Colombia: un nido de escándalos dentro de las Fuerzas Armadas

Trece años tenía una niña de la comunidad indígena Embera, cuando siete soldados del ejército de Colombia la violaron el pasado año.

A partir de ese momento, los medios de comunicación empezaron a descubrir los escándalos ocultos que había dentro de las filas de una de las Fuerzas Armadas más grandes de Latinoamérica: espionaje ilegal, venta de armas a grupos armados ilegales, corrupción o abusos sexuales a menores de edad.

¿Cuál ha sido el detonante para que todo este entramado se haya destapado ahora?

 

PAZ CON LAS FARC

Una de las grandes amenazas del ejército colombiano estaba dentro de las fronteras del país. Cuando se firmó el acuerdo de paz y se desmovilizaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se produjo una división dentro de las Fuerzas Armadas.

Por un lado, algunos soldados estaban a favor del acuerdo, mientras que otros eran antiacuerdo, ya que no confiaban en los guerrilleros, pedían que se les judicializara como delincuentes y también temían que se les juzgara a ellos mismos al mismo nivel que los miembros de las FARC.

Sin embargo, ambos bandos, los que estaban a favor y en contra, tenían un sentimiento común: ya no tenían el objetivo común de luchar contra las FARC.

Esto provocó una enorme división y una brecha dentro del cuerpo militar. Algunos expertos aseguran que, con el fin de no caldear el ambiente y mantener la unidad, se relajaron los mecanismos de control y las revisiones dentro de la institución.

El no luchar con las FARC dejó sin discurso a las filas de las Fuerzas Armadas, lo que se ha traducido en la falta de liderazgo que ha debilitado a la organización y a sus componentes.

 

SENSIBILIDAD SOCIAL 

Antes de este proceso de paz, cuestionar a las Fuerzas Armadas de Colombia era sinónimo de atentado a la democracia.

Los soldados se veían impunes ante cualquier tipo de delitos, por lo que violaban a menores con la certeza de que no serían juzgados.

Ahora, todos estos escándalos han salido a la luz, sin embargo, esto no significa que no pasara antes. Durante estos últimos años, los colombianos han perdido el miedo a las Fuerzas Armadas, lo que les ha permitido visibilizar sus delitos sin temor, o, al menos, sin el miedo que había antes.

Un claro ejemplo fue el Paro Nacional del pasado año, la sociedad colombiana despertó y convocó una oleada de protestas con demandas culturales, políticas y económicas.

 

REFORMAS 

Como se puntualizaba al comienzo, las Fuerzas Armadas de Colombia están entrenadas para luchar contra un enemigo que estaba dentro de sus fronteras.

Para muchos expertos, esta concepción del “enemigo interno” tiene que cambiar al igual que los sistemas de reclutamiento, y también consideran que se deben fortalecer los sistemas de control dentro de las filas del ejército.

Por otro lado, la paz nunca se llegó a conseguir, ya que tras el acuerdo, nacieron y se reforzaron otros grupos armados, que es otro de los factores que ha contribuido a acrecentar el vergonzoso nido de escándalos de las Fuerzas Armadas en el país.