Portugal: de ejemplo frente a la COVID a volver al confinamiento

Portugal ha sido de los pocos países que ha visto las dos caras del coronavirus.

Cuando estalló la pandemia, el país supo controlar a la perfección al virus, estableciendo una cuarentena que permitió controlar al virus, con un comportamiento modélico por parte de la sociedad y convirtiéndose así en un ejemplo en la lucha contra el virus.

Además, el gobierno luso fue de los primeros en anunciar el progresivo desconfinamiento de la sociedad debido a que el control de la pandemia era evidente.

Sin embargo, en plena adaptación a la nueva normalidad y rozando el inicio de la temporada turística, Portugal se ha convertido en el primer país de Europa que se ha visto obligado a confinar de nuevo a su población. 

El primer ministro luso, Antonio Costa, fue el encargado de anunciar el re-confinamiento de 19 de los 24 distritos de Lisboa, los más afectados por este nuevo rebrote de coronavirus.

Portugal ha registrado 40.415 casos y 1549 muertes desde el inicio de la epidemia, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.

¿Qué ha pasado para que el país que fue un ejemplo en la lucha contra el coronavirus ahora se encuentre en esta situación? 

DOS SEMANAS DE RECOGIMIENTO

Salir para entrar. Así podría definirse la situación que ha atravesado Portugal, que no ha llegado a cumplir el mes dentro de la nueva normalidad.

Tras levantar el estado de alarma a principios de mes, el Gobierno luso se ha visto obligado a volver a imponer estrictas y nuevas medidas de distanciamiento y confinamiento en las regiones en las que se han identificados los brotes que mantienen en vilo al país.

El ejecutivo portugués ha anunciado que estas nuevas restricciones de movilidad estarán en vigor hasta el próximo 12 de julio, y que será en ese momento cuando se pueda comprobar si se relajan o endurecen las medidas.

Trabajar, comprar e ir a la farmacia son las tres únicas actividades que están permitidas durante este nuevo confinamiento y las reuniones entre personas, en vez de ser suspendidas, han sido reducidas a un número máximo de 5 personas.

FOCOS IDENTIFICADOS

Debido al aumento significativo de los contagios en Portugal, las autoridades sanitarias y el ejecutivo se ha propuesto conocer dónde se ha producido este imparable contagio que ha provocado un nuevo confinamiento en Lisboa.

Los expertos centran en las fiestas de más de 10 personas y en los empleos que no dan opción a teletrabajar los principales puntos de contagios que han derivado en el escenario actual.

Además, muchos expertos a que, especialmente los jóvenes, han demostrado tener muy poca conciencia social para con el resto de ciudadanos, así como un exceso de confianza tras la entrada de la nueva normalidad, llegando incluso a no utilizar las mascarillas.

Así lo reflejan los estudios realizados en los últimos días: los jóvenes entre 18 y 30 años son los que componen ese grueso principal de contagios que ha dejado a 19 distritos de Lisboa confinados de nuevo.

CONFUSIÓN GENERALIZADA

Portugal se ha convertido en el segundo país de la Unión Europea con la ratio más alta de nuevos contagios por 100.000 habitantes, superado solo por Suecia.

Sin embargo, debido al éxito que tuvo el país enfrentando al coronavirus en su primera ola, sorprende mucho este fuerte rebrote en la capital.

De ahí la confusión generalizada que existe actualmente en el ejecutivo del país, quienes barajan varias opciones que podrían resolver la incógnita que gira en torno a este rebrote.

Por un lado, algunos expertos apuntan a la sobrecarga en los medios de transporte debido a la imposibilidad de mantener la distancia de separación recomendada.

Por otro lado, incluso desde el propio gobierno luso, han apuntado al aumento en la realización de test de diagnóstico como el motivo de este incremento de contagios. Esta teoría ha sido descartada por los científicos quienes aseguran que “los test no crean caso”.

Pese a estas dos teorías anteriores, fuentes oficiales apuntan que la teoría que resuena con más fuerza es la relacionada con la llegada de la temida segunda ola al país. 

Debido al miedo generalizado que existe ahora en Lisboa, el gobierno luso ha querido mandar un mensaje de tranquilidad a los portugueses asegurando que no existe ningún tipo de descontrol de la pandemia y que están trabajando para lograr “acorralar” al virus.