Campo de Caso y San Martín del Rey Aurelio: lo rural, el escudo frente al coronavirus

El coronavirus no se ha demorado en visitar y trastocar la realidad de los ciudadanos de nuestro país. Mientras que los días de confinamiento empiezan a hacerse más largos, las ganas de hacer vida normal parecen aumentar con el paso de las horas.

Desde el principio de la pandemia, las autoridades han recalcado que este nuevo virus no hace miramientos, todos somos susceptibles de contagiarnos. Sin embargo y como ya es conocido, existen grupos más vulnerables a la enfermedad y no todos asumimos de la misma forma el peligro que nos acecha.

Hay diferentes formas de sobrellevar el encierro: la distancia que hay entre la ciudad y el campo es, también, la diferencia que hay entre los que viven en el piso pequeño, el apartamento de apenas unas decenas de metros cuadrados y los que viven en casas más grandes y con vistas, que permiten divisar, al menos, un horizonte y que se han convertido en verdaderos privilegiados para aquellos que conforman el primer grupo, cuyo único aliento se lo concede una ventana con un panorama algo menos apetecible, cuando tienen la opción de disfrutarla.

Se podría decir que, dentro del grupo de los que los ‘urbanitas’ consideran afortunados en el confinamiento, se encuentran los que viven dentro de la España que llaman “vaciada” y que, hasta hace bien poco, desde la gran ciudad se miraba con conmiseración. Casas más grandes con grandes espacios ante ellas y vistas de por medio, en las que el coronavirus ha tenido menos margen de maniobra, a pesar de su alto nivel en población de más edad.

La zona rural ha mostrado una mayor protección de este colectivo de riesgo frente a la COVID-19, que las propias residencias urbanas, en las que se entiende —o se entendía antes de la crisis—, que se vela por el cuidado de la salud de nuestros más mayores con mayor seguridad y atenciones.

Hemos encontrado en la zona mejor conservada, más agreste y con todo el esplendor de la naturaleza de una región conocida por ser un paraíso natural, dos concejos —conceyus dirían ellos—, representativos de una respuesta diferente al confinamiento. Se trata de dos concejos del Principado de Asturias: Campo de Caso y San Martín del Rey Aurelio. Ambos, a pesar de compartir comunidad autónoma y formas de vida, tienen sus particularidades propias, con las que han demostrado una buena gestión de la crisis del coronavirus, pero, a su vez, un valor esencial para con sus ciudadanos: la cercanía.

CAMPO DE CASO: DOS CONFINAMIENTOS EN DOS AÑOS 

MANUEL S. CALVO

MANUEL S. CALVO

Este municipio, que constituye el sexto más grande en extensión de terreno de Asturias, ha mostrado especial amparo a sus más de 1.600 habitantes en esta crisis provocada por el coronavirus. Su alcalde, Miguel Ángel Fernández, asegura que “desde el primer día” han dotado a la población con EPI, a través de cuerpos de seguridad en ayuda a domicilio, y, además, se han desinfectado las calles “incluso en días de lluvia” de los 22 pueblos que conforman el municipio.

MEDIDAS QUE LLEGUEN A TODOS

Muchos disponen en Caso de Campo de una segunda residencia, sin embargo, al efectuarse controles en el inicio de la pandemia y “endurecer las medidas” de entrada y salida al municipio, algunos tuvieron que quedarse “allá donde les cogió la pandemia, sintiéndolo mucho”, como lamenta Fernández.

MANUEL S. CALVO

MANUEL S. CALVO

“Estamos luchando permanentemente con la amenaza, desinfectando pueblo por pueblo desde que todo empezó. Somos conscientes de que tenemos una población importante de gente mayor, por lo que es inconcebible dejarnos ir”

Fernández ha mostrado perseverancia con su pueblo en esta lucha contra el coronavirus y lo cierto es que Caso está consiguiendo permanecer casi invicto a la pandemia, ya que ha registrado solo un contagio, el de una “sanitaria que trabaja en el hospital comarcal”.

A su vez, el ayuntamiento recibe, a través de la Consejería, medicación y material necesario que se reparte a los diferentes pueblos “a través de los cuerpos de protección municipal”. Además, también se les esta llevando los deberes a los más jóvenes para que el coronavirus no paralice su formación escolar, ya que, como ha subrayado el socialista, “estamos intentado llegar a todos por todos los medios posibles”.

