Venezuela, sin gasolina

Personal sanitario y productores de alimentos se acercan a las gasolineras para ponerle combustible a sus vehículos. Pese a que son colectivos con actividades prioritarias en esta pandemia del coronavirus, se encuentran con colas kilométricas. Los que llegan a repostar, no pueden llenar el tanque, mientras que los últimos de la cola son informados por militares y policías de que ya no queda gasolina.

El periodista venezolano Sergio Novelli recoge en su cuenta personal de Twitter el testimonio de un médico del país, que, a pesar de las adversidades, ha encontrado la manera de seguir yendo a su lugar de trabajo.

A falta de gasolina, el doctor J.C. Álvarez ha decidido coger su bicicleta para desplazarse. Encima de ella, Álvarez reconoce que “se están dando 20 litros para médicos de contingencia”, pero también expone la problemática de que “el resto de médicos, en días como hoy, sábado 4 de abril, en el cual me toca atender a una emergencia, tenemos que tratar de apañarnos como podamos“.

LARGAS COLAS EN GASOLINERAS

En plena pandemia del coronavirus, los venezolanos tienen que hacer frente a otro daño colateral: el suministro restringido de combustible para personal esencial.

Todo comenzó cuando el pasado 17 de marzo el presidente, Nicolás Maduro, decretó la cuarentena nacional para evitar la expansión del coronavirus en el país. Los ciudadanos pensaron que la escasez de gasolina podía ser una medida para evitar que la gente saliera de sus casas. Sin embargo, aquellos que tienen que salir porque desarrollan una actividad esencial: personal sanitario o transportistas, entre otros, se encuentran que para ellos también hay racionamiento de combustible.

Además, algunas gasolineras han cerrado sus puertas debido a la pandemia, por lo que la suma de todo da lugar a largas colar de vehículos en zonas como Caracas, esperando a ver si, al menos ese día, tienen suerte para conseguir algo de gasolina.

¿CULPAS?

El Gobierno de Nicolás Maduro achaca la escasez de gasolina al “perverso plan de bloqueo naval” impuesto por Estados Unidos, que, según aseguran las autoridades, “está impidiendo el suministro de los aditivos químicos, insumos y repuestos necesarios para el proceso de producción de combustible que es distribuido a nivel nacional”.

No obstante, lejos de ser algo nuevo, la pandemia solo ha recrudecido una situación ya existente en Venezuela. Pese a que la situación de los ciudadanos puede hacer pensar lo contrario, Venezuela es probablemente uno de los países con mayores reservas de petróleo. Sin embargo, muchos expertos han relacionado el deterioro de la petrolera estatal (PDVSA) con la mala gestión, la falta de inversión y la corrupción por parte del Gobierno.

Además, las sanciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también afectaron a la petrolera y, ahora, lo ha hecho la crisis del coronavirus. Con un cuarto de la población en cuarentena, el precio del barril se ha desplomado, y nadie, en medio de este colapso del mercado petrolero, se va a atrever a negociar con un enemigo de la Casa Blanca.

LOS EFECTOS EN LA POBLACIÓN

El Gobierno ha anunciado la activación de un plan de reactivación de la producción para “garantizar la movilidad de los sectores priorizados”.

Por el momento, muchos ciudadanos tienen que hacer frente a otra fatalidad en medio de esta crisis. El hecho de que falte combustible se traduce en que muchas personas que tienen que ir diariamente al hospital a tratarse, como, por ejemplo, las que necesitan diálisis, corran un grave peligro.

Otro de los muros que se intesifican con la falta de gasolina y la crisis del coronavirus es la escasez de alimento en el país. Según el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, alrededor de un tercio de la población venezolana vive inmersa en una situación de inseguridad alimentaria.

Los agricultores y los ganaderos necesitan sus vehículos para hacer llegar la comida a los supermercados. Sin embargo, se enfrentan con dos problemas: que no hay combustible y que, cuando lo consiguen, en algunos casos ya el alimento fresco se ha echado a perder.

Parece que la única solución para algunos es el positivismo del doctor Álvarez que, ante la ola de crisis que sufre su país, ha decidido afrontarla sobre dos ruedas.