Mineápolis: el propósito de mantener a todas las comunidades seguras

La muerte de George Floyd, el afroamericano de 46 años que fue asfixiado por un policía blanco durante 9 minutos, ha provocado centenares de manifestaciones en todas partes del mundo.

La comunidad negra volvió a sufrir un nuevo golpe que, en esta ocasión, desató la ira y la furia de un colectivo que lleva semanas protestando por una causa común: acabar con la desigualdad racial.

El trágico suceso, ocurrido en Mineápolis, ha vuelto a sacar a la luz las malas prácticas policiales y las diferentes varas de medir de los guardias cuando se tiene que llevar a cabo un arresto u otras situaciones.

Londres, París, Berlín, Madrid… Y así un largo etcétera de ciudades se han sumado en las últimas jornadas a las manifestaciones del movimiento #BlackLivesMatter , mostrando un rechazo absoluto al trato discriminatorio que recibe la comunidad negra en innumerables ocasiones.

Lo mismo ocurre en América, siendo Mineápolis, Nueva York y Washington D.C, los tres lugares en los que la voz de la ciudadanía se ha hecho oír con más fuerza.

Una semana después de la violenta muerte de Floyd, las revueltas sociales han tenido sus frutos y parece que un cambio social está en camino.

El primer paso lo ha dado la alcaldía de la ciudad de Mineápolis, en donde la presidenta del concejo municipal, Lisa Bender, anunció que el concejo de la ciudad han iniciado la implantación de una serie de medidas urgentes con el propósito de mantener a todas las comunidades seguras.

¿Cuáles son estas nuevas normas y medidas que ha tomado la alcaldía de Mineápolis para frenar el racismo y la desigualdad social?

 

ADIÓS AL DEPARTAMENTO POLICIAL DE MINEÁPOLIS

Una de las primeras decisiones anunciadas por la alcaldía de la ciudad en la que murió Floyd ha sido la relacionada con el desmantelamiento del Departamento de Policía de Mineápolis a raíz de las protestas contra el racismo.

El diario local Minneapolis Star Tribune ha recogido las declaraciones de Lisa Bender en las que asegura que “el concejo municipal tiene intención de reemplazar a un departamento de policía tradicional con uno de seguridad pública más amplio e integral orientado a la prevención de la violencia y servir a la comunidad”.

 

 

Han sido 9 de 12 concejales los que se han posicionado a favor de esta medida que tendrá dos puntos de actuación clave.

Por un lado, se procederá a la suspensión de la financiación del Departamento y, por otro, se establecerá un modelo de seguridad pública basado en la protección de todas las comunidades.

Esta decisión, sin embargo, se contrapone a la opinión que tiene el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, quien se ha mostrado en contra de las dos bazas principales del proyecto aceptado en el concejo municipal.

 

PROHIBICIÓN DE CIERTAS TÉCNICAS DE DETENCIÓN

Otra norma que también ha sido aprobada, y en este caso, por unanimidad, ha sido la prohibición de los estrangulamientos policiales a la hora de llevar a cabo una detención.

Esto supone un paso tan importante como determinante en la lucha contra la desigualdad racial, puesto que estos hechos suelen sucederse con personas de color especialmente.

La petición planteada por la alcaldía de Mineápolis, se ha llevado a cabo gracias al apoyo del Departamento de Derechos Humanos de Minnesota, y con ella se pone la primera piedra para frenar el abuso policial desmedido al que se enfrenta la comunidad negra en reiteradas ocasiones.

Además, esta norma no se queda solo en esta destacada medida.

El consejo de la Alcaldía de Minneapolis ha pedido también que los policías tengan la obligación de informar a sus superiores si ven a alguno de sus compañeros ejerciendo un estrangulamiento o cualquier técnica de detención que implique un uso exacerbado e injustificado de la fuerza.

 

 

Según recoge el diario France24, la encargada del Departamento de Derechos Humanos de Minnesota, Rebecca Lucero, ha compartido que esta medida “es fundamental para detener el daño a los ciudadanos afroamericanos que durante generaciones han sufrido dolor y trauma como resultado del racismo sistemático”. 

Con estas medidas, las primeras de un paquete de normas en las que se encuentra trabajando la alcaldía de Mineápolis, la ciudad en la que murió George Floyd quiere convertirse en un modelo frente a la lacra social que es el racismo, así como pretenden acabar con la violencia como primer elemento disuasorio en situaciones de tensión.