PRIMERO LA SALUD, DESPUÉS LA ECONOMÍA

El alcalde, a pesar de mantenerse firme frente a la lucha y sostener la creencia de que “los ayuntamientos tienen que poner de su parte” , asegura que su mayor temor es que se produzca “un repunte de la pandemia” que vuelva a exponer a los ciudadanos a un mayor peligro. La salud de sus habitantes es lo que prima en esta crisis, aunque reconoce que toda esta situación va a tener un fuerte impacto en la economía del municipio.

MANUEL S. CALVO

MANUEL S. CALVO

Este parque natural reserva de la biosfera sustenta sus ingresos en el turismo rural y en la ganadería. Este último sector sigue trabajando, sin embargo, la actividad es mucho menor debido al cierre de restaurantes y bares.

Fernández hace hincapié en la idea de que “no podemos engañarnos” y defiende que “si no hay actividad, no hay gasto. No puedo decir que voy a pasar el recibo de basura a un trabajador, cuando en estos momentos no está produciendo basura”.

De esta manera, lo que muchos considerarían como una ayuda por parte del ayuntamiento, el alcalde lo califica como “una cuestión de justicia”.

El regidor asturiano recuerda, además, que no es la primera vez que Caso se enfrenta a un confinamiento y a una pérdida razonable de ingresos.

“Hace dos años, tuvimos un desprendimiento en la arteria principal que conecta al municipio con el resto de Asturias, por lo que estuvimos encerrados desde el mes de marzo hasta junio”

Este incidente natural, al igual que la actual crisis, también coincidió con la Semana Santa, por lo que Caso, como el resto de España, tiene que pasar ahora por lo mismo que hace dos años: “una pandemia económica”, como la bautiza Fernández.

LAS VENTAJAS DEL MEDIO RURAL

Los kilómetros que separan las casas y su disposición ayudan a que el confinamiento de sus vecinos no se sienta tanto como un encierro, sensación que sí pueden tener los habitantes de las grandes urbes, como Oviedo, Gijón o Madrid y Barcelona.

Su alcalde defiende que en Caso “no se vive confinado en un edificio. Eso aquí es lo más anómalo del mundo”, por lo que también considera que los espacios rurales no pueden seguir el mismo proceso de desescalada que las ciudades, aunque reconoce que hay que “limitar el tráfico de comunidad a comunidad”.

Este concejo asturiano, pese a haber reportado solo un caso positivo de coronavirus, no se ha relajado en esta crisis que sacude al mundo y en sus redes sociales ha transmitido todo el apoyo a sus vecinos y, mediante ingenio y humor, ha difundido un mensaje con el que, en tiempos de enfermedad, se han salvado vidas: #HazCaso, que #EsteVirusLoParamosUnidos.

SAN MARTÍN DEL REY AURELIO: LA IMPORTANCIA DE LA UNIÓN VECINAL

TINO RODRÍGUEZ

TINO RODRÍGUEZ

A 25 minutos de Oviedo y Gijón, se encuentra San Martín del Rey Aurelio, un municipio compuesto por las localidades de El Entrego, Sotrondio y Blimea, en las que se reparten los 16.000 habitantes de este concejo.

UNIDAD MINERA 

Con muchos más habitantes que Caso, este municipio, con una fuerte tradición minera a sus espaldas, sí ha registrado algunos casos más de coronavirus. Tal y como apunta el alcalde, José Álvarez Quirós, ha habido “29 personas que han dado positivo en las pruebas” y al menos 2 fallecidos por COVID-19.

TINO RODRÍGUEZ

TINO RODRÍGUEZ

Una cifra poco alarmante en comparación con el número de vecinos y con la elevada cifra de personas mayores con la que cuenta el concejo. Una vez más, parece que en un espacio rural, el virus no ha podido hacer de las suyas con el colectivo con el que se ha cebado desde que comenzó esta cruel pandemia: nuestros más mayores.

Quirós saca el lado positivo de la crisis y quiere guardar en su memoria las imágenes que está dejando esta situación: “si yo necesito un kilo de arroz, me lo deja la vecina. Los vecinos están continuamente prestándose ayuda”.

