Ley César: la norma con la que Estados Unidos quiere ahogar a Siria

Con el coronavirus de por medio y con una guerra civil que acaba de cumplir nueve años en Siria, el país de Oriente Próximo se enfrenta a una nueva fase que puede dejar a la nación, liderada por Bachar al Asad, en una situación mucho más trágica que la actual.

Una fase que nada tiene que ver con el COVID19, pues Siria es uno de los lugares en los que menos impacto ha tenido el virus.

En esta ocasión, el eterno enemigo de Siria, Estados Unidos, con Donald Trump al frente, ha puesto en marcha una ley que castigará duramente a Siria.

La entrada en vigor de esta orden dictada por Washington supone un auténtico mazazo para Siria, que atraviesa desde 2011 una gravísima crisis económica.

Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU, ha sido el encargado de anunciar la activación de la Ley César.

¿En qué consiste esta ley? ¿Qué efectos tendrá en Siria?

LEY CÉSAR: AHOGAR A SIRIA

La Ley César fue promulgada en 2019 por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pero no ha sido hasta ahora cuando la norma ha entrado en vigor.

Esta ley tiene un objetivo claro: establecer una campaña sostenida de presión económica y política contra Al-Assad con un impacto que irá recrudeciéndose y endureciéndose con el paso de las semanas. 

En esta primera ronda de sanciones, la aplicación de la ley se centrará en dos aspectos clave.

Por un lado, Estados Unidos sancionará a toda persona o empresa extranjera que establezca alguna relación comercial con Damasco, haciendo especial hincapié en todo sector que le reporte un gran ingreso económico como la aviación o la ingeniería.

Por otro lado, cualquier país que le ofrezca a Damasco cualquier tipo de soporte militar para continuar con la guerra, también será duramente sancionado. Además, Estados Unidos a advertido que Rusia, Siria e Irán entran también en esta de países con los que no puede existir colaboración alguna.

En definitiva, la Ley César tiene como objetivo ir en contra de «todos aquellos que brindan apoyo a Al Asad, tanto sirios como internacionales, que son responsables o cómplices de graves abusos contra los derechos humanos en Siria», aseguró Mike Pompeo en una entrevista.

Pompeo, a través de su cuenta de Twitter, aseguró que la única forma de rebajar las tensiones será que el régimen «detenga la brutal e innecesaria guerra y acuerde una solución política, como lo exige la resolución UNSCR 2254 dictada por la Organización de las Naciones Unidas».

«UNA NUEVA FORMA DE TERRORISMO»

La respuesta de Siria a la Ley César no ha tardado en hacerse pública.

Apenas unas horas después de hacerse efectiva la entrada en vigor de la norma, según comparte el diario France24, «una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores sirio respondió que este paso dado por Washington es una nueva forma de terrorismo social y económico”.

Pese a que dentro de esta ley sí se contempla el traslado de ayuda humanitaria al país, la gran preocupación que comparten desde el Gobierno de Siria es que estas medidas afecten, con el paso de las semanas, a una sociedad que ya es pobre de por sí.

No es para menos que el gobierno esté preocupado, puesto que el último informe publicado por la ONU señala que los índices de pobreza han alcanzado máximos históricos, siendo la escalofriante cifra de 9,3 millones de sirios los que está en una situación de inseguridad alimentaria.

Sin embargo, parece que el régimen sirio no está – por el momento – dispuesto a ceder ante las presiones de Estados Unidos.

Según comparten diversos medios internacionales, el presidente sirio continua dispuesto a negociar la reconstrucción económica que tanto necesita el país a pesar de las advertencias de Estados Unidos.

Una inversión económica y social que estaría valorada entre los 400 mil millones y los 1.000 millones de euros.

La gran incógnita que sobrevuela ahora sobre Bachar Al Assad es quiénes y cómo conseguirá a los inversores extranjeros que necesita para reflotar el país tras el anuncio de las sanciones impuestas por Estados Unidos.