Amazonia: el mayor coladero de virus del mundo

El científico brasileño David Lapola asegura que la próxima gran pandemia podría tener sello brasileño

La tala de árboles en Brasil creció un 55% en los primeros cuatro meses del 2020, es decir, más de 1.200 kilómetros de selva arrasada por la actividad humana

El desequilibrio ecológico del bosque brasileño ha convertido la Amazonia en un potencial foco de exportación de enfermedades

 

Cuando la pandemia del coronavirus pase, la nueva normalidad marcará un antes y un después a nivel mundial.

Dentro de esta nueva etapa de la historia, la salud ocupa un lugar primordial debido a la exposición al Covid-19. Pero, al igual que la cuestión sanitaria, hay otros ámbitos que también requieren de una especial atención por su incidencia en la vida humana.

Aunque no sea de forma directa, los expertos advierten de un punto del mundo que, con casi total certeza, se convertirá en el mayor coladero de virus del mundo: la Amazonia brasileña.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), el origen del incendio que azotó al Amazonas fue la profunda deforestación que sufre la selva y, por consiguiente, a la extrema intervención humana.

Estos dos factores han provocado un desequilibrio ecológico en el bosque brasileño convirtiendo a la Amazonia en un potencial foco de exportación de enfermedades.

El científico brasileño David Lapola ha hecho una afirmación en la que asegura que «la próxima gran pandemia podría tener sello brasileño».

¿Qué hay de cierto en lo compartido por Lapola? ¿Cómo podrá frenarse esta futura pandemia mundial?

EL MAYOR REPOSITORIO DE CORONAVIRUS DEL MUNDO 

La selva del Amazonas, pese a que todavía cuenta con áreas preservadas y otras que no han sufrido las inclemencias del incendio masivo que sacudió al bosque brasileño, tiene «cada vez más deforestación, más degradación y más daños» como señala Lapola en una entrevista para AFP.

De hecho, los datos ratifican esta afirmación del experto en Ecología de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP).

La tala de árboles en Brasil creció un 55% en los primeros cuatro meses del 2020, en comparación con el año pasado según el INPE, un porcentaje que se traduce en más de 1.200 kilómetros de selva arrasada por la actividad humana.

Lapola apunta que «estamos poniendo a prueba nuestra suerte» porque «cuando generas ese desequilibrio ecológico, alteras esas cadenas y en ese momento puede ocurrir el salto del virus de animales a humanos».

En el caso del coronavirus, que ya ha dejado más de 13.000 fallecidos en Brasil, su expansión y desaparición depende en gran medida del cuidado de espacios naturales como la Amazonia.

En el caso de la expansión, en lugares con gran vegetación amazónica como Brasil, Asia o África, en donde los murciélagos son los animales más comunes, «la diversidad amazónica podría caracterizar a la región como el mayor repositorio de coronavirus del mundo”, afirma Lapola.

Sobre el trabajo de eliminación del virus, Lapola señala en la conversación con la mencionada agencia de prensa que «el control sobre el uso irracional de los recursos ambientales» es fundamental para tener un aliado en la lucha contra el COVID-19 y su expansión.

Según el experto brasileño, hay otros virus como el ébola o el dengue cuya propagación ha tenido que ver, en gran medida, con la desprotección de centros neurálgicos ambientales. «Es una relación histórica, fueron todos virus que se diseminaron de forma muy grande a partir de desequilibrios ecológicos», señala.

DESATENCIÓN INSTITUCIONAL

El científico advierte que, debido a la situación de emergencia mundial, la vigilancia del Amazonas ha pasado a un segundo plano.

Desde que comenzase el gigantesco incendio forestal en 2019, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha minimizado el impacto del mismo, lo que le ha costado grandes críticas por parte de sus detractores y de todos los que vivían con angustia el avance del incendio.

Gran defensor de la explotación de los recursos de la mayor selva del mundo, en las últimas semanas, ha enviado a la zona de la Amazonia un contingente militar para combatir la deforestación.

Sin embargo, para Lapola, esta acción no es suficiente y, además, llega tarde. 

Por otro lado, el científico resalta que lo importante en la lucha contra los grandes incendios forestales, el cuidado de los recursos ecológicos así como el trabajo para frenar la aparición de futuras pandemias mundiales, tiene mucho que ver con la relación de la sociedad y el medio ambiente.

El investigador destaca que, con la premisa de que la propagación de nuevas enfermedades desde el corazón de la selva «es un proceso muy complejo como para preverlo, es mejor usar el principio de la precaución y no poner a prueba nuestra suerte».