Nicaragua cae en las garras del caos

Nicaragua está atravesando sus horas más bajas. 

La pandemia del coronavirus ha golpeado con especial fuerza al país caribeño y, según varias ONG’s que trabajan en el país, Nicaragua se encuentra al borde del caos. 

Los datos ofrecidos por el gobierno nicaragüense, presidido por Daniel Ortega, no concuerdan con las cifras que tienen las organizaciones de ayuda, el frágil sistema sanitario está colapsado por completo, y la emergencia sanitaria es cada vez más evidente.

El COVID-19 se ha propagado más rápido de lo que el Gobierno y las ONG’s esperaban, y esto ha provocado una falta de medios absoluta así como una gran indefensión para con los sanitarios y ciudadanos.

Las ciudades más afectadas del país son Managua y Chinandega, ambas consideradas el mayor foco de contagio de Nicaragua.

Además, el escenario en Nicaragua es tan desolador que han llegado a pedir la intervención urgente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Cómo conseguirá Nicaragua superar esta alarmante situación?

COLAPSO Y HERMETISMO

El gobierno de Nicaragua afirma que se han registrado 25 casos de coronavirus, 8 fallecidos y 7 curados.

Sin embargo, estas cifras han desatado una oleada de críticas hacia el gobierno puesto que la realidad es otra bien distinta.

Extraoficialmente, el Observatorio Ciudadano de Nicaragua asegura que «los verdaderos datos son 233 muertos y 1.270 los casos sospechosos» y, además,  el epidemiólogo Álvaro Ramírez, en una entrevista con AFP ha reconocido que «estamos en una fase de propagación comunitaria rápida del virus y va a ser imposible contenerlo».

Desde la oposición, la Coalición Nacional ha acusado a las autoridades del país de mentir a los ciudadanos. «Las familias de fallecidos por COVID-19 se enfrentan a un gobierno que les miente, les entrega actas de defunción que no se corresponden con la verdad diagnóstica».

El hermetismo del gobierno nicaragüense se complementa, además, con las ínfimas medidas de seguridad que han tomado para proteger a los ciudadano frente a la pandemia.

Las autoridades del país se han limitado a pedir prudencia, pero no han suspendido ninguno de los actos públicos con aglomeraciones de población, no han puesto fin al curso escolar ni tampoco han decretado un confinamiento poblacional.

Todo esto ha provocado que la situación actual en Nicaragua sea, cuanto menos, turbia.

Los centros sanitarios y hospitales del país están saturados, y los ciudadanos se agolpan a las puertas de estos espacios en busca de ayuda. No tienen los equipos médicos suficientes para atender tan alta demanda y tampoco tienen test para poder diagnosticar la enfermedad, ya que estas pruebas solo pueden ser realizadas por el Ministerio de Salud.

Además, muchos sanitarios han compartido en una entrevista con el diario La Opinión, que no pueden decirle a los pacientes el verdadero diagnóstico porque «muchos estamos amenazados con despidos».

En la última semana, múltiples vídeos han corrido como la pólvora en redes sociales haciendo alusión a lo que en Nicaragua han denominado como los entierros expréss.

Decenas de usuarios han llenado las redes con imágenes de los ‘hombres de blanco’ (personal sanitario) sepultando cuerpos de personas que, según informa EFE, salen directos del hospital hacia el cementerio del municipio nicaragüense de Granada.

Tras estas imágenes, diversos miembros de la Asociación Médica Nicaragüense, han asegurado que estas imágenes confirman, aún más, más la creencia de que en el país hay más fallecidos por el coronavirus que los compartidos por el gobierno.

La difusión de las estremecedoras instantáneas ha obligado a la vicepresidenta Rosario Murillo a salir del paso desmintiendo la veracidad de las imágenes y apuntando que «todo forma parte de una campaña de desprestigio» contra el Gobierno de Nicaragua.

Sin embargo, la sepultura a escondidas de las supuestas víctimas de coronavirus en el país, ha hecho que la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) haya denunciado al gobierno de Daniel Ortega, y ha pedido «con urgencia» la intervención de la OMS en el país.

‘GENOCIDIO VIRAL’

En la denuncia presentada por ANPDH, dirigida por Álvaro Leiva, se acusa al gobierno de provocar un genocidio viral caracterizado por una «conducta criminal de un régimen dictatorial que tiene gravísimas consecuencias para Nicaragua».

El secretario general de la asociación asegura que «el nivel de contaminación que tiene el pueblo nicaragüense entró a su fase más alta» y añade que «es imposible llevar un control preciso de los enfermos y muertos».

Por este motivo, Leiva ha lanzado un S.O.S a la Organización Mundial de la Salud y al resto de organizaciones internacionales «para que pongan sus ojos sobre Nicaragua ante la inoperancia del régimen».

En Nicaragua, la situación se vuelve cada vez más insostenible y si no se realiza una intervención rápida, el país corre el riesgo de caer en un profundo pozo del que le será muy complicado salir.