Los vaqueros y su tela de origen medieval

El color azul tiene su origen en la ciudad italiana de Génova, por lo que era conocido en el resto de Europa como “Blu de Genes”. Tiempo más tarde, cuando el tejido se exportó a América, se le dio el nombre por el que los conocemos actualmente: Blue Jeans o, en otras palabras, los pantalones vaqueros de toda la vida.

Los vaqueros, tejanos o jeans se han convertido en la prenda de ropa más fabricada y vendida de toda la historia. Levi Strauss, un emigrante alemán, patentó esta prenda en Estados Unidos y jamás se pudo imaginar que lo que empezó creando para los trabajadores mineros, se convertiría en una prenda básica de todos, tanto de ricos como de pobres.

De esta manera, su creador fue un europeo y no un estadounidense, como muchos creen, e, incluso, la tela de fabricación de estos pantalones también tiene su origen en el viejo continente.

AZUL DE GÉNOVA

Mientras los reyes y la nobleza vestían con prendas delicadas de seda y lana, los extractos más pobres de la sociedad europea de la Edad Media necesitaban un tejido más fuerte que soportase el castigo de sus labores. Para ello, recurrieron al fustán, un tejido de algodón y cáñamo bastante difícil de romper.

Es en la ciudad italiana de Génova donde se empiezan a especializar en este tipo de tela, pero con una particularidad: la teñían, mediante añil, de color azul.

Este tela se empieza a exportar y en otros países se la empieza a conocer como  Blue de Gene” (‘Azul de Génova’). Como todo, paso de boca en boca, de país en país, y el “Blue de Gene” pasó a convertirse en inglés en Blue jeans, denominación que ha llegado a nuestros tiempos.

ORIGEN MINERO

Dos décadas antes de patentar los pantalones vaqueros, en 1951, un joven alemán llamado Löb Strauβ llegaba a Estados Unidos junto a sus hermanos para desarrollar allí el negocio de las telas. Más tarde, se cambiaría el nombre a Levi Strauss.

Una vez instalado, explota la fiebre del oro en la Costa Este, por lo que el alemán vio una oportunidad y no dudó en trasladarse a California. Su interés no era conseguir el preciado metal, sino desplegar su negocio textil y hacer ropa para los mineros.

Sin embargo, estos trabajadores se encontraban con un continuo problema: sus herramientas eran tan pesadas que las costuras de sus prendas se rompían con facilidad. A pesar de que en los 60 ya Strauss utilizaba la conocida ahora como tela vaquera, a los mineros se les seguían abriendo los bolsillos a la primera de cambio.

Un sastre experto en la materia le dio la idea por la que se haría conocido el alemán. Jacob Davis le sugirió que, para mejorar la resistencia de los pantalones, se reforzaran por medio de remaches de cobre aquellos puntos en los que se ejercía mayor tensión y con una doble costura.

Finalmente, en 1878, Levi Strauss y Jacob Davis patentaron a medias el primer pantalón vaquero de la historia.

SALTO AL CINE

Se empezó asociando a los trabajadores del campo y a cowboys. Con el paso del tiempo, constituyó un símbolo de rebeldía. ¿El culpable? El séptimo arte.

En 1954, se los vimos a Marilyn Monroe en Río sin retorno y, un año más tarde, fue James Dean en Rebelde sin causa quien convirtió la prenda en una representación de la rebeldía juvenil.

Los pantalones vaqueros fueron unos incomprendidos durante bastante años. Sin embargo, que varios colectivos tan distintos entre sí, como los moteros, los hippies o los punk se sintieran identificados con esta prenda en la segunda mitad del siglo XX, hizo que que convirtiera en una prenda eterna hasta nuestros días.