El gran error de TVE al cancelar ‘A Partir de Hoy’

He necesitado dos semanas para comprender porqué Televisión Española ha decidido cancelar, entre otros formatos, el programa A Partir de Hoy, presentado por el escritor, periodista y presentador, Máximo Huerta.

Pensé que iba a conseguir una respuesta algo más consistente que la ofrecida por la cadena pública, pero la verdad es que no.

No entiendo esta decisión y me parece un chasco absoluto.

A Partir de Hoy fue el programa con el que el periodista reaparecía en la pequeña pantalla después de su paso por el Ministerio de Cultura y con el que, además, recogía el testigo de otro formato, también presentado por él, que debería ser de obligada emisión: Destinos de película.

9 meses duró en antena un programa que, sin saberlo, todos necesitábamos por el tono, el fondo y la intención del espacio.

Un formato que en tiempos previos al coronavirus, ya gozaba del beneplácito de los críticos y de la audiencia, y que, en plena pandemia, podría haber aprovechado el confinamiento para demostrar el valor que poseía el programa.

TVE no ha sabido aprovechar una situación como la actual para aportarle a los espectadores un descanso de la extrema saturación informativa a la que nos hemos visto abocados en los últimos dos meses.

Con esto no quiero decir que la cadena pública tendría que haberse “aprovechado” – en el peor sentido de la palabra – del escenario provocado por el COVID-19 para sacar tajada de él. En absoluto.

A lo que me refiero es a que TVE tenía una oportunidad de oro para demostrarle a la audiencia que, en programas como el de Máxim, lo que se iban a encontrar era un espacio para el sosiego, la tranquilidad, el humor y la evasión.

A Partir de Hoy comenzó, como todo lo nuevo, con una tímida acogida por parte del público. Esto no es reprochable ni tampoco determina el devenir y el éxito que pueda tener un formato unas semanas más tarde.

 

TVE tenía una oportunidad de oro para demostrarle a la audiencia que, en programas como el de Máxim, lo que se iban a encontrar era un espacio para el sosiego, la tranquilidad, el humor y la evasión

 

Me disgusta bastante leer titulares del tipo “el batacazo de Huerta en TVE”, “El público no respalda el nuevo programa de Máximo Huerta”, “Máximo Huerta se estrella en el estreno de su programa”. Y así, un largo etcétera de recortes de medios que se me han quedado en la memoria.

Entiendo que las audiencias hablan, entiendo que se tengan que reflejar los datos, lo entiendo todo. Pero lo que no llego a comprender es cómo un programa nuevo, al que todavía no le ha dado tiempo de despegar, se le exige un índice de audiencia semejante al de otro programa que lleva años en antena. Las oportunidades en la tele también existen.

“Dicho esto”, esa expresión de primero de ‘periolisto’ que me espanta, se demostró que ese programa que no contó con el respaldo del público en sus inicios, con el paso de las semanas, fue creciendo en audiencia congregando a más y más adeptos que querían disfrutar del fresco espacio capitaneado por el escritor.

A Partir de Hoy era la casa de Máximo Huerta. Y él, rozando el medio día, nos invitaba a entrar en ella para que fuéramos partícipes de todo lo que tenía que contarnos.

Comenzaba todos los días ofreciéndole a sus ‘amigos de la tele’ un mensaje de aliento, compartía con ellos sus emociones, pensamientos y también les hacía reflexionar sobre cosas en las que el espectador, quizás, no había caído. Mandaba también cercanos y emocionantes mensajes a zonas del país que no atravesaban su mejor momento, como ocurrió con el devastador incendio que asoló a la isla de Gran Canaria.

 

 

El espacio de Máximo era algo novedoso en la tele porque era todo lo contrario a lo que estamos acostumbrados a ver. No hay alarmismo, no hay exageración informativa. Ni rastro de gritos, ni de acusaciones constantes, ni de drama. Nada.

En A Partir de Hoy solo había lugar para el diálogo, para la charla y para el disfrute. El buen rollo que se respiraba en el plató, traspasaba la pantalla. La felicidad del presentador también lo hacía.

Daba gusto ver que la televisión pública apostaba por un formato así en el que de todo se hablaba pero sobre nada se discutía.

Al final, mi gozo en un pozo.

Además, los colaboradores e invitados con los que contaba dotaban al programa de una prestancia y esencia poco habitual hasta el momento en TVE.

Gemma Nierga, Paco Tomás, Celia Villalobos, Tamara Falcó, Olga Viza, Ana García Siñeriz y la cantante Soledad Giménez, entre otros, compartían anécdotas y realizaban entrevistas a personajes de lo más variopintos de la escena pública como las actrices Ana Duato y Yolanda Ramos, el cantante Raphael, el juez Baltasar Garzón o Boris Izaguirre, entre otros.

 

Daba gusto ver que la televisión pública apostaba por un formato así en el que de todo se hablaba pero sobre nada se discutía.

 

Cuando se hizo oficial la cancelación del programa, Máximo Huerta calificó de “injusto y un error” el forzoso adiós de A Partir de Hoy.

A cuadros se quedó él, y a cuadros nos quedamos nosotros.

Con el fin del programa, el presentador tiene que volver a hacer frente a una nueva y pequeña tempestad que ha quedado amainada por el estreno de su última novela, Con el amor bastaba.

Un título bastante premonitorio porque, seguro, amor será todo lo que ha recibido por parte de la audiencia mientras duró su programa.

TVE debe reflexionar, debe reinventarse y debe volver a apostar por este estos modelos de programa que tanta falta hacen en la televisión.

Si con el amor bastaba, volver a la sobreinformación sobraba.