El ‘Muro del Silencio’: el injusto as bajo la manga de los policías en América

Como George Floyd, decenas de ciudadanos negros han perdido la vida por culpa de las desmedidas técnicas de detención empleadas por gran parte de los policías en América.

Fue el vídeo del hombre afroamericano el que volvió a despertar a una comunidad que sufría, en silencio, las consecuencias de la brutalidad policial sin poder defenderse.

La muerte de Floyd a manos del policía Derek Chauvin no solo ha provocado multitud de manifestaciones, sino que ha vuelto a poner sobre la mesa las malas prácticas policiales y las diferentes varas de medir de los guardias cuando se tiene que llevar a cabo un arresto u otras situaciones.

Sin embargo, lo que más cuesta entender es cómo la mayoría de agentes que cometen atrocidades de este tipo terminan saliendo indemnes de cualquier tipo de castigo penal.

En el caso de Chauvin, por ejemplo, a raíz de la difusión del vídeo, primero fue acusado de asesinato en tercer grado y homicidio, para posteriormente cambiar la acusación a asesinato en segundo grado.

Estos cargos en otros países costarían la cárcel a más de uno. Pero, en los últimos días, la Fiscalía americana ha anunciado que Chauvin podrá acceder a la libertad incondicional sin cargos pagando una fianza de 1,1 millones de euros.

Chauvin, si paga la cantidad que se le solicita, pagará y podrá volver a vivir su vida normal. El máximo castigo al que se enfrentará será a la condición de no acercarse ni ponerse en contacto con la familia de Floyd, ni tampoco podrá volver a ejercer como policía.

La pregunta que se plantean muchos ciudadanos es : ¿cómo es posible que matar en Estados Unidos salga tan barato para un policía? ¿Por qué es tan difícil inculpar a un agente?

EL MURO DEL SILENCIO ‘AZUL’

Al igual que las comunidades o grupos sociales tienen sus propios códigos, la policía americana también los tiene.

Y este es quizás, uno de los principales factores – o el principal – por el que a muchos policías no se les juzga a razón del acto que han cometido.

Muchos expertos han hablado para diferentes medios americanos haciendo referencia a lo que han definido como ‘el muro del silencio azul’.

Este muro de silencio azul no es más que un código de silencio por parte de los agentes cuya finalidad es encubrir a sus compañeros cuando cometen actos que no están debidamente justificados.

Además de tapar a otros agentes, este silencio también dificulta que una investigación llegue a buen puerto, puesto que al esconder detalles fundamentales de un hecho, las pesquisas quedan supeditadas a los datos más obvios sin poder conocer la trastienda de cada situación.

Como señala a la BBC el experto en justicia criminal e investigador un centro de estudios en Washington D.C, Jonathan Blanks, este muro del silencio “está profundamente arraigado en la cultura policial y a menudo coloca la lealtad sobre la honestidad y la integridad personal, especialmente en lo que se refiere a investigaciones por mala conducta”.

Por cuestiones como esta, muchos policías, más allá de la presión social y de las consecuencias penales a las que puedan enfrentarse, están tranquilos ya que cuentan con ese as bajo la manga que es el silencio de sus compañeros.

AMPARO LEGAL PARA CON LOS POLICÍAS

Otra de las cuestiones por las que resulta muy complicado que un agente de policía entre en la cárcel es ese amparo legal que les protege debido a la forma en la que están planteadas las leyes en América.

Blanks asegura que la Corte Suprema contempla que los policías puedan utilizar “cierta cantidad de fuerza” para llevar a cabo sus acciones si lo ven necesarios. Pero, además, el experto en justicia criminal da un paso más allá.

Tienen el derecho de disparar y matar a una persona si lo consideran necesario y tienen permitido usar una gran cantidad de violencia“, comparte Blanks al mencionado medio.

Sin embargo, lo que la ley en América dicta es que el uso de la fuerza debe emplearse bajo unos parámetros “objetivamente razonables”.

Entonces, ¿quién tiene la potestad para decidir o identificar cuándo es necesario emplear la fuerza y cuándo no?

Según Philip Stinson, director del Programa de Justicia Criminal en la Universidad de Bowling Green State (Ohio), “si un oficial de policía dice que temía por su vida o asegura que la persona a la que se enfrentaba tenía un arma, y si además puede articular las razones por las que hizo lo que hizo, un tribunal va a ser muy deferente con lo que la policía dice”.

Ambos expertos destacan que, para cambiar el amparo legal que les protege en reiteradas ocasiones de entrar en la cárcel y ser condenados por asesinatos, centrarse en el vacío legal que existe en torno a este tipo de leyes en Estados Unidos debería ser una de las primeras cuestiones a las que se le debería dar solución. 

Mineápolis, la ciudad en la murió asfixiado George Floyd, ha sido la primera en confirmar que ya está tomando medidas para evitar que vuelvan a producirse tragedias como la que ha pasado con Floyd.