De vuelta al keynesianismo

El alarmante número de afectados en Europa por el nuevo Covid-19, sobre todo en Italia y España, que ha obligado a confinar a países enteros y, como consecuencia, a parar gran parte de su actividad económica, ha provocado una recesión inevitable.

El escenario se antoja desolador a corto plazo, como aseguran los expertos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha asegurado que la resaca que podría dejar el coronavirus se puede asemejar a la crisis vivida en 2008.

Después del confinamiento de más del tercio de la población mundial, los gobiernos más potentes se preparan para inyectar billones de euros al sistema semiparalizado y contener los efectos de la crisis económica que viene. Para algunos, estas medidas keynesianas se presentan como la única salvación.

¿QUÉ ES EL KEYNESIANISMO? 

El economista británico, John Maynard Keynes, fue el creador de esta teoría económica, que nació impulsada por la sombra de la Gran Depresión de 1929.

Desde ese momento, el británico cayó en la cuenta que para salvar al economía era necesaria una acción gubernamental con una inyección de liquidez en la economía, ya que un sistema capitalista no siempre es sinónimo de equilibrio productivo. Keynes aseguró que para aumentar la producción, la inversión e, incluso, el empleo, lo mejor era acentuar el gasto público y, de esta manera, estimular la demanda.

Sin embargo, algunos expertos se dieron cuenta de que este nuevo método podría conllevar una inflación catastrófica y la pérdida de la riqueza del valor monetario.

VUELTA A LAS ANDADAS 

Ahora, las medidas de Keynes parecen ser el único flotador al que se agarran los países para no hundirse de lleno en una crisis económica ya asegurada.

Este viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmaba el mayor paquete de ayuda económica. Más de dos billones de dólares para socorrer la economía norteamericana, tras el impacto de la pandemia del coronavirus. Otros países también se han subido al carro keynesiano, aunque ya los expertos aseguran que la recesión provocada por la pandemia podría ser peor que la de la última crisis.