México lanza una llamada de emergencia

A México no le ha quedado otro remedio más que gritar a los cuatro vientos la situación tan dramática y calamitosa en la que se encuentra el país inmerso desde que se confirmasen los primeros casos de coronavirus.

Ya son 367 contagiados confirmados en el país y asciende a 4 el número de muertos. Estas cifras son una muestra de lo que va a ocurrir en las próximas horas puesto que el número de afectados aumentará según compartes fuentes oficiales del gobierno mexicano.

Al igual que aumentan los datos de nuevas víctimas y de nuevos fallecidos, también lo hace el miedo que se agarra con fuerza a la sociedad mexicana.

Previo a la explosión del coronavirus, México vivía en una situación de vulnerabilidad sanitaria, económica y social marcada en un enclave de pobreza e indefensión que no tenía fin.

Ahora, este escenario en el que sobrevivían con dificultad los ciudadanos mexicanos se recrudece con la llegada del COVID-19.

El considerado pico de la enfermedad aún no se ha hecho latente en el país, pero tanto el Gobierno como el sistema de salud saben que la estampa que se presentará en los próximos días no es nada halagüeña. 

Y lo peor: no saben cómo enfrentarla.

LLAMADA DE AUXILIO 

Una movilización del personal sanitario y también de la sociedad – envuelta en un sentimiento de inseguridad – advierte al organismo de control central del país que deben actuar con especial rapidez antes de que sea demasiado tarde. Desde los centros médicos y hospitales del país aseguran que las carencias en el sistema sanitario para atender urgencias por coronavirus son extremas.

Los profesionales comparten una crisis sanitaria inexplicable, pese a las flaquezas y fragilidad que siempre ha presentado la sanidad en México: no hay camas para atender a los afectados, existe un desabastecimiento total de medicamentos, tampoco cuentan con zonas de aislamiento para separar a los contagiados por COVID de los pacientes que sufren tras dolencias y, por supuesto, no cuentan con el material sanitario necesario para hacer frente a una enfermedad como esta.

Sin embargo, esto no queda aquí. ¿Cómo hay que actuar cuando existe un caso de coronavirus? Esta es la pregunta más repetida por los médicos y enfermeros de México, quienes afirman que no conocen cuáles son los protocolos que hay que seguir para tratar a los contagiados por coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha repetido en reiteradas ocasiones que las medidas de limpieza son un elemento indispensable para frenar la propagación del patógeno.

Esta medida tampoco se cumple en el sistema sanitario de México, puesto que otra de las grandes quejas de los profesionales de la salud del país es que no cuentan ni con geles desinfectantes ni con soluciones hidroalcóhólicas para mantener los mínimos de higiene solicitados por la OMS.

AMBIGÜEDAD FRENTE A LA AYUDA SANITARIA

En medio del desconocimiento y desprotección en el que se encuentra el sistema sanitario mexicano, el Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, se ha visto envuelto en una grave polémica de la que es protagonista.

Después de anunciar el cierre de todos los negocios, menos de supermercados farmacias, en Ciudad de México, varios grupos de manifestantes han denunciado a través de las redes sociales y la etiqueta #Sinmedicinassufrimos que Del Mazo está frenando la entrega de medicamentos en los hospitales de la capital del país poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos afectados por coronavirus.

Esta denuncia pública llega después de que el Gobernador haya presumido en los medios de comunicación del país del plan de salud que ha impuesto para frenar el impacto del patógeno.

LÓPEZ OBRADOR: OBJETO DE FEROCES CRÍTICAS

Al tiempo que se suceden las quejas en torno a la gestión sanitaria por parte de Del Mazo, el presidente de México, Manuel López Obrador, ha sido objeto de feroces críticas no solo por parte de la ciudadanía mexicana, sino por parte de las organizaciones de salud de todo el mundo por unas declaraciones que daba en un vídeo difundido en Twitter.  

“Yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo, y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer, a las fondas, porque eso es fortalecer la economía familiar, popular. No hacemos nada bueno, no ayudamos si nos paralizamos sin ton ni son”, apuntaba el presidente de México.

Este hecho le ha costado múltiples críticas al dirigente al que se le acusa de poner en riesgo la seguridad de los mexicanos y de estar demasiado relajado ante la peligrosidad y cercanía del virus.

LA POBREZA, EL OTRO VIRUS DE MÉXICO

La pobreza es el otro gran virus al que tienen que hacer frente en México y que ahora, con el coronavirus de por medio y sus correspondientes medidas, se agravan con mucha más intensidad.

De los 130 millones de habitantes de México, más de 52 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema, y 25 millones no tienen ni agua ni luz en sus casas, y mucho menos cuentan con posibilidad de acceder a víveres que les permitan subsistir.

Al igual que en Ecuador, el 60% de la población no cuenta con un trabajo estable y este hecho deriva en no poder mantener un nivel de vida óptimo que les permita defenderse en la cotidianidad, y mucho menos, en épocas de crisis o emergencia mundial.

Las restrictivas medidas económicas que pretende poner en marcha el gobierno mexicano no hará más que delimitar aún mas las diferencias sociales que existen en el país.

También hay que recordar que, si bien el trabajo no es la vía económica habitual de los mexicanos, algo más común es que las familias dependan de las limosnas que reciben de lo que ellos llaman “patrones”. Sin embargo, los ingresos obtenidos por parte de los patrones tiene el mismo índice de volatilidad que un ingreso normal, dado que son entregados en función de la decisión de la mencionada figura.

Los expertos, además, aseguran que el gran golpe económico al que se enfrenta México llegará en Abril o en Mayo, pero quizás ya será demasiado tarde para solucionar el grave problema monetario en el que el país está sumido desde tiempos inmemoriables.