Acoso a trabajadores: la otra cara del coronavirus

“Somos tus vecinos y queremos pedirte, por el bien de todos, que te busques otra vivienda mientras dura esto, ya que hemos visto que trabajas en un supermercado y aquí vivimos muchas personas. No queremos más riesgos. Gracias”.

Detrás de los mensajes de solidaridad y de los ya tradicionales aplausos a las 20:00 horas desde balcones y ventanas, se esconde la falta de apoyo y de empatía de algunos vecinos hacia los profesionales que siguen haciendo sus labores y gracias a los cuales esta crisis del coronavirus  es más llevadera.

Las redes sociales se han hecho eco de las denuncias de trabajadores de supermercados y sanitarios que están sufriendo este tipo de acoso por sus vecinos.

Leo, un enfermero que dio positivo en la prueba del coronavirus el pasado 23 de febrero y por lo que ha estado aislado en su casa, cuenta que “un amigo venía a traerme la compra y cuando voy a abrir la puerta encuentro unas manchas en el suelo. Salgo fuera y veo que han rociado el pomo, la cerradura y la mirilla con un líquido que parecía lejía“.

Días antes, el enfermero le había comunicado a un vecino de confianza su situación, por lo que su sorpresa fue mayor al enterarse que fue este mismo quien había decidido motu proprio esparcir la lejía en la entrada de su domicilio.

Un médico residente en el Hospital La Mancha Centro (Alcázar de San Juan), se encontró en la puerta de su casa una nota anónima, donde se podía leer que, a pesar de su “buena labor en el hospital”, “debes pensar también en tus vecinos. Aquí hay niños y ancianos”. Además, le invitaban a hospedarse en la “Barataria, donde están alojando a profesionales”.

Miriam Armero, trabajadora en un supermercado, “está orgullosa” de ayudar a “muchas personas” durante esta crisis. Sin embargo, explica a través de un vídeo difundido por redes sociales que mientras “estábamos en casa” su hijo se “ha encontrado una nota” debajo de la puerta de la casa, que decía que “por el bien de todos” Miriam se debería buscar “otra vivienda, ya que hemos visto que trabajas en un supermercado”.

La trabajadora ha mostrado su indignación por las redes y ha respondido con una frase en la que pone en evidencia la hipocresía de este tipo de vecinos: “menos aplausos a las 20h y más empatía”, además de una denuncia en conjunto a la comunidad de vecinos.

No obstante, este tipo de casos son excepciones. Después de ver las denuncias de los trabajadores, muchos usuarios de las redes no han dudado en mostrar su apoyo y denunciar, a su vez, la actitud de los menos empáticos y solidarios.

DELITO DE ODIO 

El Consejo General de Enfermería ha tildado de “baja cordura moral” y ha denunciado la “insolidaridad” de aquellos vecinos que castigan a los profesionales que siguen trabajando con carteles y notas . Asimismo, afirman que ”no cabe mayor desprecio para los miles de profesionales también empleados de supermercados o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que se juegan su propia salud para cuidar, atender o proporcionar seguridad a todos los ciudadanos”.

Por su parte, la subdirectora general de Recursos Humanos y Formación de la Policía Nacional, Pilar Allúe, ha salido en favor de los trabajadores y ha afirmado que este tipo de conductas son “denunciables, perseguibles y altamente reprobables por cualquier persona de bien”, por lo que avisó de que estas acciones pueden incurrir en un delito de odio. Además, ha recordado que las comisarías siguen abiertas durante el estado de alarma, por lo que la Policía seguirá trabajando en la persecución de este tipo de delitos.