Australia vs. China: la alianza que hace aguas

En plena pandemia del coronavirus, entre las grandes preocupaciones de muchos países estaba mantener intactas las relaciones comerciales y económicas pese a las dificultades planteadas por la explosión del COVID19.

Son muchas las potencias que han establecido grandes acuerdos, en su mayoría económicos, con otros países para poder sobrellevar todo lo que implica la dirección y gestión de una nación.

Esto es lo que ocurre entre China y Australia.

Dos países que hace años firmaron diversos acuerdos que favorecerían las relaciones y el crecimiento de ambos países, especialmente de Australia, quien recibe multimillonarios ingresos por parte del gigante asiático. 

Sin embargo, con la pandemia, la alianza entre ambas potencias se ha ido resquebrajando con el paso de los meses hasta alcanzar un punto que podría ser de no retorno.

Las tensiones diplomáticas entre China y Australia son más que evidentes y los dirigentes de cada país no están dispuestos a ceder.

La inquietud del país oceánico ante la pérdida de su mayor aliado e inversor, contrasta con las constantes acusaciones que se lanzan entre ambas potencias, en las que Australia señala que China está haciendo uso de su poder para activar una cadena de represalias económicas que se advierten devastadoras para el país oceánico.

Sin embargo, el verdadero inicio de esta disputa entre potencias nada tiene que ver con cuestiones económicas o comerciales.

¿Qué ha pasado para que China y Australia estén a punto de romper sus relaciones diplomáticas?

LA PETICIÓN DE LA DISCORDIA

Con decenas de miles de muertos en todo el mundo y siendo China el epicentro de la pandemia, el país liderado por Xi Jinping se enfrentaba a los ataques lanzados por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien aseguraba que el virus había sido creado en un laboratorio de China. 

Basado en esta creencia, Trump pidió realizarle al país asiático una investigación para conocer el verdadero origen del patógeno que tantas vidas se ha cobrado por el camino.

Sin embargo, lo que desencadenó la ira de China fue que, a esta petición lanzada por Trump, se sumó Australia. 

Es decir, Australia pidió que se abriera una investigación internacional sobre los orígenes del nuevo coronavirus. 

Esta solicitud sentó verdaderamente mal en el país asiático, que no entendía como uno de sus principales aliados podía ir en su contra.

La respuesta de China no se hizo esperar y, sin responder de forma institucional mediante una rueda de prensa, lo hizo a modo de vetos y restricciones. 

Un veto que abordó diferentes sectores. Primero fue el sector alimenticio, prohibiendo la importación de alimentos salidos de Australia. Tras este primer paso, vino la acusación de China a Australia asegurando que el país oceánico estaba incumpliendo las normas comerciales que ambos países habían alcanzado.

Y ahora, el tercer sector que ha sido afectado ha sido el educativo, principalmente el universitario. El país asiático ha asegurado que muchos estudiantes chinos están sufriendo ataques racistas y actitudes discriminatorias hacia ellos, algo que desde Australia, se han apresurado a desmentir.

Estos tres sectores en los que China ha decidido atacar son los que más sustentan la economía australiana. China ha decidido centrarse en el talón de Aquiles del país presidido por Scott Morrison.

AUSTRALIA, AL BORDE DEL ABISMO ECONÓMICO

Lo que más preocupa ahora mismo en el país oceánico es que, debido a su petición, Australia podría perder los ingresos económicos que recibe de China.

Si esto ocurriese, el país entraría en una recesión económica histórica que ya está vislumbrado desde que comenzó la pandemia.

En caso de entrar en esta situación económica, sería la primera vez que ocurre después de 30 años.

Las medidas de seguridad que tuvo que implantar el país para hacer frente a la pandemia, han dejado a las arcas del país en una situación límite. Un escenario en el que la aportación económica de China es esencial para poder sortear la dura situación económica en la que se encuentra Australia.

DEBILIDAD Y DEPENDENCIA

El gran temor que tiene Australia frente a China es que no quiere demostrar que es un país débil y dependiente del gigante asiático.

Es por esto que muchos expertos señalan que “China que es mucho más fuerte y poderosa, y en muchos aspectos, mira a Australia con paternalismo, como una nación más pequeña que le necesita”, como apunta Kerry Brown, especialista en política china del King’s College a BBC Mundo.

Además, esta afirmación que comparte Brown también la sustentan los ciudadanos australianos, quienes, según varios medios locales, consideran que la postura que está tomando el primer ministro australiano, Scott Morrison, está siendo demasiado arriesgada y que, a largo plazo, el no rebajar tensiones puede tener consecuencias devastadoras para Australia.