La «fuga blanca»: historia de una sociedad dividida por colores

El documental estrenado recientemente en Netflix sobre la ex primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, ha reabierto un capítulo de la historia crudo y real de las décadas de los 60 y 70 en el país.

En una escena de Mi historia, Michelle Obama relata cómo, cuando era pequeña, se mudó con sus padres a un barrio, donde la mayor parte de la población era blanca. En el momento en el que familias negras se trasladaban a estas nuevas residencias, otras familias blancas huían de allí rápidamente.

«Lo que ocurría en los años 70 es que a medida que las familias negras comenzaban a mudarse a distintos vecindarios, las familias blancas eran ahuyentadas»

Este hecho, cuenta Obama, se refleja perfectamente en sus fotos escolares: en las primeras había más diversidad, mientras que, a medida que pasaron los años, la clase estaba compuesta mayoritariamente por alumnos afroestadounidenses.

 

«FUGA BLANCA» O «WHITE FLIGHT»

La ex primera dama relata como a la llegada de familias negras a estos vecindarios, la gente empezaba a temer que el valor de su casa perdiese valor y era animada por otras familias blancas a escapar del barrio.

Este traslado de blancos hacia los suburbios en los años 60 y 70 se denominó como la «fuga blanca»White flight» en inglés).

Como explican los expertos, este fenómeno no era meramente casual. El ambiente ya estaba impregnado desde hace años de políticas discriminatorias que influían poderosamente sobre la sociedad estadounidense.

Era tan notable el deseo y la necesidad de segregar a la población, que entre 1935 y 1939, la Corporación federal de Préstamos a Propietarios de Viviendas diseñó mapas de las principales ciudades estadounidenses en las que se podían observar líneas rojas. Estas denominadas líneas de demarcación rojas tenían un propósito: señalar los barrios habitados por afroestadounidenses.

Como consecuencia, estas zonas se empobrecieron y se intensificó la división entre blancos y negros.

El Gobierno federal, por su parte, animaba esta dispersión e, incluso, llegó a impulsar programas de subsidios para acondicionar los suburbios a los que se mudaban las familias blancas y, además, se puso una condición: solo aptos para blancos.

 

DIVISIÓN, HASTA AHORA

Una de las consecuencias la muestra Michelle Obama en Mi historia al mostrar sus fotos en el colegio: la pérdida de la multiculturalidad.

Sin embargo, otros daños colaterales de esta situación los sufrieron la economía y la educación. Debido a la segregación, en los barrios de afroestadounidenses aumentaban los problemas económicos y, esto, también afectó a sus escuelas.

Según la organización EdBuild, los distritos escolares con mayoría de alumnos blancos reciben 23.000 millones más que aquellas zonas habitadas en su mayor parte por la comunidad negra.