Nación Navajo: el COVID ‘masacra’ a la mayor reserva india de EEUU

Hay lugares del mundo en los que la llegada del coronavirus supondría una hecatombe social sin precedentes.

Esto es lo que está ocurriendo en una de las mayores reservas indias de EEUU: la Nación Navajo.

El COVID-19 está masacrando, literalmente, a esta reserva indígena que cuenta con apenas 173.000 habitantes.

La Nación Navajo, presente desde el siglo XVI en el suroeste de los Estados Unidos, ha registrado 4.000 casos de coronavirus y 170 muertes.

Pese a que estas cifras puedan parecer bajas en relación con otros lugares, la realidad es que estas cifras suponen una auténtica en la comunidad.

La Nación Navajo es el espacio habitado que más casos de coronavirus tiene por cápita en el país. Pero esto no es todo. 

En lo que al número de fallecidos por COVID-19 en la reserva, la Nación Navajo registra más fallecidos que 13 estados de Estados Unidos juntos.

De hecho, la comunidad indígena es el tercer foco de Covid-19 detrás de Nueva York y Nueva Jersey.

Las investigaciones apuntan a que fue una celebración evangélica, típica de los ritos de la comunidad, para un culto en la comunidad de Chilchinbeto (Arizona) el foco de contagio principal de contagio.

El presidente de la Nación Navajo, Jonathan Nez, compartió con el diario Infobae que estas cifras son las que tienen hasta el momento pero que ” hay pacientes graves, y el número de muertes no puede hacer otra cosa más que aumentar”.

¿Qué ha provocado que la Nación Navajo haya sufrido la letalidad del coronavirus de una forma tan drástica?

UNA BATALLA PERDIDA

Luchar contra la muerte es ahora la prioridad de la comunidad navaja.

Sin embargo, el escenario de indefensión en el que se encuentra la reserva no augura nada bueno.

La principal medida de contención y protección frente al coronavirus, el lavado de manos, ni siquiera pueden cumplirlo. 

De las familias navajas que componen la comunidad, el 30% de ellas no tienen acceso a agua potable y tienen que ir a buscarla a más de 40 km de distancia de sus casas.

Nez, sobre esta cuestión, expresa que “nuestros ciudadanos no pueden darse el lujo de abrir un grifo para lavarse las manos con agua y jabón”.

Además, el sistema sanitario es tan frágil que cuentan con 12 hospitales repartidos en los más de 70.000 km de terreno que comparten, asu vez, con otras zonas como Utah, Nuevo México o Arizona.

En estos doce centros hospitalarios, cuentan solo con 13 camas en cuidados intensivos y 28 respiradores, una cantidad que podría considerarse inservible en relación con el alto número de afectados de la Nación Navajo.

Al igual que no cuentan con una red sanitaria fuerte, tampoco tienen acceso a materiales de protección como mascarillas, hidrogeles o derivados, que puedan proporcionar a la reserva un pequeño alivio frente al contagio.

La situación es tan extrema en la comunidad que muchos han llegado a tildar esta realidad como “una batalla perdida”.

TOXICIDAD POR DOQUIER

Sin embargo, a la letalidad del coronavirus en la reserva india hay que sumarle otro escenario igual de desolador que el provocado por la pandemia.

Si bien es la reserva más afectada por el COVID-19, la Nación Navajo también es la reserva india más tóxica de la actualidad.

La reserva india más pobre de EEUU cuenta en su territorio con más de 520 minas de uranio abandonadas y más de 1.100 sitios de desechos radioactivos que han contaminado el agua. 

Estos datos ofrecidos por la Agencia de Protección Ambiental secundan la opinión de muchos habitantes de la reserva quienes, en una entrevista para BBC Mundo, señalan que “muchos tenemos problemas respiratorios y cáncer porque tenemos minas de carbón y de uranio, que son cosas que han impactado nuestros cuerpos por años y que nos han debilitado la respuesta que podríamos tener para el virus”.

Lo que reclaman los navajos en la lucha contra esta devastadora pandemia es que dejen de ser los grandes olvidados de América. Están sumidos en la angustia, la tragedia y el abandono.