Finlandia: educación frente al ‘contagio’ de la desinformación

El coronavirus ha puesto en valor la importancia de la información, esa corriente que tantas veces ha estado en el punto de mira.

Ahora, con la cuarentena que ha obligado a los ciudadanos a encerrarse en casa, la preocupación ha hecho que la población quiera estar al tanto de todo lo que gira en torno a la expansión y noticias sobre el Covid-19.

Sin embargo, este exceso informativo ha provocado que, en muchas ocasiones, corriesen como la pólvora infinidad de bulos y noticias falsas que ensuciaban el verdadero trabajo informativo que implica comunicar sobre esta pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), presidida por Tedros Adhanom Ghebreyesusacuñó el término ‘infodemia‘ haciendo referencia a la sobreabundancia informativa falsa y a la rápida propagación que tiene entre las personas y los medios. El director general de la OMS asegura que luchar contra la infodemia es fundamental para “que las personas puedan protegerse a sí mismas y a los demás”.

Para contrarrestar los efectos negativos que tienen las fake news , Finlandia ha decidido adaptar su sistema educativo para que los alumnos sepan defenderse y limitar el contagio de la desinformación.

Por este motivo, el país se ha propuesto conseguir que los alumnos tengan recursos y herramientas para identificar bulos, así como una una mayor concienciación sobre la importancia de aprender a informarse.

La asignatura, conocida en Finlandia como media literacy (educación mediática), tiene como objetivo formar ciudadanos activos y responsables en lo que al tratamiento informativo respecta.  

EL PENSAMIENTO CRÍTICO, BASE DEL PROYECTO

La profesora de la Universidad estatal de Helsinki y también de las escuelas de la capital finlandesa, Kari Kivinen, apunta que, desde la educación primaria hasta la universidad, en todas las asignaturas se imparten lecciones para frenar y distinguir qué es información falsa y qué no.

Kivinen afirma que “el pensamiento crítico, la verificación de los hechos y el aprendizaje para evaluar la información que recibimos son cuestiones cruciales, y por este motivo, hoy son una parte fundamental de nuestro programa”.

En asignaturas tan dispares como Matemáticas o Historia del Arte se enseña, por ejemplo, cómo en el caso de las estadísticas es fácil manipular los datos o, en el caso de la asignatura artística, lo rápido que se puede manipular una imagen y, por consiguiente, su significado.

Este enfoque educativo se planteó en 2014. Dos años más tarde, en 2016, comenzó a ponerse en práctica este proyecto y ahora, en 2020, ha adquirido una especial relevancia debido al exceso de bulos que abundan en redes sociales y medios de comunicación.

La profesora finlandesa, en una entrevista al diario The Guardian, resalta que “con estas enseñanzas no queremos terminar pensando que todos mienten, ni tampoco trasmitirle esa idea a los alumnos” sino que, añade,  “pretendemos enseñarles la importancia del pensamiento crítico hacia la información que se recibe”.

RECOMPENSA POR LA TRANSPARENCIA

Gracias a las tareas de interpretación de la información y de detección de las noticias falsas, Finlandia ocupa siempre los primeros puestos internacionales en materia de libertad de prensa, transparencia y educación.

Estos buenos resultados los ha conseguido debido a su enseñanza basada en la libertad y el compromiso por la verdad.

Además, estos datos tan positivos para Finlandia también tienen que ver con la implicación ciudadana.

La actuación y respuesta de los finlandeses, en especial la de los más jóvenes, ante la difusión de contenidos de dudosa procedencia ha hecho que las personas tengan un compromiso personal y social con la difusión de noticias. 

Con esta premisa, Finlandia ha conseguido que la información sea consumida con responsabilidad y que, por lo tanto, las mentiras y las noticias falsas no tengan cabida en un modelo social que utiliza la información como arma educativa, y no como un elemento de dispersión y confusión social.