El futuro climático de Canarias

Con el paso de las horas, y después de unas jornadas históricas debido a las condiciones climatológicas que han azotado al Archipiélago canario, las Islas van recobrando su imagen habitual.

Incendios, desalojos, vientos huracanados, el cierre de los aeropuertos y una calima que parecía haberse tragado a las Islas han sido los protagonistas en una comunidad autónoma que no había vivido jamás una situación ambiental tan dura como esta.

Sin embargo, parece que todo va volviendo a la normalidad.

Los aeropuertos y puertos de las Islas han vuelto a estar operativos y los 45.000 pasajeros que quedaron atrapados han podido volver a sus casas, el espeso polvo en suspensión que ocultaba las calles de las ciudades se va disipando, las nuevas fechas para la celebración de los carnavales ya han sido reubicadas y los servicios de emergencia ya tienes controlados todos los incendios que surgieron en las Islas durante estos días.

Uno de los datos que más preocupa después de este episodio ambiental inusual en Canarias es que los niveles tóxicos en el aire registrados durante el paso de la calima eran los peores del planeta. 

Además, una plaga de langostas procedentes de África se han instalado en algunas de las islas del archipiélago, las cuáles supondrían una seria amenaza para la seguridad alimentaria de los isleños y para las cosechas.

Los expertos climáticos y el Gobierno de Canarias reconocen que esta situación ambiental que ha sacudido a Canarias no ocurría desde hace al menos 40 años, siendo una calima en el año 2002 la más fuerte de la última década, pero sin comparación con la de estos últimos días.

¿Qué está ocurriendo a nivel ambiental para que pasen estas situaciones? ¿Qué consecuencias tienen en la salud de los ciudadanos estos fenómenos atmosféricos tan agresivos?

EPISODIO DE ESTUDIO

Una concentración de calima tan alta en Canarias ha hecho saltar todas las alarmas ambientales en el archipiélago.

Ha sido tal la incidencia y virulencia de este episodio atmosférico, que los expertos en ecología y medio ambiente en las Islas se han puesto manos a la obra para intentar dar una respuesta y solución efectiva a  futuras situaciones climatológicas como esta que puedan repetirse.

¿Está esta situación ligada al cambio climático? El geógrafo y experto en Planificación y Gestión de Riesgos, Abel López, explica al periódico Diario de Avisos que “este último caso de calima ha tenido una problemática mayor pero, al no tener todavía los datos suficientes, es muy complicado vincular este hecho concreto al cambio climático”.

Sobre este tema, López también quiso incidir en que, aunque no sea un hecho íntimamente ligado con el calentamiento global, “sí que se observa que estas intrusiones de polvo aumentarán su frecuencia y serán más habituales e intensas con todos los riegos que ello conlleva”.

Asimismo, el experto en Gestión y Planificación de Riesgos aludió a la ciudadanía para recordarles que existe una gran falta de concienciación y que estas situaciones pueden tener un gran impacto – en ocasiones irreversible – en la salud de las personas.

En lo que a las instituciones respecta, López resaltó que se deben poner en marcha con urgencia protocolos que permitan una solución rápida y eficaz ante este tipo de episodios para que las personas no se vean afectadas y puedan estar a salvo.

CONSECUENCIAS EN LA SALUD

Este agresivo y tóxico polvo en suspensión ha puesto en jaque también a la autoridades sanitarias puesto que la calima tiene unas graves consecuencias en la salud de los ciudadanos, especialmente si se refieres a los grupos de riesgo en el que se encuentras las personas de mayor edad, los niños, o los que tienen algún tipo de afección respiratoria.

El gran problema que tiene la calima es que, en varios casos, sus efectos se notan cuando esta ya ha desaparecido, llegando a manifestarse incluso una semana después.

Las afecciones más comunes son las molestias torácicas, el asma, dolor en pecho y la fatiga.

Sin embargo, jornadas de calima tan duras como esta con unos niveles de toxicidad tan altos en el aire, puede tener una incidencia muy negativa en personas que con anterioridad no habían sufrido ninguna afección.

Entre las principales preocupaciones de los sanitarios está que aparezcan nuevas enfermedades crónicas respiratorias, que personas que nunca padecieron enfermedades respiratorias ahora las padezcan, o que se agraven las enfermedades ya existentes.