La muerte de Rafael Gómez, uno de los héroes de La Nueve

«Estuve en ese momento, en ese lugar, y actué como actué. No tiene la más mínima importancia». De esta manera, Rafael Gómez le quitaba importancia a sus hazañas en una entrevista al Diario de Almería. A pesar de que huyó del heroísmo, el almeriense y los suyos fueron los protagonistas de la liberación de París del yugo de la Alemania nazi.

Este lunes, Rafael Gómez Nieto pasaba a formar parte de la larga lista de nonagenarios que han sido víctimas del coronavirus. A sus 99 años y después de pasar varios días ingresado, el que fuera el último miembro español de La Nueve fallecía en Estrasburgo (Francia). Rafael no pudo con esta batalla, la última de muchas.

Natural de Almería, Rafael fue uno de los tantos jóvenes españoles republicanos que perteneció a la Quinta del Biberón y libró uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Guerra Civil: la Batalla del Ebro.

Como muchos de su bando, huyó de la muerte y se exilió a Francia, donde fue enviado al campo de concentración de Saint-Cyprien. Después de algunos meses y junto a su padre, pudo salir y establecerse en Argelia con documentación falsa. Una vez allí, se enroló en los Cuerpos de África con el que combatió en Túnez. La lucha de Rafael no acabó con la guerra civil española, su diario de batallas solo se estaba empezando a escribir.

En mayo de 1943, Philippe Lecrerc forma la Segunda División Blindada francesa y Rafael entra en la 9º compañía, formada casi en su totalidad por republicanos españoles.

ENTRADA A PARÍS 

Los de La Nueve fueron enviados a Pocklington (Inglaterra) y durante meses se estuvieron entrenando para el combate. En agosto de 1944, todos estarían en Francia, en primera línea de combate enfrentándose a los alemanes.

Después de su desembarco en la playa de Utah, la compañía, bajo el mando del general Patton, entraba en la capital parisina por el puente de Austerlitz.

Rafael estaba a punto de vivir uno de los días más importantes de su vida, el día en el que La Nueve cambió el rumbo de la guerra.

Hacía una semana que la policía y la población se habían levantado contra los nazis. No fue hasta la noche del 24 de agosto, cuando la compañía llegaba al ayuntamiento y, poco después, en su balcón ondeaba la bandera tricolor de la República española.

Sin embargo, esta no fue la última página que escribiría en su diario de batallas.

ASALTO AL BÚNKER DE HITLER

El almeriense tendría que librar otros frentes, para poder llegar a España y hacer lo que había hecho en el resto de Europa: acabar con el fascismo.

Después de París, participó en la liberación de Estrasburgo y la recuperación de Alsacia, también fue testigo de la batalla final.

El 5 de mayo de 1945, en La Nueve ya quedaban pocos combatientes, pero eso no les impidió participar en el asalto al Nido del Águila, el famoso búnker donde se escondía Hitler.

Ese día, Rafael ganó otro frente y, también, un juego de té de plata y una cámara fotográfica que cogió del refugio del dictador alemán.

No logró conseguir, sin embargo, uno de sus mayores sueños: volver a España. «Queríamos volver», como relataba en una entrevista a El País, pero «no hubo manera».

DE LAS ARMAS A LOS ZAPATOS 

Una vez puesto el punto final a la lucha, Rafael volvió a Argelia y, allí, trabajó de zapatero bajo el anonimato durante diez años. Conoció a su mujer, Florence López,  y tuvo cuatro hijos. En 1955, él y su familia se trasladaron al norte de Francia, Estrasburgo, donde vivió hasta su muerte.

La marcha de Rafael Gómez ha supuesto que La Nueve se quede huérfana de supervivientes. Soñadores que encarnaron la lucha de la democracia y de la libertad en tiempos de represión y guerra.