México: no solo la magnitud de un terremoto influye en su potencial destructivo

El 19 de septiembre de 2017 un terremoto sacudió el país y se llevó la vida de decenas de personas solo en la Ciudad de México. El seísmo de magnitud 7.1 en la escala Ritcher también se llevó por delante numerosas edificaciones.

Esta semana, los mexicanos eran visitados por un nuevo temblor, esta vez, de magnitud 7.5. Sin embargo, el escenario no se asemejó al de hace tres años. Siendo más potente, este último terremoto no creó el caos ni la destrucción que el de 2017.

¿Por qué?

 

El potencial destructivo de un terremoto depende de varios factores, entre ellos, su magnitud, como ha afirmado Xyoli Pérez Campo, directora del Servicio Sismológico Nacional de México, a BBC Mundo.

«La magnitud, con la que nos referimos al tamaño, al área que se rompe, a la energía que se libera, es uno ellos, pero no el único». 

 

CERCANÍA DEL EPICENTRO

Otro de los agentes que intervienen es la distancia del epicentro del seísmo a los lugares habitados. El temblor tendrá más consecuencias destructivas si está más cerca dicho núcleo.

Por ello, Pérez Campo ha puntualizado que el epicentro del terremoto de 2017 se encontraba más próximo a la Ciudad de México, por lo que causó más destrucción en esta zona que en otras, como Oaxaca, donde si causó más consecuencias el temblor de esta semana.

La experta subraya que «si lo comparamos con el del 19 de septiembre, que tuvo una magnitud más pequeña, liberó menos energía en la zona epicentral y por tanto se notaron menos efectos en esa área que el de esta mañana. Sin embargo, en la Ciudad de México, por la cercanía y otra serie de factores fue más destructivo que el que ocurrió hoy».

 

ALGO HABITUAL

Sin embargo, lo de los temblores no es algo novedoso para los mexicanos. El país se sitúa entre los diez países con más frecuencia de terremotos. Chile ocupa el puesto número uno, registrando el seísmo más intenso de la historia en 1960 con un 9.5 de intensidad.

La escala se cuenta hasta 10, pero Pérez Campos asegura que este no es el límite. «Esto es una escala logarítmica, también los hay de -1 y -2. La única limitación es física, es decir, la magnitud del terremoto está relacionada con el tamaño de la falla que rompe», aunque también afirma que «un 10 no parece probable».

Los seísmos, por el momento, parecen no variar a pesar del cambio climático. La experta puntualiza que «el promedio suele ser el mismo cada año desde que se tiene datos». Sin ir más lejos, este año se han registrado cinco terremotos de magnitud 7.