Aumento masivo de desplazados pese al llamamiento a un alto el fuego mundial por la COVID-19

Un alto el fuego mundial para centrar los esfuerzos en la lucha contra la COVID-19. Ese fue el llamamiento que hizo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Sin embargo, casi dos meses después, no solo las armas no se han callado y los enfrentamientos no han cesado en buena parte del mundo sino que más de 660.000 personas más se han visto obligadas a abandonar sus hogares por ello.

“En un momento en el que los expertos en salud nos dicen que nos quedemos en casa, los hombres con armas están forzando a cientos de miles de personas fuera de sus casas y empujándolas  a la vulnerabilidad extrema”, denuncia el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland. “Esto no solo perjudica a quienes se ven obligados a huir, sino que lastra seriamente nuestros esfuerzos conjuntos para combatir el virus”, advierte.

La ONG noruega ha contabilizado 661.000 desplazados en 19 países entre el día de la petición de Guterres y el 15 de mayo. República Democrática del Congo (RDC) es el país que más desplazados ha registrado en este periodo como resultado de los ataques de grupos armados y los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, con más de 480.000 desplazados.

En el país africano, la región de Ituri (este) ha sido el principal foco de desplazamiento, con unos 263.000 desplazados en abril por la violencia que dejó unos 300 muertos, incluidos niños.

Incluso en países donde las partes enfrentadas expresaron su apoyo al llamamiento de alto el fuego, los combates no han cesado. Yemen es un buen ejemplo de ello.

La coalición que lidera Arabia Saudí y apoya al Gobierno reconocido internacionalmente anunció que cumpliría un alto el fuego unilateral, sin embargo, según el NRC, los bombardeos aéreos han continuado y las otras partes en el conflicto han llevado a cabo operaciones armadas que han provocado 24.000 desplazados.

En Afganistán, ni el acuerdo de paz firmado por los talibán con Estados Unidos a finales de febrero ni los contactos con el Gobierno con vistas a entablar negociaciones de paz han detenido la violencia, que en este periodo ha provocado otros 22.000 desplazados adicionales.

Tampoco en Siria, donde el conflicto entró en marzo en su décimo año, se ha detenido del todo, y ello pese al acuerdo de alto el fuego firmado el 5 de marzo entre Rusia y Turquía en el noroeste.

Fuente: Europa Press