¿Cómo incorporar la eficiencia energética en nuestro día a día?

La eficiencia energética consiste en la utilización de los recursos energéticos que tenemos a nuestro alcance de manera eficiente. Es decir, se trata de utilizar menos energía para realizar una misma tarea, eliminando su desperdicio. Para ello es crucial cumplir con muchos de los objetivos de sostenibilidad que nos hemos marcado. Sin embargo, lo que en realidad ocurre es que tendemos a pensar que eso de la eficiencia energética es algo de lo que se tienen que ocupar otros porque dudamos del impacto que puede tener el hecho de que una persona cierre un grifo o de que se desplace a pie, entre otras acciones posibles.

El Instituto de Diversificación Energética (IDAE) atribuye a las familias españolas alrededor del 36% del consumo total de energía final en el país. En ese porcentaje tienen mucho que ver los usos energéticos de la vivienda (18,5%), pero también la utilización del vehículo privado (17%).

 

Pero, ¿cómo podemos potenciar la eficiencia energética?

 

Desde nuestro hogar a nuestro ocio o nuestro entorno laboral, existen muchos ámbitos sobre los que podemos crear hábitos de eficiencia energética. A continuación, los expertos de CaixaBank nos muestran algunos de ellos:

– Utilizar regletas es más útil de lo que crees: todos sabemos que apagar los electrodomésticos en lugar de dejarlos en modo espera ahorra electricidad. En concreto, alrededor del 10% anual, según la OCU. Para ello, las regletas resultan especialmente útiles, ya que nos permiten desconectar varios aparatos a la vez.

– Cocinar y ahorrar energía: gestos tan sencillos como no abrir el horno cada dos por tres para revisar la comida o apagarlo antes de finalizar la cocción para aprovechar el calor residual pueden desencadenar otros hábitos similares.

– Usar electrodomésticos puede resultar beneficioso: para aumentar la eficiencia energética no es necesario renunciar a los aparatos del hogar. Por ejemplo, afeitarse con maquinilla eléctrica puede ahorrar energía respecto a hacerlo con cuchilla. La clave está en el tiempo que el grifo esté abierto.

– Desplazamientos sostenibles: son todo un clásico entre los consejos para aumentar la eficiencia energética. De hecho, la Organización Mundial de la Salud subraya que las ciudades compactas que facilitan los desplazamientos a pie o en bicicleta son más eficientes y seguras.

– Conducción eficiente: conducir con marchas largas y sin revolucionar el motor, moderar la velocidad o utilizar el cambio de marchas para frenar cuando sea posible son algunos gestos que disminuyen el consumo de combustible.

– Turismo sostenible y eficiencia energética: un concepto que engloba principios como considerar los medios de transporte que vamos a utilizar a la hora de elegir destino u optar por proveedores que demuestren su apuesta por la eficiencia energética.

– En la oficina: muchas empresas ya adoptan medidas de eficiencia energética. Por ejemplo, en 2019, Caixabank consiguió reducir el 4,7% su consumo de energía respecto a 2018, siendo la disminución del consumo de papel, por ejemplo, del 14,5%.

– Inversiones sostenibles: nuestros recursos económicos también pueden trabajar por nosotros para impulsar la eficiencia energética. Para ello, existen varios instrumentos financieros, como los fondos de inversión, que permiten apoyar a empresas y proyectos que cumplan con criterios estrictos en materia medioambiental. Las entidades como CaixaBank también utilizan préstamos y bonos verdes para financiar proyectos relacionados con la sostenibilidad ambiental.

Un uso eficiente de la energía puede lograr el 40% de la reducción de emisiones necesaria para que en 2050.