El periplo transoceánico del polvo del Sáhara

Una manta de aire seco y lleno de polvo viaja desde el desierto norafricano hacia América. 

En el Caribe ya empiezan a sentir los efectos, por lo que las autoridades han recomendado, en medio de la crisis del coronavirus, evitar las actividades al aire libre y han alertado a los navegantes de la poca visibilidad que provoca este polvo proveniente del Sáhara.

 

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las tormentas de arena que se originan en el Sáhara hacen que grandes cantidades de arena y polvo se eleven a la atmósfera y que, además, son capaces de recorrer largas distancias.

MÁS DE 10.000 KM 

Esta masa de aire seco y cálido, cargado de partículas de arena, se suele originar al finalizar la primavera, en verano y a la entrada del otoño.

En su recorrido, acostumbra a viajar por el Atlántico hacia el oeste, durante un periodo de cinco días. Sin embargo, la intervención de los vientos alisios en algunos periodos del año provoca que este aire pueda cruzar el océano y recorrer más de 10.000 kilómetros.

Esto es lo que ha ocurrido este fin de semana. La nube de polvo ha llegado a América Latina, sin embargo, y a pesar de que esto es normal y ocurre en varias ocasiones al año, los expertos señalan que, esta vez, se trata de la más densa que ha llegado en el último medio siglo.

Una vez que se instala en el continente americano, durante su periodo de mayor actividad puede llegar a Florida, Centroamérica y, en ocasiones, a Texas.

Son tales las dimensiones que puede adoptar la nube de arena sahariana que muchas veces equivalen a los territorios de Estados Unidos y Canadá juntos.

 

EFECTO EN LA NATURALEZA

Este polvo mineral regula la temperatura del planeta y, además, suministra nutrientes en los suelos de las zonas tropicales, dañado por las constantes lluvias.

Pese a que también ayuda a mejorar la salud de los océanos, los expertos han señalado que también pueden ser perjudiciales para algunas especies que viven en ellos, como los corales.

Por otra parte, este aire sahariano también está estrechamente relacionado con el debilitamiento de los huracanes. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el calor, la sequedad y los fuertes vientos que se asocian a esta capa de aire anulan en cierta medida la formación de ciclones tropicales.

 

EFECTOS EN LAS PERSONAS 

Este aire tiene un 50% menos de humedad que la atmósfera tropical habitual, por lo que puede tener consecuencias en la salud de los humanos y pueden afectar desde la piel hasta los pulmones.

La calidad del aire es una amenaza para las personas con problemas respiratorios y puede provocar nuevas alergias e irritación de los ojos o las mucosas.

El aire sahariano no llega a América Latina en un buen momento. Ahora mismo, la región es el epicentro de la pandemia del coronavirus, un virus que provoca una enfermedad respiratoria. Por ello, las autoridades han alertado del riesgo extra que podría suponer esta masa de polvo seca para las personas que ya acarrean problemas respiratorios, y han recomendado extremar al máximo las precauciones.