Las cárceles en tiempos de pandemia

La pandemia que, por el momento, ha afectado a más de 700.000 personas en casi 130 países alrededor de todo el mundo, se vuelve más incontrolable en sitios creados para estar cerrados, como los centros penitenciarios.

Hoy, se vive en España una crisis sanitaria, en la que los hospitales, lejos de descongestionarse, amanecen cada día colapsados, y el personal, en primera línea de batalla, agotado.

La situación es de lo más desoladora, pero puede ser peor, si se repara en la idea de que las cárceles de todo el mundo pueden ser un blanco fácil para esta pandemia. La concentración de personas en un mismo lugar, el hacinamiento, las malas condiciones sanitarias o el miedo de los reos y de los trabajadores penitenciarios juegan en contra de la lucha.

EN ESPAÑA

A pesar de que Instituciones Penitenciarias ha establecido medidas para contener la enfermedad, como la prohibición de visitas o las salidas por permisos, el Covid-19 ya ha afectado al personal de los centros y a presos en España.

Una reclusa en la prisión de Estremera (Madrid) se convertía en la primera víctima mortal por coronavirus dentro de las cárceles españolas. La mujer, de 78 años, presentaba patologías previas y tras sufrir una grave crisis respiratoria, fue trasladada al Hospital de Arganda.

Este domingo, un funcionario de la prisión de Fontcalent (Alicante) se convertía en el primer trabajador de su sector en perder la vida por la enfermedad. El fallecido se encontraba en cuarentena en su vivienda, en una de las residencias cercanas a la prisión destinadas a los funcionarios.

El miedo y la tensión crece en las cárceles españolas a causa de la pandemia. Además, muchos temen que se repita lo vivido en las cárceles italianas.

REVUELTAS EN ITALIA POR LAS RESTRICCIONES

Hace un par de semanas, seis presos fallecían en la ciudad italiana de Módena a causa de las revueltas provocadas como protesta por las restricciones tomadas para evitar la expansión del coronavirus.

Lejos de ser un caso aislado, las revueltas también se han producido en otras cárceles del país. En una prisión de Pavia, los presos liberaron a algunos internos y tomaron a dos policías como rehenes.

Prisiones de Milán, Nápoles, Salerno, Frosinone, Foggia y Bari, entre otras, también han sido testigos de las revueltas por parte de los prisioneros, que han creado desperfectos en las instalaciones penitenciarias que sumarían miles de euros.

EN LIBIA, LIBERACIÓN

En el país africano, la Fiscalía ha optado por poner en libertad a 466 presos del Centro de Rehabilitación de Trípoli para para prevenir el riesgo de contagio por Covid-19, según ha informado el Ministerio de Justicia del Gobierno libio reconocido por la comunidad internacional.

Se trata de personas que están siendo investigadas y optan a la libertad provisional. Con esta puesta en libertad, el Ministerio pretende «reducir el número de presos y evitar el hacinamiento», como ha explicado a través de su cuenta de Facebook.

Además, la ONG Human Right Watch, que alerta de las condiciones precarias del país para hacerle frente a la pandemia debido al conflicto armado, exige la liberación de los detenidos sin cargos, los migrantes solicitantes de asilo, de los niños delincuentes que no presenten carácter violento, personas con discapacidad, entre otros colectivos.

IRÁN, ENTRE CONFLICTOS

Irán sigue la estela de Libia, pero con una cifra desorbitada. El pasado 9 de marzo fueron excarcelados alrededor de 70.000 reclusos y, ahora, la justicia de Irán ha dado luz verde para que otros 10.000 salgan de prisión de manera provisional.

Mientras algunos disfrutan de esta libertad, los policías iraníes buscan en las últimas horas a más de 50 reos prófugos que han huido de una prisión situada al oeste del país.

BRASIL: HUIDA EN PESO

A mediados de marzo, más de 1.300 presos huyeron en una fuga masiva de tres centros penitenciarios de Sao Paulo. Muchos de los presos pertenecían al régimen semiabierto, que les permite trabajar de día y dormir en la cárcel. Además, tenían previsto un permiso para pasar la Pascua con sus familias.

Sin embargo, esta salidas temporales fueron restringidas para controlar la expansión del coronavirus, medida que empujó a los reos a huir.

Dos días más tarde, las autoridades pudieron capturar a 700 de los presos fugados y fueron devueltos a las cárceles de Brasil, consideradas de las peores del mundo por las condiciones de hacinamiento y las condiciones sanitarias precarias.

COLOMBIA, LA PEOR MATANZA ENTRE RECLUSOS 

Trece prisiones de Colombia organizaron una revuelta simultánea que dejó a 23 presos muertos y más de 80 heridos en la cárcel de La Modelo (Bogotá), la peor matanza de reclusos en el país.

Los motivos alegados para llevar a cabo dichos motines fueron similares a los reportados en Italia y Brasil: el miedo a la nueva pandemia y la denuncia de las malas condiciones de los centros penitenciarios colombianos para enfrentarla.

Aunque el Gobierno colombiano ha restringido las visitas y ha cancelado los permisos temporales por precaución, algunos testimonios de los internos afirman que dentro de las cárceles no hay agua y jabón y, debido al hacinamiento, tampoco pueden cumplir la distancia de seguridad.