Paraguay o cómo mantenerse invicto en el epicentro de la pandemia

Un oasis en medio del desierto. Esta parece haber sido la situación de Paraguay en medio del actual epicentro mundial del coronavirus: América Latina.

Restaurantes, bares, lugares de culto y centros deportivos han vuelto a abrir sus puertas en al país guaraní, aunque, eso sí, todos ellos con aforo limitado y bajo las medidas de prevención, como el distanciamiento social establecido por las autoridades sanitarias y con mascarilla obligatoria.

Su situación contrasta con la de su alrededor. América Latina se ha convertido en las últimas semanas en el epicentro de la pandemia a nivel mundial, con más de dos millones de casos confirmados.

De acuerdo con las cifras de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos, entre los 15 países más afectados por la pandemia, hay cuatro latinoamericanos: Chile, México, Perú y Brasil, este último supera el millón de casos y los 50.000 fallecimientos por coronavirus.

Por su parte, Paraguay ha reportado desde el inicio de la crisis 1.379 casos y solo 13 fallecimientos.

¿Por qué el país ha logrado crearse una burbuja en medio del caos y lograr la tasa más baja de fallecimientos en su región?

RESPUESTA RÁPIDA

A principios del pasado mes de febrero, Paraguay no había registrado ningún caso de COVID-19. Sin embargo, el presidente de la república, Mario Abdo Benítez, suspendió la visa a los ciudadanos de China, país donde se originó la pandemia, y a todos los extranjeros que hubieran viajado a la parte continental del gigante asiático.

El 10 de marzo, dos días después de que se conocieran los dos primeros casos de coronavirus en el país, Abdo, con el apoyo del ministro de Salud, Julio Mazzoleni, ordenó el Aislamiento Preventivo General en todo el territorio.

Esta medida incluía la suspensión de todas las clases, la restricción de los eventos públicos y privados y la orden del toque de queda por la noche.

Todo ello, días antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara los brotes de coronavirus como una pandemia.

Siendo conscientes de su débil sistema de salud, el Gobierno de Paraguay no tardó, días después, en declarar una estricta cuarentena de toda la población y ordenó construir dos hospitales de campaña.

Los paraguayos solo podían salir de sus hogares para comprar alimentos y medicinas, en casos de emergencia o si eran trabajadores esenciales.

En mayo, Abdó optó por la «cuarentena inteligente», con la que, mediante 4 fases, se irían flexibilizando las restricciones.

AISLAMIENTO GEOGRÁFICO 

Uno de los granes puntos a favor del país durante la pandemia ha sido su situación geográfica. Paraguay no tiene costa, sin embargo, es una región rodeada por la selva y la sabana.

Además, su capital, Asunción, tiene poco tráfico aéreo comparado con el de otras capitales vecinas, y a esto se suma su baja densidad de población.

En el país guaraní viven alrededor de 7 millones de habitantes, con 17 personas por kilómetro cuadrado, lo que lo posicionó favorablemente ante la pandemia frente a países más pequeños e igual de poblados.

Otra de las razones de la baja mortalidad por COVID-19 que se ha registrado en el país es que 8 de cada 10 infectados tenía menos de 39 años, por lo que la mayoría no entraba en los denominados colectivos de riesgo ante esta enfermedad.

 

CIERRE DE FRONTERAS

Una de las grandes preocupaciones de Paraguay era la situación de uno de sus países fronterizos: Brasil. El presidente paraguayo lo llegó a calificar como la «principal amenaza», por su creciente número de contagios y fallecimientos por la pandemia.

En este caso, las autoridades impidieron la entrada de automóviles en la frontera entre ambos países latinoamericanos y se levantaron vallas para cortar cualquier comunicación.

Pero ¿y los paraguayos que querían volver a su país?

Para todos ellos, el Gobierno acondicionó distintos establecimientos para crear albergues, donde los paraguayos que volvían tenían que pasar una cuarentena de 14 días.

Precisamente, más del 60% de los casos positivos registrados fueron detectados en estos albergues provisionales.