Donald Trump: cuando el dinero importa más que la salud

Cada vez son más los contagiados y los fallecidos a causa del coronavirus en todo el mundo.

Las cifras aumentan a la vez que lo hace la incertidumbre de los millones de personas que pasan una nueva jornada confinados en sus casas para intentar frenar la propagación del COVID-19.

El caso de Estados Unidos se ha convertido en uno de los más llamativos. En apenas dos semanas, el país se ha convertido en el lugar del mundo con más contagiados por coronavirus, superando a China, epicentro inicial del virus.

Sin embargo, multitud de diarios califican al país como el ‘epicentro del epicentro’ de la pandemia al alcanzar los impactantes números de 85.840 afectados y 1.296 fallecimientos, siendo Nueva York el lugar en el que mayor concentración de contagios se ha registrado.

Multitud de diarios califican al país como el ‘epicentro del epicentro’ de la pandemia al alcanzar los impactantes números de 85.840 afectados y 1.296 fallecimientos.

Lo más sorprendente de esto es que al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, parece que le preocupa más bien poco lo que está pasando a nivel sanitario y social en el país, y que solo tiene una importantísima e insustituible obsesión: la economía de América.

«EL REMEDIO NO PUEDE SER PEOR QUE LA ENFERMEDAD» 

La únicas medidas precisas que ha tomado el presidente de los Estados Unidos ha sido la relacionada con el cierre de las fronteras del país y el confinamiento de la población  para evitar la propagación del virus.

Al presidente estadounidense no le convence ni una ni otra medida, ni tampoco le convence nada que tenga que ver con el parón momentáneo y económico que debería instaurar América para frenar la curva del coronavirus.

A través de su cuenta de Twitter, Trump aseguró que «el remedio no puede ser peor que la enfermedad» y que «el país quiere trabajar. EEUU no fue hecho para ser cerrado». Con estos dos mensajes, huésped de la Casa Blanca restaba importancia al impacto del coronavirus mientras derivaba toda su atención al sector económico.

RELAJAR LAS RESTRICCIONES

Aún con el pronóstico previo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) haciendo referencia a Estados Unidos como el próximo foco de la epidemia, Trump ha continuado trabajando en las urgentes medidas que pretende tomar para salvar la economía de América.

La primera de ellas está orientada, según el presidente, en la necesidad de relajar las restricciones para frenar el impacto económico que traería consigo el coronavirus en América.

Dentro de estas medidas, se encuentran las de permitir que los jóvenes salgan a trabajar, abrir sectores de la economía y  aislar a las poblaciones vulnerables

Dentro de estas medidas, que todavía se están barajando, se encuentran las de permitir que los jóvenes salgan a trabajar, abrir sectores de la economía y  aislar a las poblaciones vulnerables. Todas ellas están enmarcadas en lo que, desde la Administración del mandatario, llaman la apertura responsable del país. 

FIN DEL AISLAMIENTO, INICIO DE LA HECATOMBE

Las intenciones del mandatario de una de las principales potencias mundiales no quedan ahí.

El presidente está tan preocupado por la economía del país que incluso se está planteando levantar la condición de aislamiento en la que ahora mismo se encuentra el país para favorecer al resurgir económico de América.

Si esta idea se llevase a cabo, sería el próximo 11 de abril cuando se levantaría esta condición, coincidiendo con el domingo de resurrección, un día que el presidente estadounidense ha relacionado con la «resurrección de América».

Sin embargo, y sabiendo la hecatombe sanitaria a la que podría enfrentarse EEUU, el equipo de Trump y el propio presidente están buscando otras alternativas. 

Una de estas opciones sería la de mantener el confinamiento en ciudades con un alto índice de contagios, mientras se levanta  veto poblacional en aquellos puntos del país en donde no se presentan tantos afectados por el coronavirus.