Libia o cómo afrontar una enfermedad entre bombardeos

  • Se registra el primer caso de coronavirus en el país, que permanece en guerra desde hace casi una década.
  • A pesar de que las partes hostiles se comprometieron a realizar una pausa humanitaria por la pandemia del Covid-19, el ejército de Haftar bombardeó Trípoli este mismo lunes dejando varias víctimas mortales. 

Desde hace casi una década, el país sobrevive inmerso en una guerra civil que ha acabado con la vida de miles de personas. Libia, un territorio que parece no estar sujeto a ninguna ley, tampoco se ha salvado de la pandemia del coronavirus, este miércoles se ha confirmado su primer caso.

El portavoz del Ministerio de Sanidad del Gobierno, Amin Al-Hashemi, ha declarado que se trata de un hombre que regresó de Arabia Saudí a principios de marzo. El afectado, que proviene de la ciudad de Aljmail y tiene 78 años, fue examinado en el Hospital de Trípoli y Al-Hashemi ha asegurado al medio local de Alwasat, que las pruebas fueron enviadas al Centro Nacional para el Control de Enfermedades.

Este mismo centro anunció hace algunos días que que existían más de 60 casos sospechosos y al menos 74 personas permanecían en cuarentena.

Lo cierto es que no pinta nada fácil el control de la pandemia en un país en el que hay dos gobiernos y guerras intertribales.

CAÍDA DE GADAFI

Después de más de 40 años de gobierno ininterrumpido, en octubre de 2011, la voz de los manifestantes en las calles pidiendo democracia acabaron con su líder, Muamar el Gadafi.

“Hoy podemos decir definitivamente

que el régimen de Gadafi ha terminado”.

Aunque sigue habiendo especulaciones en torno a la muerte del dictador libio, los gobiernos internacionales se apresuraron a celebrar la noticia. En aquel momento, Barack Obama residía en la Casa Blanca y no dudó en manifestarse: “Hoy podemos decir definitivamente que el régimen de Gadafi ha terminado. Los libios tienen ahora una gran responsabilidad de construir un país inclusivo, tolerante y democrático que reprenda sin titubear a la dictadura”, declaraba el que fuera el presidente de los Estados Unidos.

Nada más lejos de la realidad. La reconstrucción del país está tan lejos de los planes de Libia, como las palabras de Obama.

EL PAÍS CON DOS GOBIERNOS 

Después de la muerte de Gadafi, ejecutada por una multitud de personas en Sirte, el país sigue sin respirar la paz y se encuentra en una guerra civil sin fin.

Para entender el conflicto sirio hay que remontarse muy atrás. En plenas protestas contra el exlíder, nacieron las fuerzas opositoras y se organizaron las milicias del Ejército Popular Libio dirigido por el CNT (Consejo Nacional de Transición).

La comunidad internacional también entró en el tablero de juego y se posicionó a favor de los rebeldes, hasta tal punto que la ONU aprobó en marzo de 2011 la intervención militar de varios países, entre los que destaca Reino Unido, Francia y Estados Unidos, para enfrentarse contra el Ejército de Gadafi.

Después su muerte, el país se encuentra dividido en dos. El Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), dirigido por el primer ministro Fayez al Sarraj y reconocido por la mayoría de las fuerzas occidentales e, incluso, por la ONU; y el autoproclamado Ejército Nacional Libio, liderado por el militar Khalifa Haftar, un antiguo simpatizante de Gadafi, que encuentra apoyos en países como Rusia, Egipto, Arabia Saudí o Francia.

El primero constituiría al Gobierno oficial, mientras que el segundo es ilegítimo, aunque domina gran parte del país, así como sus recursos energéticos.

PAUSA HUMANITARIA FALLIDA 

Además, Haftar asedia desde hace meses la capital libia, Trípoli, devastando las infraestructuras más esenciales del país.

Sin ir más lejos, mientras las fuerzas internacionales piden un cese al fuego por la creciente pandemia del coronavirus, este lunes se producían fuertes bombardeos en la capital que acabaron con la vida de al menos cinco civiles. Todo esto, después de que cada parte se comprometiera a llevar a cabo una pausa humanitaria para enfrentar otra nueva lucha: el coronavirus.

COMO RESULTADO, CRISIS MIGRATORIA 

Según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), en el último año, al menos 1.000 refugiados han sido interceptados en el Mediterráneo intentando huir de la guerra. A esto, se le suma que el país se ha convertido en un canal migratorio bastante peligroso, donde cientos de miles de personas procedentes de otras partes de África cruzan huyendo de la miseria y la devastación y se encuentran con milicias que las someten a torturas y vejaciones.

Hoy, la sombra del coronavirus también oscurece el ambiente de Libia, quien sufre una batalla de gobiernos y se muestra débil ante esta nueva amenaza, que desembocará en una crisis humanitaria cuyas víctimas van a ser los de siempre: los más débiles, los inocentes.