“A través de los Servicios Sociales, repartimos comida a los más necesitados y llamamos a los que viven solos para informarnos de sus necesidades”

La alarma con los ciudadanos de San Martín, sobre todo con los más vulnerables, es constante, como indica Quirós, dado que hay que priorizar “el ayudarnos los unos a los otros” en estas situaciones. Una actitud que estos pueblos llevan en la sangre, cuya historia está escrita por las batallas de las Cuenques Mineres —las grandes luchas sindicales repetidas a lo largo de la historia: en el 34, en 62, hace apenas unos años contra los cierres y contra la reconversión, etc.—, y que ha determinado actualmente el carácter de unidad y solidaridad de los sanmartiniegos.

MASCARILLAS CASERAS

Los niños de este territorio han podido seguir con sus labores escolares, dado que gracias a un esfuerzo institucional y a las escuelas, se han conseguido “100 tarjetas de conectividad” para estos pequeños estudiantes.

Además, el alcalde ha puesto desde el ayuntamiento una tela llamada “sontara” a disposición de los vecinos. “A día de hoy, hemos repartido más de 500 telas, que permiten a los ciudadanos hacer mascarillas de fabricación propia“.

A esta iniciativa de prevención, se le unen las actividades de higiene, como la “desinfección diaria de los contenedores y las vías públicas” que, como afirma Quirós, se reflejan en el poco impacto que ha tenido el virus en la salud de sus vecinos.

OBJETIVO: REINVENTARSE

De las consecuencias económicas que va a dejar el confinamiento mundial, desgraciadamente, no se salva nadie. El regidor se muestra plenamente consciente de que lo que se nos viene en un futuro va a ser una “lucha larga”, sin embargo, algo esperanzado no duda en recordar un refrán:

“Más corre el galgo que el mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo”

Quirós anima a los vecinos a ser ‘mastines’ después del confinamiento, apuesta por luchar con nuevos métodos y con todo “lo que nos requiera la vida a partir de ahora”.

TINO RODRÍGUEZ

TINO RODRÍGUEZ

San Martín del Rey Aurelio recibe gran parte de sus ingresos del turismo que acude a sus dos museos, uno de ellos el de Pozo Sotón, el único en toda Europa en el que el visitante puede acceder a una mina real; así como de la ganadería. Sin embargo, no siempre fue así, ya que, antiguamente, la economía del concejo dependía en gran medida de su actividad minera. San Martín tuvo que reinventarse y también lo tiene que hacer ahora.

El alcalde asturiano nos cuenta que quiere fomentar el turismo en sus pueblos y también la agricultura.

Debemos potenciar la agricultura y la siembra de algunos alimentos, como las patatas, los kiwis o, incluso, arándanos, no solo para su exportación, sino también para que los habitantes puedan consumir productos propios. 

Quirós también se muestra entusiasmado con la biomasa, “que permita generar puestos de trabajo y, además, potenciar la limpieza de la zona rural”. Este proyecto consiste en aprovechar el entorno rural en el que yace el concejo y utilizar la madera para sustituir a otros combustibles, como el gasoil o el sistema eléctrico.

“EL ENTORNO RURAL SIEMPRE SE MANTIENE MÁS FUERTE”

El paso del coronavirus en la sociedad nos ha obligado a replantearnos qué es lo que realmente importa y nos ha hecho darnos cuenta de que, en este tipo de situaciones, lo material no tiene apenas cabida.

Las ciudades están ahogadas en una continua vorágine de prisa que impide ver a los que viven en ella lo que tienen delante y quizás, por ello, el impacto que ha dejado el coronavirus en los núcleos urbanos ha sido más evidente. El virus ha obligado a parar y hemos tenido que mirar hacia lo que teníamos a nuestro alrededor.

Sin embargo, en el campo ya se hacía. “El entorno rural siempre se mantiene más fuerte que la zona urbana ante estas epidemias y a los virus que nos llegan. Yo creo que la gente está más curtida, llevan otro tipo de vida, una vida más tranquila”.

Las redes sociales del ayuntamiento, también se han convertido en un soporte de información y apoyo para sus ciudadanos en esta situación sin precedentes, que ha destapado cuestiones que antes ni pensábamos.

La pandemia del coronavirus ha puesto en valor la importancia de los espacios rurales, aquellos que en situaciones adversas siempre han demostrado ser un escudo protector para el ser humano.