HFC-23, la emisión que supera al CO2

La guerra contra el cambio climático ocupa la agenda de las grandes organizaciones mundiales y los gobiernos desde hace unos meses con especial importancia.

Hasta hace bien poco, las emisiones de CO2 eran la gran preocupación de las potencias mundiales debido a la magnitud del daño que estos gases tóxicos producen en el planeta.

Ya son muchos los países que han establecido sus propios protocolos anti-contaminación para reducir estas emisiones de forma significativa en los próximos años, pero con lo que no contaban era con que iba a aparecer sobre el terreno un nuevo elemento que pondría en jaque a toda la comunidad de expertos y ecologistas que trabajan sin descanso para revertir los efectos del cambio climático.

Este nuevo protagonista se llama HFC-23 y es un gas contaminante mucho más poderoso, nocivo y potente que el CO2.

¿Qué se sabe de este gas tóxico?¿Hasta dónde llega el alcance de su poder?

FLUOROFORMO

La red de vigilancia global AGEDE (Agencia Global de Gases Atmosféricos) ha sido la que ha dado la voz de alarma a organizaciones como la ONU, porque los niveles de emisiones de este gas han alcanzado máximos históricos jamás registrados. Y además, con el paso de los meses, aumenta a un ritmo imparable.

El HFC-23 o fluoroformo es mucho más peligroso que el CO2. Este gas tóxico es, según los expertos, 12.000 veces más potente y dañino que el CO2, y está considerado como el principal destructor de la capa de ozono.

Es tan devastador del efecto de esta emisión en el medio ambiente que, en 1971, se creó el Protocolo de Montreal para controlar sus emisiones y efectos en el planeta.

Para medir los efectos de este gas y comprobar su incidencia, Kirian Stanley, investigador de la Universidad Goethe de Fráncfort (Alemania), ha publicado un informe en la revista especializada Nature Commons mostrando los salvajes efectos del fluoroformo en la atmósfera en cifras.

Según el estudio, las emisiones de fluoroformo a finales de 2019 alcanzaron las 15.900 toneladas de concentración de HFC-23 en el ecosistema.

El propio Stanley apunta en su informe que “el fluoroformo es el gas invernadero más potente de todos los que existen y si no se para a tiempo, sus efectos pueden ser irreversibles”.

Desde AGEDE, la gran incógnita que se planteaba era la de cuáles son los países que están emitiendo este tipo de gas. Y ellos, han dado con la clave. 

INDIA Y CHINA, EMISORES PRINCIPALES

China e India son los dos países en donde se registraron los mayores niveles de estas emisiones en los últimos años, aunque es del primer país de donde sale  la mayor cantidad de gases.

En la actualidad, China e India elaboran más del 75% de HFC-23, y esto preocupa mucho a ONU porque los gobiernos de ambos países se habían comprometido a reducir estas emisiones a su mínima expresión, pero el resultado con el que se han topado es completamente opuesto.

La promesa de ambas potencias era que, antes del 2017, iban a reducir – tras varios toques de atención – sus emisiones de fluoroformo en un 98%. Sin embargo, lo que han observado los expertos es que estos gases, lejos de desaparecer, han aumentado sus emisiones en cantidades inmensas.

La buena noticia dentro de estas catastróficas cifras es que en Europa las emisiones de este gas son casi imperceptibles, y en caso de que trabajen o empleen este tipo de gas para alguna actividad, su uso se hace bajo un estricto reglamento que evitan que este gas tenga un efecto contaminante en la atmósfera.