COVID-19: superpropagación y número K

Durante el confinamiento, para detener la pandemia causada por el coronavirus, los expertos han centrado el foco en el número reproductivo básico R0 o erre subcero, que representa el número medio de casos nuevos que puede generar una personada infectada.

Sin embargo, y como todo, esto es relativo: no todos los sujetos contagiados pasarán el virus al mismo número de gente. Si uno se aísla, no contagiará a nadie, mientras que si otros siguen llevando vida normal, contagiarán a mucha gente.

Por ello, es en el proceso de desescalada, en el que se alivian las medidas restrictivas, donde cobra una esencial relevancia el número K, que es el encargado de medir la diferencia de la cifra de personas que puede contagiar cada individuo que padezca la COVID-19.

En resumidas cuentas, K es un valor estadístico que nos revela la variación de la distribución y de si la pandemia avanza de manera uniforme o, por el contrario, los contagios se agrupan formando montones.

Por lo tanto, en términos generales, cuanto más bajo sea el número K,  menos sujetos contagiados estarán transmitiendo la enfermedad a otros.

 

SUPERCONTAGIADOR

Por otro lado, no todas las personas contagiadas transmiten el virus en la misma proporción. Esto puede depender de varios factores:

  • La dosis del virus en la infección original.
  • Cuánto tiempo lleva la persona infectada.
  • La gravedad de los síntomas que padece el sujeto.

Estos agentes pueden indicar cuán contagiosa es una persona con la COVID-19, sin embargo, lo que hace que se convierta en un supercontagiador es su forma de actuar.

Si una persona con el virus participa en una reunión de varias personas durante el momento en el que más puede transmitir la enfermedad, lo más probable es que la situación termine como un evento de superpropagación.

Gimnasios, bares, lugares de ensayo y, por lo general, los lugares cerrado, son propensos a que ocurra este tipo de supercontagio. Por el contrario, en los ambientes al aire libre, según señalan los expertos, el riesgo de contagio es “insignificante”, siempre que se mantengan las medidas de seguridad establecidas.

Ahora que el confinamiento ha acabado y las medidas de restricción se han aliviado, hay que evitar este tipo de espacios y actividades.

Pese a todo, para los expertos la figura del supercontagiador tiene algo positivo: ayuda a entender los distintos focos de contagio y los patrones de transmisión de cada individuo, por lo que su rastreo y estudio puede ayudar a acabar con este tipo de núcleos virales.