Protección frente al coronavirus

En esta crisis de salud hay quien está intentado hacer politiqueos y aprovecharla para «arrimar el ascua a su sardina», incluso con mentiras o medias verdades. A mí me gustaría aprovecharla para hablar de Política, de nuestro sistema, de nuestro Bienestar.

Tenemos en España tres pilares básicos que nos permiten estar más tranquilos y abordar de una forma menos angustiosa la epidemia de coronavirus. Luego ya cada uno es libre de sentir el miedo o dejarse llevar y permitir que el pánico le aborde. Pero de todas formas esos tres pilares van a estar ahí, actuando como una red que nos protege a todos de un daño mayor. Todos conocemos y nos acordamos de la sanidad y los sanitarios, pero hay otros actores públicos que también son importantes:

  1. Como he dicho, la base es el Sistema Nacional de Salud. Gestionado por las Comunidades Autómonas, es una salvaguarda de una sanidad pública y gratuita. Permite que estés tranquilo porque, aunque enfermes, no te tendrás que preocupar de si tienes ahora dinero suficiente o no para afrontar la enfermedad o, simplemente para ir al médico. En USA si tienes seguro médico el tratamiento de un caso moderado, con ingreso pero sin atención en UCI, cuesta alrededor de 9.000 dólares. Si no tienes seguro cuesta unos 35.000$. Lo primero que tienes que comprobar antes de acercarte al médico es si vas a tener dinero para hacer frente a la factura, y más teniendo en cuenta que es posible que en una familia no haya un único caso.
  2. El sistema de Seguridad Social también es otro punto fuerte para nuestra tranquilidad. Aunque la mayoría llamamos así al sistema de Sanidad, la Seguridad Social es en realidad la administración que garantiza nuestras pensiones y las bajas laborales pagadas. En este caso lo que nos afectaría es esa segunda parte. El hecho de vivir en un país en el que tenemos garantizado seguir percibiendo un salario aunque no vayamos al trabajo por motivos de salud, nos permite tener tranquilidad económica aunque enfermemos, y poder preocuparnos por nuestra salud por delante de nuestro trabajo. Los trabajadores de otros países en los que no existe esta cobertura tienen que ir al trabajo aunque estén enfermos. Si no, no cobran. Y con ello no solo no cuidan adecuadamente su salud, sino que están contribuyendo a la extensión de la enfermedad entre sus compañeros de trabajo y otra gente con la que contacten en los desplazamientos. Es más, dado que ante una epidemia saben que el jefe les va a impedir la entrada si se muestran enfermos, van a intentar por todos los medios disimular o minimizar sus síntomas. Si no trabaja no cobra y encima tiene más gastos derivados de una enfermedad. Pues el resultado es ese. Un punto especial aquí serían los trabajadores autónomos. Otros regímenes especiales, sobre todo los y las trabajadores del hogar, fueron recogidos recientemente en las prestaciones por incapacidad laboral transitoria, por fortuna. Espero también que esta crisis sirva para que nos planteemos de verdad que hay que hacer algo con esas coberturas para el colectivo de los autónomos que está excluido de ellas.
  3. Los organismos encargados de velar por la Salud Pública, en este caso el Centro Superior de Alertas y Emergencias Sanitarias, dirigido por el ahora famoso, y muy eficaz comunicador, Fernando Simón. Eso ha permitido tener una mejor previsión de dotación de equipos y de pruebas diagnósticas. Se han elaborado protocolos ante la situación y se ha respondido de manera uniforme, lo que atenúa bastante el alcance de la enfermedad. Es obvio que se han producido desajustes, porque nadie podía prever el alcance global de la crisis, pero también es cierto que se ha podido manejar de forma centralizada la emergencia, la adquisición y distribución de EPIs y material, la de profesionales sanitarios e incluso, si fuera necesario, la de enfermos.

Espero que luego, cuando todo haya pasado (que pasará) nos sigamos acordando de este momento y de esas garantías que generaciones anteriores no tuvieron.

 

 

Juan Julián Elola, médico responsable de salud laboral y prevención en la Universidad Carlos III de Madrid.