División de zonas: la propuesta de desescalada de algunos expertos

Después de más de un mes de confinamiento, algunos países ya comienzan a hacer frente a la esperada desescalada. Sin embargo, y debido a que todavía no existe una vacuna contra el coronavirus, un nuevo brote se podría antojar casi inevitable si no se respetan las medidas de prevención.

Algunos expertos recomiendan la creación de «zonas verdes» para dividir a la población y que el riesgo de contagio sea mucho menor.

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Miquel Oliu-Barton, profesor de Matemáticas asociado de la Université Paris-Dauphine, y Bary S. R. Pradelski , profesor de Economía y miembro asociado del University-Man Institute (Universidad de Oxford), han lanzado una propuesta para que, en esta etapa de desconfinamiento progresivo, se mitiguen los riesgos sociales y económicos que puedan producirse.

En The Conversation, ambos expertos señalan que la nueva situación provocada por la pandemia del coronavirus ha provocado que la sociedad reflexione en cuanto al hecho de entrar en contacto con otras personas, es decir, el confinamiento ha obligado a cambiar actividades tan cotidianas como el contacto físico con otros, que es como principalmente se origina el contagio.

«Nuestra propuesta se basa en dos elementos clave. Primero, identificar zonas verdes, es decir, áreas donde el sistema sanitario está operativo, la tasa de crecimiento de las infecciones es baja y los riesgos futuros parecen manejables. Y segundo, unir progresivamente estas zonas verdes una vez que sea seguro hacerlo«, han asegurado los expertos.

ZONIFICACIÓN 

Para cortar la red de contagios por coronavirus, la mayoría de gobiernos optaron por el confinamiento total de la población. Sin embargo, pese a estas medidas de prevención, los expertos siguen planteando ciertos inconvenientes. Por ejemplo, durante el preoceso de desescalada, aunque dos personas puedan pasear en un radio de un kilómetro de sus respectivas casas, pueden seguir compartiendo el mismo supermercado. Esto significa, por tanto, que los grupos de población siguen compartiendo un mismo espacio en común.

Lo que proponen Oliu-Barton, Pradelski y todo su equipo es la posibilidad de que las personas se muevan «entre áreas desconectadas». Asimismo, reconocen que dicha división sería menos complejas entre ciudades que entre los municipios de una misma urbe.

Esto, aseguran, «impediría que el virus viaje por el territorio» y ha funcionado en regiones de China, como Wuhan, el primer epicentro del brote.

ZONAS VERDES

Para evitar un nuevo brote en este proceso de desescalada, los profesores se basan en la estrategia que ha ideado el economista español Joan Monràs: primero abrir las zonas como mercados laborales locales, es decir, aquellos que impliquen un alto nivel de movilidad interna, pero poco desplazamiento fuera de las localidades.

En baste a esto, los expertos proponen dividir las naciones en áreas geográficas de entre 5.000 y 10.000 habitantes. Estas células, a su vez, se etiquetarían dependiendo de la presencia de coronavirus con la que cuenten cada una de ellas. De esta manera, las células rojas constituirían a aquellas zonas más dañadas por el virus y permanecerían en una situación similar a la del confinamiento; mientras que las células verdes serían las zonas más recuperadas, por lo que estarían aptas para volver a la «vida normal» de forma progresiva.

MIQUEL OLIU-BARTON Y BARY S. R. PRADELSKI

En esta última zona, donde no se han encontrado nuevas infecciones por coronavirus, las personas podrían volver a sus labores cotidianas, aunque estarían prohibidos los viajes fuera de esta localidad, hasta que sus zonas vecinas no obtengan la etiqueta de «zona verde». Esto, a su vez, significaría que este tipo de células se harían cada vez más grandes, por lo que sus habitantes tendrán más espacio de movilidad, hasta que se una toda la ciudad.

A su vez, este proceso dependería de la evaluación de expertos médicos, epidemiólogos y económicos. Además, los creadores de esta propuesta de desescalada reconocen que estas «zonificaciones no serían perfectas«, ya que en algunas células aparecerían nuevas infecciones, por lo que «perderían la etiqueta de «verde»» y darían un paso atrás.

Esta división por zonas permitiría, según los simulacros realizados, una reunificación más temprana, que se traduciría en un menor impacto social y económico.