La pandemia deja un mar lleno de mascarillas

La crisis del coronavirus ha obligado al mundo entero a enfrentarse a una realidad completamente inesperada.

¿Quién se esperaba que a nuestra generación le tocaría confinarse para escapar de un virus? ¿Quién diría, además, que esta situación dejaría limpio el aire de grandes ciudades como Madrid o Barcelona? O, lo que es peor, ¿alguien hubiese apostado que la pandemia dejaría los oceános en peor estado?

Ahora, a los envoltorios, las botellas, los tapones, las colillas, las bolsas y un interminable etcétera, se le han unido las mascarillas tan necesarias y recomendadas en tiempos de pandemia. Lástima que la inconsciencia humana reduzca este material de protección en un auténtico veneno para nuestras aguas.

Oceans Asia

Ya a finales del mes de febrero, la organización OceansAsia, que lucha contra la contaminación de los ecosistemas marinos, publicó unas imágenes en su web que dieron la vuelta al mundo: mascarillas quirúrgicas desechables que yacían flotando en el mar de las playas de Soko, un archipiélago de Hong Kong.

El uso de las mascarillas ha crecido considerablemente en los últimos meses para prevenir el contagio del Sars-CoV-19. Muchos países se enfrentan ahora a procesos de desescalada, por lo que estos materiales de un solo uso se dejan ver cada vez más por las calles y las alcantarillas hasta que, finalmente, el mar se convierte en su último destino.

Uno de los principales objetivos de OceansAsia es rastrear el origen de los residuos que encuentran en los oceános por medio del estudio de las corrientes y los vientos. Sus miembros han podido observar en las orillas de Soko que el nivel de este tipo de residuos han aumentado: “Cuando tienes una población de siete millones de personas que de repente empieza a usar una o dos mascarillas diarias, la cantidad de basura generada es considerable”.

LA SALUD DEL PLANETA, IGUAL DE IMPORTANTE

Al igual que OceansAsia, la Asociación Española de Basuras Marinas (AEBAM) también ha lanzado un grito de alarma por el aumento de mascarillas y guantes de plástico en los océanos.

“Es clave que el ciudadano entienda que un residuo abandonado en una ciudad, al final puede acabar llegando a la naturaleza, y en ocasiones, a nuestros mares y océanos, ya sea transportado por el viento o los ríos”, afirma la presidenta de la asociación, Pilar Zorzo.

Además, el no depositar este tipo de materiales en los contenedores adecuados, no solo daña la salud del planeta, sino la nuestra. El coronavirus puede permanecer en las superficies durante un determinado tiempo, por lo que si materiales infectados permanecen expuestos, esto aumenta las posibilidades de transimisión.