Coronavirus y siroco: el suma y sigue del Sáhara

A mediados de marzo, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) anunció el estado de alarma debido a la amenaza de propagación de la pandemia del coronavirus, siguiendo la estela de varios países vecinos, como España.

SUSPENSIÓN DE EVENTOS 

El Gobierno ordenó el confinamiento de la población que reside en los campamentos de refugiados saharauis, los territorios liberados del Sáhara Occidental y las regiones militares. Las clases han quedado suspendidas, al igual que las reuniones de varias personas, los eventos deportivos y de entretenimiento, como el FiSahara.

El Festival Internacional de Cine del Sáhara que iba a tener lugar en el mes de abril, se ha aplazado, por el momento, a octubre, aunque todavía la organización no ha fijado fecha concreta.

El servicio de taxis entre los diferentes distritos también ha cesado y la aerolína argelina Air Algerie ha suspendido todos sus vuelos de España, lo que supone un pleno aislamiento del país árabe.

MEDIDAS

El Ministerio de Salud Pública del país ha decretado algunas medidas para frenar la propagación del nuevo virus. En primer lugar, se le impone a la ciudadanía permanecer en sus hogares, “ya sea en campamentos o áreas liberadas o en comunidades diásporas”, como reza el comunicado.

También recomienda evitar las reuniones de personas que impliquen un volumen de hasta 20 personas, así como el traslado de personas, “excepto en casos de necesidad”, como para transportar a personas con enfermedades crónicas, niños, mujeres, embarazadas o ancianos.

De la misma manera, hace un llamamiento para “cuidar la higiene personal y pública”, en donde entra el evitar dar apretones de manos, el transporte público e intentar mantener un metro de distancia con el resto de personas.

Además, anima a los ciudadanos a contactar con su centro de salud más cercano en el caso de padecer los síntomas típicos del Covid-19: secreciones nasales, dolor de garganta, tos, fiebre y dificultad para respirar.

CONDICIONES DE PRECARIEDAD

Al igual que en otras regiones donde ya ha llegado el coronavirus, el Sáhara asume alarmantes riesgos ante este nuevo enemigo debido a la condición precaria en la que se encuentran los campamentos, en donde llevar a cabo medidas de prevención se convierte en casi una odisea. Además, muchas de las personas que residen en estos campamentos no saben a qué se enfrentan.

Por ello, el Ministerio de Salus de la RASD ha puesto en marcha un plan de sensibilización, para explicar de qué se trata el nuevo coronavirus y como puede afectar a la población.

A toda esta situación, se le puede sumar que los campamentos se queden con menos ayuda humanitaria, de la que dependen, ya que la pandemia amenaza con recortarla, más de lo que ya lo ha sido a lo largo de estos años.

VACACIONES EN PAZ 

Los contras de la situación en el Sáhara tienen un largo etcétera. Desde que comenzó el conflicto armado saharaui-marroquí, desde mediados de los 80, miles de niños y niñas de los campamentos encuentran un respiro cada verano con familias españolas gracias al proyecto Vacaciones en paz.

Ahora, el coronavirus, también ha hecho peligrar estas vacaciones de verano de los jóvenes saharauis del campamento de Tinduf, donde cientos de miles de personas viven hacinadas y en condiciones que rozan lo inhumano.

EL SIROCO 

El viento del desierto también se impone en los últimos días en la región. Vendavales que alcanzan los 60 km/h están azotando los campamentos saharauis, en la frontera entre Argelia y el Sáhara Occidental.

La carga de arena deja una imagen espeluznante en el paisaje, teñido de un ocre intenso que impide la visibilidad.

Por suerte, el siroco durará apenas unos días, según las previsiones, aunque, probablemente, este simplemente sea un mal menor en comparación al resto de los desafíos a los que se tiene que enfrentar la mayor parte de la población saharaui, un pueblo que se muestra vulnerable ante la amenaza mundial del coronavirus.