El coronavirus no aplaza las elecciones en Mali

  • La pandemia del coronavirus llega al país africano, en el que este miércoles se registraron sus dos primeros casos. 
  • Pese a todo, su presidente mantiene en pie las elecciones parlamentarias del próximo 29 de marzo,
  • La situación bélica y la pobreza convierten a la sociedad maliense, en su mayor parte, en un grupo vulnerable ante el Covid-19.

Aunque el coronavirus se ha vuelto una amenaza a nivel mundial que ha provocado que la mayor parte de los países declaren un estado de alarma y, como consecuencia, el confinamiento de toda la población en sus casas.

Esta nueva pandemia está dejando miles de muertos en más de cien países. A pesar de que, en la mayor parte de los casos, los grupos más afectados son las personas mayores y los que tienen patologías previas, como las cardiovasculares, enfermedades pulmonares crónicas, cáncer o inmunodeficiencias; en algunos países, la sociedad en peso se convierte en vulnerable ante esta nueva amenaza.

¿Por qué?

En España, por ejemplo, estamos sufriendo una crisis sanitaria, en la que los hospitales permaneces abarrotados, escasean los materiales de prevención y esto, a su vez, provoca que el personal sanitario atienda a los enfermos sin ningún tipo de protección, completamente expuestos al virus.

La imagen es desoladora, sin embargo, la situación no parece tan alarmante cuando la comparamos con otros países a los que ha llegado el Covid-19, donde la sanidad brilla por su precariedad y el conflicto bélico anula los derechos de sus civiles.

CORONAVIRUS EN MALI 

Este es el caso de Mali, uno de los países más extensos y más pobres del continente africano, que ha anunciado sus dos primeros casos de coronavirus este mismo miércoles.

Se trata de un hombre de 62 años, residente en la ciudad de Kayes, y una mujer de 42 procedente de la capital del país, Bamako. Ambos volvieron a mediados de marzo a Malí desde Francia.

Ya estando en París, la mujer había dado positivo en los controles del coronavirus, por lo que la sometieron a una cuarenta de la que ella decidió escapar en avión hacia su país natal.

Debido a su actuación irresponsable, las autoridades malienses han pedido a todas las personas que hayan tenido contacto con la mujer, que se pongan en contacto con ellos para realizarles las pruebas y ponerlos en cuarentena.

GESTIÓN ANTE LA ENFERMEDAD

Ante la llegada de la pandemia, el presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, anunció ayer un toque de queda nocturno (desde las 21:00 horas hasta las 5:00) a nivel nacional para limitar la expansión del virus, que se haría efectivo a partir de hoy hasta nuevo aviso.

En su discurso televisado, Keita afirmó que también se cerrarán las fronteras terrestres, aunque seguirá permitido el envío de carga a África occidental, así como la actividad comercial.

Otras medidas impuestas, como el cierre de escuelas y restaurantes, o la prohibición de reuniones de varias personas, han tenido muy poco éxito.

ELECCIONES LEGISLATIVAS, EN PIE

“El gobierno hará todo lo que esté a su alcance para garantizar que esto sea así”. Estas palabras del presidente en su discurso contrastan con su decisión de seguir manteniendo las elecciones parlamentarias del país el próximo domingo, pese a las restricciones por la pandemia.

Esta afirmación, que roza la sinrazón en estos momentos, acaba con los rumores en los que ya se presuponía el aplazamiento de estos comicios. Antes del anuncio, tres partidos de la oposición ya habían firmado un manifiesto, en el que exigían este retraso debido al gran peligro que supone celebrar las elecciones en estos momentos.

Estas elecciones han sido sometidas a numerosos aplazamientos y el Gobierno teme que, si se hace lo mismo con las de este 29 de marzo, perder la legitimidad de la Asamblea Nacional.

EL COMIENZO DE LA DEBACLE 

En relación con las elecciones que se celebrarán bajo unas condiciones temerarias, este miércoles, el líder de la oposición, Soumaïla Cissé, ha sido secuestrado, junto a los miembros de su equipo, mientras hacía campaña electoral en la región de Tombuctú.

Lo cierto es que este es el pan de cada día de los malienses. Durante la última década, el país se ha convertido en uno de los más inseguros de África.

Esta situación se remonta a 2012. Hastiados de ser gobernados por externos, los tuaregs se alzaron contra el gobierno central y acabaron con su Ejército, proclamando, de esta manera, la independencia de Azawad, en el norte del país.

Sin embargo, el mando de los tuaregs en la región dejó un vacío de poder que se convirtió en la puerta de entrada de los grupos yihadistas. Los rebeldes del norte de África fueron derrotados y los islamistas tomaron el control, lo que les permitió avanzar hacia la capital.

Varias tropas internacionales siguen en el país combatiendo al yihadismo, fuertemente motivados por intereses económicos.

SIN ACCESO A LA EDUCACIÓN

Esto abrió un capítulo nuevo en la historia de Mali, que parece no acabar y en el que la sociedad civil sufre todas sus consecuencias.

Mientras que la prioridad del Gobierno es realizar elecciones inmediatas, miles de malienses denuncian la falta de presencia del Estado, sobre todo, en los lugares más vulnerables, donde no hay presencia de médicos o de servicios básicos dedicados a la educación.

Según datos de Unicef, apenas un tercio de la población sabe leer y miles de escuelas han cerrado sus puertas debido a los combates. Esto provoca que, sobre todo, los hombres sin educación se conviertan en presas fáciles para el reclutamiento yihadista.

ÍNDICE DE MORTALIDAD INFANTIL ALTO

Quizás, los niños son los más vulnerables en Mali. Muchos de ellos son vendidos y sometidos a hacer trabajos forzados en países vecinos.

Aunque no hay datos exactos, miles de niñas sufren abusos sexuales, mutilación de genitales y, además, son obligadas a casarse a muy temprana edad, lo que hace que muchas no sobrevivan a los posteriores embarazos o partos.

Además, todo se recrudece cuando muchos niños no tienen ni siquiera acceso a una asistencia sanitaria básica.

La primera causa de mortalidad infantil es la malnutrición, que acaba con la vida del 15% de los jóvenes y, la mayor parte de ellos, desarrollan diversas enfermedades por ingerir agua no potable.

Mali, desafortunadamente, se convierte en una presa fácil para el nuevo coronavirus.