El 112, en estado crítico

Los trabajadores del servicio de emergencias y urgencias de la Comunidad de Madrid no pueden más.

El personal sanitario que permite el correcto funcionamiento de este imprescindible servicio a la ciudadanía lleva meses quejándose por la situación a la que, día tras días, tiene que hacer frente: un sistema de salud sumido en el caos que necesita una reformulación con carácter urgente.

El 112 atraviesa una situación insólita hasta la fecha: una falta considerable de personal facultativo que pueda atender las demandas de los ciudadanos que acuden a los centros sanitarios u hospitales, ambulancias inutilizables porque no hay sanitarios suficientes para poder conducirlas, horarios abismales que provocan en los médicos situaciones de estrés y cansancio constantemente, quejas por parte de los usuarios que no sienten que reciben una atención apropiada… Y así un largo etcétera que ha puesto en jaque al servicio de emergencias de la comunidad de Madrid, y a también a sus trabajadores, quienes reconocen que la situación les está desbordando y que es insostenible.

La situación es tan caótica que se percibe dentro y fuera del espacio de trabajo. La Comunidad parece que hace caso omiso a las peticiones urgentes lanzadas por el sindicato de trabajadores SummAT, quienes llevan más de medio año pidiendo a gritos soluciones inmediatas.

Desde el sindicato de los trabajadores del 112 han manifestado en reiteradas ocasiones su descontento con las instituciones apoyándose en tres puntos clave: el deterioro de la calidad de asistencia a los pacientes, la sobrecarga laboral y la renovación integral del servicio. 

Además, la aparición del coronavirus en este preocupante escenario sanitario ha provocado el colapso absoluto de los trabajadores del Summa.

SOBRECARGA DE TRABAJO

El sindicato denuncia una sobrecarga de trabajo nunca antes registrada que provoca unos datos, cuanto menos, escalofriantes.

Según un informe promovido por el SummAT entre diciembre de 2019 y enero de 2020, las tasas de inoperatividad han llegado a alcanzar un 23%, mientras que las unidades de atención domiciliaria han visto sus servicios afectados en casi un 83%.

En el mismo documento, señalan también como esta situación está afectando a la atención y recepción de las llamadas telefónicas realizadas al 112 puesto que, debido a la multiocupación de los trabajadores, 30 de cada 50 personas cuelgan la llamada al no ser atendidos.

El fin de semana es el espacio temporal en el que más sufren los trabajadores del Summa puesto que se duplican las situaciones a las que tienen que hacer frente. Sin embargo, lo que más le preocupa a los facultativos es que se puedan cometer negligencias médicas que son el resultado de esta sobrecarga de trabajo con la que se ven obligados a lidiar diariamente.

RECURSOS POBRES Y FALTA DE PERSONAL

A la carga extra de trabajo, hay que sumarle dos cuestiones – de alta gravedad- que desde hace años han provocado esta situación caótica en los servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid: no hay personal suficiente y los recursos para dar la mejor atención sanitaria son pobres.

En lo que al personal sanitario respecta, los propios trabajadores adscritos al SummAT destacan que «necesitamos un un refuerzo inmediato de profesionales, porque siempre estamos mal de personal, cuando llegan cuestiones extraordinarias, como la gripe, es aún peor». El propio presidente del SummAT, Víctor Montegrifo, en una entrevista para el diario El País ha asegurado que «la situación es caótica, tanto, que a veces trabajamos con el 50% de los recursos, o menos«.

Sobre los recursos, Montegrifo comparte en la mencionada publicación que el sistema sanitario se encuentra en una situación de alerta roja que está derivando en un deterioro muy rápido del servicio público. » La falta de recursos materiales y humanos es tan palpable que los pacientes reclaman una y otra vez por todas las vías posible». Y añade «cuando un ciudadano necesita una UVI, en ocasiones esta acude sin médico porque no cubren los puestos necesarios».

EL CORONAVIRUS, LA CRISIS QUE COLMÓ EL VASO

En las últimas semanas, el impacto del coronavirus en  nuestro país se ha convertido en la gota que faltaba para que se rebosase el vaso sanitario.

Los centros médicos se han visto abarrotados y sin los medios necesarios para poder atender la masiva demanda social surgida por el COVID-19.

Los servicios de urgencia se han visto colapsados y bloqueados por la cantidad de pacientes que acudían a las consultas con diferentes afecciones que, debido a la gravedad del virus, debían ser tratados de forma inmediata para descartar un positivo en coronavirus.

Ante esta cuestión, el presidente de summAT refleja que «llevamos años pidiendo refuerzos ya para las condiciones de un día normal, sin gripe y sin coronavirus. A la mínima que las circunstancias se salen de lo habitual, la cosa se dispara».

Para poder solucionar esta situación, tanto el personal de 112 como Montegrifo en representación del sindicato, apuntan a una reforma urgente de un sistema que ya está caduco como primer paso de la que consideran una larga reforma de los sistemas sanitarios.