Nigeria, ahogada en la enfermedad

Nigeria sufre un nuevo golpe sanitario que, a causa de la mediatización del coronavirus, ha tomado un segundo plano.

Un segundo plano poco recomendable ya que el país se está enfrentado a dos enfermedades tremendamente mortales que están dejando en Nigeria altas cifras de muertos y de contagios.

Por un lado, el coronavirus acumula entre sus virulentas filas a 111 nuevos contagiados de Covid-19 en Nigeria y una víctima mortal. La otra enfermedad es menos comentada y, según los datos, más letal.

Después de desaparecer, la fiebre Lassa ha vuelto a Nigeria en forma de rebrote y con una imparable fuerza que ha sorprendido a los enfermeros del país en medio de la guerra contra el coronavirus.

Esta enfermedad, que se transmite por las excreciones de roedores o por contacto directo con la sangre, orines, heces u otros líquidos biológicos de una persona enferma, tiene 906 casos confirmados, 161 muertes y miles de personas en estado de vigilancia por ser usuarios que con casi total seguridad están contagiados.

La fiebre Lassa y el coronavirus tienen a Nigeria ahogada en la tragedia.

NIGERIA SE CONFINA

Pese a que ha tardado varios meses en llegar, Nigeria ha tenido que tomar medidas urgentes para frenar la expansión del coronavirus en el país africano.

Ha sido su presidente, Muhammadu Buhari, el encargado de comunicarle a la población que deberán permanecer 14 días recluidos en sus casas para contener los posibles y futuros nuevos casos de Covid-19 en el país.

Nigeria cuenta con 111 casos confirmados de infección por coronavirus y una muerte; de éstos más de la mitad se encuentran en Lagos, la ciudad principal del país en donde conviven entre 17 y 21 millones de personas.

LA FIEBRE LASSA, NUEVO ENEMIGO EN EL TERRENO SANITARIO

El 29 de enero de este año saltaron las primeras alarmas ante la reaparición de la fiebre Lassa en el país, y ahora, en las últimas semanas, a modo de rebrote, esta enfermedad ha vuelto a sacudir los cimientos sanitarios de un país que no puede hacer frente a dos enfermedades tan fuertes como estas. 

La tasa de letalidad de la fiebre de Lassa es del 1%, pero puede llegar al 15% en pacientes hospitalizados o con especial vulnerabilidad en su salud.

Pero, el gran problema que tiene esta enfermedad es que la fiebre no presenta síntomas en un 80% de los casos, y entre los muchos daños que provoca, los más graves – y repetidos – son los hemorrágicos y neurológicos.

Además, el Centro de Nigeria para el Control de Enfermedades (NCDC) ha apuntado que los grupos sociales más afectados por esta enfermedad son las personas cuya edad está entre los 21 y los 30 años. 

Para poder identificar esta enfermedad, la OMS detalla que esta enfermedad comienza de forma gradual, con fiebre, vómitos y dolor retroesternal, y en los peores casos puede escenificarse, de forma sorprensiva, en forma de sordera o de rápida caída del pelo. 

Al igual que el coronavirus, la fiebre Lassa no cuenta con una vacuna que pueda frenar o al menos revertir sus efectos.