4 claves para entender la magnitud de las protestas en Estados Unidos

La muerte de George Floyd, el hombre afroamericano de 46 años que murió asfixiado a manos de un policía en la ciudad de Minneapolis (Minesota, Estados Unidos) ha desatado una oleada de protestas bajo el marco del movimiento #BlackLivesMatter .

Casi 50 ciudades de América se han movilizado durante una semana para manifestarse por la pérdida de Floyd así como también lo han hecho para defender los derechos de la comunidad negra en el país.

Una vez más, la tensión racial ha vuelto a explotar en Estados Unidos después de que el mundo haya quedado conmocionado por este fatal incidente con el que millones de personas se han sentido identificados.

Durante las manifestaciones, en sus inicios pacíficas, los mensajes que mas podían leerse eran «¿Seré yo el próximo?» o «No puedo respirar», haciendo este último a la frase que dijo Floyd minutos antes de perder la vida.

Desgraciadamente, el resultado de la muerte del Floyd revelado por la autopsia, la asfixia, es también un ejemplo de lo que viven desde hace años las personas de raza negra afincadas en los Estados Unidos.

Una comunidad que convive con el miedo a que las fuerzas de seguridad, en su mayoría blancos, hagan un uso desmedido de la fuerza hacia ellos por una cuestión de color, y no porque tengan motivos claros para detenerlos y, en muchas ocasiones, hacer uso de la violencia física como forma de castigo.

Los disturbios aumentan con el paso de los días y lo que comenzó como un movimiento pacífico, se ha convertido en una oleada de protestas en la que los saqueos, la violencia y la ira de los manifestantes contra los policías parece no tener vuelta atrás.

Justicia es la palabra que más se repite, día tras día, en los diferentes puntos en los que se realizan estas concentraciones que, además, tienen un objetivo común: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Muchos expertos califican estas revueltas sociales como «los peores disturbios desde la muerte de Martin Luther King». 

La comunidad negra clama por la igualdad en un escenario lleno de indignación y furia.

Pero, ¿qué elementos han provocado que una revolución pacífica se haya convertido en una guerra social de tal magnitud?

IDENTIDAD COMPARTIDA

Cuando un colectivo lleva tantos años sufriendo y aguantando situaciones que no les corresponde, en el momento en el que se daña a uno de los suyos, el daño es común.

Es quizás este el mejor ejemplo de identidad que puede existir, ya que toda a comunidad negra ha salido a la calle para mostrar el dolor común que sienten y comparten por la muerte de George Floyd.

En estas situaciones, en las que la desigualdad racial es la cuestión principal por la que se producen estos altercados, una comunidad tan castigada como la de raza negra, siente que debe movilizarse y demostrar la fuerza que tiene este colectivo, y sobre todo para alzar la voz ante una injusticia tan grande como la cometida con Floyd y con muchos otros ciudadanos que sufren o han sufrido en algún momento.

LA RESPUESTA POLICIAL: EL ELEMENTO CLAVE

Dicen los expertos que la gravedad y magnitud de una protesta dependerá en gran medida, de la actitud de la policía en un momento alta tensión como el vivido durante estos días de concentraciones.

Esta afirmación la apoya en el diario BBC, Clifford Stott, experto en comportamiento de multitudes y vigilancia del orden público en la Universidad de Keele, quien asegura que «los disturbios son producto de interacciones, en gran medida relacionadas con la naturaleza de la forma en que la policía trata a las multitudes».

Stott destaca que, en muchas ocasiones, las fuerzas de seguridad actúan como una unidad, lo que acentúa esa imagen de «ellos contra nosotros y nosotros contra ellos».

 

 

Además, Stott apunta que, quizás, esta concepción es la que ha provocado esa transformación de la manifestación pacífica en una reyerta social marcada por el vandalismo y la violencia.

LUCHA HISTÓRICA POR LOS DERECHOS

Las protestas en Estados Unidos han puesto de manifiesto lo que muchos ya sabía: aún queda mucho camino por recorrer en lo que a la igualdad racial respecta.

Algunos expertos apuntan que cuando una comunidad tan sacudida por la violencia como la de raza negra ve comprometidos los derechos que tantos años les ha costado conseguir, van a defenderlos con todos los medios que tengan a su alcance.

Una de esos modelos de defensa a los que en muchas ocasiones se ven obligados a acudir es a la violencia. Es por este motivo por el que los actos vandálicos, los saqueos y los conflictos entre policía y manifestantes han llevado por otros derroteros el pacifismo que caracterizó a las protestas en sus inicios.

Sobre esta cuestión, Stott apunta que los mensajes difundidos por los políticos pueden marcar por completo el devenir de una manifestación así como la mentalidad y el enfoque de sus participantes.

«La causa subyacente es la supremacía blanca, el racismo y cuestiones que Estados Unidos no ha tratado profundamente», destaca.

LA PROTESTA COMO ÚNICO ALTAVOZ

La trágica muerte de George Floyd ha servido como revulsivo para que los ciudadanos puedan manifestarse y demostrar el hartazgo y hastío social con el que viven desde hace décadas en Estados Unidos.

De hecho, debido a la situación de «vulnerabilidad» en la que se encuentra muchas veces la comunidad negra, es la única vía de representación que tienen.

Sin embargo, los disturbios que se han producido en los últimos días no hacen más que acentuar el profundo conflicto social que existe en América y cuya solución se prevé bastante complicada.