Cremà silenciosa en una Valencia confinada

Esta madrugada, las llamas devoraron el cuerpo del monumento principal, pero salvaron lo que se ha convertido en un símbolo en estos tiempos: el rostro de una joven con mascarilla meditando.

SIN PRECEDENTES 

Sin petardos, sin gente, solo bajo la atenta mirada de algunos policías, bomberos y periodistas, la obra de Escif, Manolo Martín y José Ramón Espuig, Açò també passarà (Esto también pasará), ardía en una pequeña Cremá singular y sin precedentes.

La crisis del coronavirus ha obligado al aplazamiento de la celebración de la fiesta de las Fallas. Ante la imposibilidad de desmontar la parte inferior del monumento central, que ya estaba dispuesto en plena calle, la única solución ha sido quemarlo. No obstante, las llamas solo pudieron hacerse con una parte de la falla del Ayuntamiento, el icónico rostro de la joven con mascarilla sigue intacto y podrá asistir a la celebración en julio, mes en el que la ciudad ha decidido celebrar su gran fiesta.

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El cuerpo de la joven yogui, sentada en la posición de meditación de loto, era consumida por el fuego, bajo la atenta mirada de muy pocos.

El monumento central de las Fallas fue quemado sin ninguna publicidad previa, llevando a cabo las recomendaciones sanitarias: evitar el agolpamiento de asistentes y, de esta manera, impedir la expansión del Covid-19, como ha señalado el concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de Valencia, Carlos Galiana.

ESTO TAMBIÉN PASARÁ 

El concejal también ha afirmado que la joven tapada con mascarilla “se ha convertido en todo un símbolo y en julio desaparecerá entre las llamas como manda la tradición llevándose todas aquellas cosas que no nos gustan. Es la esencia de las Fallas, su idiosincrasia”.

Esta falla se queda en las calles valencianas, para recordar a todos los vecinos que, como todo, Esto también pasará.