De oposición y formas de hacerlo

Estamos en momentos delicados. El ruido mediático es tremendo, suceda lo que suceda. Ocurra lo que ocurra o acontezca lo que acontezca. Desde que la derecha ha perdido cinco elecciones (dos generales, una europea, unas
municipales y las autonómicas en más de 10 Comunidades Autónomas) se retuerce en su silla hasta llegar a la convulsión tónica persistente.

La derecha española goza de una arrogancia patrimonialista que lo impregna todo. Si gana las elecciones exige que se haga lo que dice y cuando las pierde, desde el minuto uno lanza ataques furibundos contra los ganadores de
esas elecciones. Esta omnipotencia hace que conciba que el poder solo tiene sentido si ellos lo detentan, siendo así porque les pertenece por historia y por la gracia de Dios, de su Dios. Si gana la izquierda, realmente lo que sucede es que les ha usurpado algo que les pertenece, que es suyo cual patrimonio de sus ancestros.

Esta arrogancia patrimonialista les conduce a gritar y oponerse a todo, además la capacidad de contenido y debate político de la actual derecha está muy limitado, es muy escaso y, por lo tanto, muestran sus carencias que, por cierto, son muchas y en casi todos los campos. Ello les hace a utilizar “muletillas” que repiten reiteradamente, sea donde sea y por el tema que sea. Muletillas de argumentarios baratos, llenos de agresividad, que rezuman rabia
y odio por doquier.

Con estas premisas realizan atribuciones o interpretaciones apresuradas ante cualquier tema, luego exprimen el tema y acaban personalizando el ataque en el Presidente del Gobierno al que consideran responsable de las Guerras Púnicas, de las del Peloponeso y de la batalla de Trafalgar. Son así de cansinos. Parecen perros de presa que cuando agarran un tema no lo dejan y acaban por desgarrar los tejidos de forma depredadora.

Los avances que consiga realizar el gobierno de izquierdas se minimizan y se ignoran o, peor aún, se les ataca con descalificaciones desnaturalizadas (rompen España, arruinan las arcas públicas,…).Si se sube el SMI, aumenta el paro, aunque haya sido un pacto entre gobierno, sindicatos y patronal. Si se elevan las pensiones, arruinan al Estado, pero omiten que ellos vaciaron la caja de las pensiones que tenía 68.000 millones de euros. Si se estudian
modificaciones a la Reforma Laboral, se incrementará el paro, pero omiten que ellos han conseguido tener trabajadores pobres y una gran precariedad en el empleo. Si se realizan nombramientos en la Administración del Estado,
son puestos para los amigos, pero omiten que en las administraciones que ellos gobiernan desbordan este tipo de nombramientos (p.e. el Ayuntamiento de Madrid con 47 millones de euros más para cargos de confianza o en la
Comunidad de Madrid siendo un verdadero rescate de ex-altos cargos). Si se estudia una reforma fiscal, es que se van a subir los impuestos, pero omiten que será a quienes cobren más de 130.000 euros anuales (¡quien los pillara!) y en trasmisiones o patrimonio con más de 1 millón de euros, o que la Iglesia Católica no pague el IBI por sus posesiones, quizá se les olvide decir que en estos casos son de los suyos, los de toda la vida.

Si se habla de la reforma del Código Penal para adaptarlo a la actualidad, es para beneficiar a los independentistas y se hace por el pacto con ellos. Si se plantea la financiación de las CC.AA., es porque se quiere dar más a los
independentistas. Si se habla de la memoria histórica, es volver a abrir heridas. Si se habla con todos, es que se habla con comunistas, terroristas e independentistas…

Para la derecha, la izquierda debería vivir debajo un puente o en una choza, si con su sueldo consiguieran o tuvieran una casa, sea cual fuere, entonces es una desfachatez y se lanzan ataques indiscriminados porque lo han
conseguido y se erigen en conciencias recriminatorias y jueces morales. Mientras no hagan daño ni roben, allá cada quien con sus contradicciones.

En temas de diversidad la cuestión es sangrante, pues buscan los fundamentos y alianzas con la extrema-derecha-más extrema de los voxiferantes, a los blanquean sin pudor alguno y, en ocasiones, trasgrediendo las propias leyes que ellos mismos emitieron. Así claman por el “pin parental” y gritan que “no metan mano a mis hijos”, pero los únicos que han metido mano a sus hijos han sido los curas pederastas y se han callado vergonzosamente. Llaman adoctrinamiento a la información real y veraz acerca de la diversidad con bases científicas actuales, pero defienden que la enseñanza religiosa, rígida y doctrinaria, se exija en la enseñanza.

Si alguien del gobierno realiza un acto, fuere cual fuere, debe ser explicado al detalle y se le realizan entrevistas de auténtico tercer grado, a las aclaraciones o incremento de información se las denominan “versiones”, se busca artificiosamente contradicciones sobre la base de un desconocimiento de las leyes reales.

Es tan esperpéntica esta situación que un reconocido jurista Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, de donde llegó a ser Rector de esa Universidad, ha recordado que el líder de la oposición es un “analfabeto jurídico” por las cosas que dice y por cómo las dice. Tampoco se dice nada sobre el intrusismo de una dirigente voxiferante y el colegio profesional lo silencia. Otro líder voxiferante es condenado por no pagar una obra de su domicilio. Otros dos líderes voxiferantes han recibido pagas y donaciones desde un grupo iraní en el exilio que ha estado en listas terroristas internacionales. Todo esto de silencia, se blanquea. Ya está.

Mientras tanto, en apenas un mes ya han sido asesinadas 6 mujeres y algunos niños por asesinos machistas. Aún así hay quien sigue negando la mayor y denomina “chiringuitos” a los servicios creados para dar cobertura a estas
personas de forma preventiva.

Está claro que una lectura intencionada podría simplificar y decir “todos son iguales”, no es cierto. Hay que abordar los temas fundamentales, las acciones de gobierno y analizarlas, pero no todo vale ni todo sirve para hacer política. Las fake news en España son una realidad, además de estar muy extendidas es que la gente se las cree, existen publicaciones especialistas en este tipo de informaciones. Pues bien, el 90% de estas fake news hacen referencia al Presidente del Gobierno, a supuestas acciones de gobierno y a los ministros actuales. Aunque esas “noticias” se demuestren falsas, no se solicita disculpas, de tal suerte que se cumple el “difama que algo queda”, porque la difamación se sigue repitiendo, aunque haya sido desmentida con pruebas reales.

Este es el ruido real, ruido para intentar despistar de la acción de gobierno, ruido para que no se vean los actos de gobierno, ruido para ocupar titulares y apagar lo que consigue, ruido para crear confusión. Ruido, ruido, ruido,
mucho ruido…

Realizar oposición es una tarea de una gran responsabilidad, porque se requiere ecuanimidad, ponderación capacidad de análisis, elaboración de propuestas alternativas, contención adecuada, respetar sin insultar ni descalificar por descalificar, capacidad de llegar a consensos sabiendo de su verdadera posición en el panorama político. Se requiere templanza y “saber estar” para “savoir faire”.

Hay que ser sensato y consistente intelectualmente para realizar una oposición con “sentidiño”, pero en su lugar tenemos un lanzagüitos, un analfabeto jurídico, una montapollos y unos voxiferantes. Así nos va.