Coronavirus: las mentiras de Irán

Irán está desbordado.

En Asia, el país ocupa la segunda posición con, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Salud iraní, 1.934 muertos y 24.811 contagiados.

Sin embargo, Irán se encuentra en el punto de mira mundial y, a nivel nacional, de los investigadores y de la ciudadanía, por las sospechas que existen en torno al supuesto encubrimiento de los verdaderos datos sobre las muertes y contagios por COVID-19 que existen en la república islámica.

Conforme pasan los días, al tiempo que aumentan los fallecidos crecen también las dudas sobre la gestión de las cifras en torno a las defunciones.

Este hecho ha provocado que se desate una alarma que no solo alcanza la definición de emergencia sanitaria, sino que también sería una crisis humanitaria que desbordaría al país en cuestión de semanas. 

¿Miente Irán sobre el balance de resultados real del coronavirus? ¿Cuál es la verdadera situación del país ante la pandemia que azota al mundo?

EL PEOR DE LOS ESCENARIOS

La crisis provocada por el coronavirus ha puesto a Irán en una situación límite.

La República islámica no se enfrenta solo a la gestión de una emergencia sanitaria y humanitaria incontrolable, sino que, además tiene que establecer una doble lucha protagonizada, en segundo plano, por la deriva económica fruto de las sanciones impuestas por los Estados Unidos.

Todo este cóctel molotov ha ahogado al país que se enfrenta al peor de los escenarios posibles.

Irán todavía no ha impuesto la cuarentena total en el país, tampoco cuenta con un sistema sanitario fuerte para hacerle frente al problema actual, los medios económicos son muy deficientes y se espera que el pico de la enfermedad llegue en el mes de mayo.

Con esta escenificación de lo que le viene encima al país, el mejor de los escenarios – y el menos probable – estaría protagonizado por una suma de 120.000 contagiados y 12.000 muertos.  Sin embargo, la previsión es mucho más dura e infausta. 

Con las dudas sobrevolando la cuestión de si la contabilización de las víctimas está siendo verídica, el peor escenario al que se podría enfrentar la sociedad es a una cifra de muertos que superaría los 3 millones.

¿MENTIRAS SOBRE LAS VÍCTIMAS?

La cifra anterior, por elevada e impactante que pueda parecer, no es tan descabellada como sí lo es la hipotética cantidad.

Es impensable pensar que un país pueda acumular tal número de muertes, pero en Irán, desde que comenzó el recuento de defunciones, los investigadores de Irán y el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI) han acusado al líder supremo del país, Ali Jamenei, de mentir y esconder los verdaderos datos sobre las muertes por coronavirus en el país.

Los datos oficiales indican que el COVID-19 ha dejado en Irán un total de 1.934 muertos y 24.811 contagiados, pero el CNRI asegura que el balance real es de 8.800 muertos.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desconfiado de los datos ofrecidos por el Ministerio de Salud de la República Islámica y ha apuntado que las cifras reales de la epidemia serían al menos cinco veces superiores a las ofrecidas por las autoridades iraníes.

Otro dato en el que se apoyan los expertos para fundamentar esta acusación directa a las autoridades del país es que, en Irán, no hay rastro ni de test de diagnóstico de la enfermedad, ni tampoco trataron a tiempo a todas las personas que presentaron síntomas leves que podrían haber estado relacionados con la enfermedad.

Una de las cuestiones que han salido a la luz pública, y que ha provocado una mayor desconfianza sobre los datos ofrecidos por las el gobierno iraní, es la construcción de fosas comunes para los muertos por coronavirus.

Los medios del país han asegurado que estas fosas comenzaron a construirse dos días después de que se confirmasen los primeros casos de COVID-19 en Irán. Unas fosas cuya dimensión es tan grande que incluso han podido ser divisadas vía satélite. 

Por lo tanto, muchos expertos entendieron que la necesidad de edificar el terreno con tanta rapidez para enterrar a los futuros muertos es un claro indicativo de las mentiras de las autoridades sobre el impacto del coronavirus.

EL COVID-19 INFECTA AL TERRORISMO

El coronavirus está erigiéndose como el gran ganador de esta batalla que libra contra la población mundial.

Sin embargo, y sin que sirva de precedente, hay un lado «positivo» en la expansión del coronavirus: el patógeno chino no entiende de enemigos. 

Los últimos datos divulgados por diferentes agencias de seguridad mundiales aseguran que Irán está disminuyendo sus actividades militares y también las causas terroristas que estaban más que instaladas en otros países como Israel .

Han sido además fuentes relacionadas con el último país las que señalan que » se ha notado una importante disminución en la cantidad de actividad en la región por parte de los enemigos de nuestro país».

Quizás el coronavirus traiga, dentro su mal, un halo de esperanza en lo que a la baja de los atentados terroristas respecta.