El consumo empieza a despertar del confinamiento con fuerza

Las ventas por menor y los servicios de alimentación en EE.UU. ascendieron en mayo de este año a 485.500 millones de dólares, un alza de 17,7% respecto al mes anterior, récord absoluto en un mes en la historia de la economía norteamericana desde que se llevan registros (1854). En Europa, los primeros datos de junio señalan una recuperación de las ventas espectacular. Ya en España se ven centros comerciales y tiendas con colas kilométricas en las cajas y todos los datos señalan una recuperación del consumo brutal.

Hay que agregar que debido a la pandemia del coronavirus muchos negocios norteamericanos lo están haciendo todavía en forma limitada, dentro de una tendencia a la apertura generalizada que se despliega en los 50 estados de la Unión, que se completaría en julio en los 5 principales que restan, virtualmente cerrados todavía, que son California, New York, New Jersey, Michigan e Illinois, lo que significa que las cifras de venta de mayo serian superadas en 10 puntos o más en junio.

El récord anterior de ventas mensuales era 6.7% en octubre de 2001, un mes después del ataque terrorista de Al Qaeda a las torres gemelas de Manhattan y al edificio del Pentágono en Washington, que provocó más de 3.000 muertos.

El resultado de las cifras de mayo fue que el Dow Jones, principal indicador industrial de Wall Street, subió más de 900 puntos básicos en un día, mientras que el conjunto de los índices bursátiles estadounidenses, incluyendo el Nasdaq de high tech, aumentaron 500 puntos o más.

Sin contar las ventas minoristas y los servicios de alimentación, las compras de automotores y de sus partes y componentes aumentaron 44,1% en mayo respecto a abril, con una ganancia mensual de 12,4%, el mayor nivel de alza desde 1967.
Esto sucede cuando se crearon 2,5 millones de puestos de trabajo en mayo, tras una pérdida de 20,6 millones de empleos el mes anterior (la desocupación cayó de 14,7% a 13,3% en un mes). Lo mismo ocurre aquí, los datos de creación de empleo apuntan a una recuperación inmediata.

A este ritmo de creación de empleo, la desocupación que se preveía que fuera más de 20% en mayo, sería menos de 10% en el tercer trimestre, para orientarse a recuperar los niveles vigentes en febrero de 2020 de 3,5%, la más baja de los últimos 60 años, lo que ocurriría en los primeros 3 o 6 meses de 2021.

En esa misma semana, la Oficina de Presupuesto del Congreso (Congress Budget Office/CBO), un organismo técnico y apolítico que depende institucionalmente de la segunda rama del Gobierno de EE.UU., señaló que la recuperación de la economía estadounidense implicaría un auge de 15,8% anual en el segundo semestre del año, con un incremento del producto de 21,5% anual en el tercer trimestre en términos reales, que equivaldría a 22,2% con un criterio nominal.

Al mismo tiempo, el consumo, que representa más de 70% del PIB, se elevaría a una tasa anualizada de 22,6% en este periodo. CBO también advierte que estas cifras monumentales de recuperación de la economía estadounidense, la mayor del mundo (21,9 billones de dólares en 2019/25% del PIB global, con un nivel de ingreso per cápita promedio de 67.800 dólares anuales), fueron precedidas por un hundimiento del producto de el 37,7% en el primer trimestre del año, cuando la pandemia del coronavirus y el cierre forzoso de la economía que es su consecuencia inexorable, provocó la mayor caída de la historia norteamericana desde el periodo más agudo de la crisis del 30, entre 1929 y 1932, en que el PIB se derrumbó 40% en 3 años.

Como contrapartida, esto significa que la extraordinaria recuperación que prevé la Oficina del Congreso (CBO) en el tercer trimestre de 2020 sería también el mayor periodo de auge de la historia económica de EE.UU. desde los últimos 3 meses de 1944, cuando el pleno despliegue de la potencia norteamericana creció más de 25% anual.

Ese fue el momento culminante de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. produjo 4 veces más equipos de guerra que las potencias del Eje y todos sus aliados sumados, y logró imponerse tanto en el Atlántico como en el Pacífico frente al esfuerzo titánico del Tercer Reich y el Imperio del Japón.

Agrega CBO que el PIB treparía 10,4% anual en los últimos 3 meses del año; y esto abriría paso a un alza de 4,2% en 2021, tras haberse hundido 5,6% en 2020. La previsión del primer trimestre de 2021 es que el PIB se expandiría 5,1% anual, más de dos puntos por encima de su tasa de crecimiento potencial.

En ese momento, la economía de EE.UU. superaría el pico histórico de los 2 primeros meses de 2020, en que el PIB se elevaba 1,5 puntos por encima de su tasa de expansión potencial, tras 11 trimestres consecutivos de crecimiento.

En estas condiciones, 2021 sería uno de los mejores momentos económicos de la historia de EE.UU., combinado con el pleno despliegue de una nueva revolución tecnológica surgida como respuesta a la pandemia del coronavirus, cuyos dos vectores fundamentales son el aumento explosivo del trabajo a distancia/teletrabajo (más de 150 millones de trabajadores estadounidenses se han incorporado definitivamente a esta nueva forma de operar a distancia) y del comercio por Internet (“e-commerce”) que se ha expandido más de 50% en los últimos tres meses.

EE.UU. señala nuevamente el rumbo del mundo, y lo hace en conjunto con su principal competidor estratégico en el siglo XXI, que desarrolla igual revolución tecnológica, que es la otra superpotencia, la República Popular. La Unión Europea apunta a un camino muy similar que ratifican los datos del consumo.