Las claves del pin parental

Uno de los grandes temas que se trataron durante el debate electoral y que ahora ocupa todos los titulares de los grandes periódicos es la problemática suscitada por la creación e implantación del pin parental.

Santiago Abascal y su partido , Vox, fueron los precursores de esta discutida medida que tiene como principal objetivo a los menores de edad y los centros educativos.

Esta propuesta planteada por la formación de ultraderecha cuenta con  otros defensores como la formación Hazte Oír, que defenderá a capa y espada todo lo que tenga que ver con este veto parental a según qué contenidos que se impartan en las escuelas.

Debido a la fuerza con la que ha llegado el pin parental a la política española y la ciudadanía, el gobierno ya ha anunciado que tomará todas las vías que sean necesarias para evitar que esta medida sea llevada acabo en el territorio español.

De hecho, Isabel Celaá, ministra de Educación, ha asegurado que esta norma «socava el derecho a la educación y censura la actuación de los centros docentes y su profesorado» y también destaca que es «una vulneración absoluta del derecho de los niños y niñas a la educación».

Muchos han escuchado hablar de este pin parental pero pocos son los que conocen el trasfondo de esta polémica medida. Estas son las claves para entender qué es el pin parental:

¿QUÉ ES EL PIN PARENTAL?

El pin parental, la medida ensalzada por Vox, se ha establecido como un método por el cual los padres pueden autorizar o no la asistencia de sus hijos a diferentes actividades complementarias que formen parte de la enseñanza escolar de los alumnos.

Además, el pin parental exigiría a los tutores y centros escolares que los padres sean previamente informados, a partir de una autorización expresa, de tal forma que los progenitores comuniquen si sus hijos pueden participar o no a partir de esta circular escolar.

Lo sorprendente de esta medida es que esta petición estará relacionada únicamente con talleres, charlas o materias que estén relacionadas con temáticas sobre la identidad de género, el feminismo o la diversidad LGTBI. 

Desde el partido de Abascal consideran que esta medida se plantea porque este tipo de talleres colaboran a que sus hijos puedan ser «adoctrinados» en estas charlas, así como se trata en ellos temas que se entienden como intrusivos para los menores. 

¿QUÉ VIABILIDAD TIENE EL PIN PARENTAL?

Debido al sistema educativo que tiene España, la implantación del pin parental en nuestro país sería inviable. 

El motivo es el siguiente: Una actividad complementaria se diferencia de una extra-escolar en que la primera es obligatoria para todos los alumnos, y además, es evaluable.

Por su parte, las actividades extra-escolares no tiene carácter calificativo y además se imparten fuera del horario escolar.

Este hecho marca el punto de inflexión por el que llevar a cabo el pin parental en España no sería – aparentemente- viable.

Si una actividad, materia o taller entra dentro del calendario de tareas de formación propuestas para un año lectivo, al tener un carácter educativo y ser evaluable, ningún padre puede negarse a que sus hijos reciban información relacionada con las temáticas anteriormente mencionadas.

Además, es importante resaltar la transparencia de los centros educativos públicos españoles los cuales, por ley, están obligados a ofrecer a los padres y madres de los menores toda la información relacionada con la programación anual del centro, en la cual se especifican todas las actividades, asignaturas y contenidos a los que se harán frente sus hijos en función del número del curso que vayan a iniciar.

MURCIA, LA ÚNICA COMUNIDAD

Donde se necesite el apoyo de Vox para gobernar, se sabe que una de las condiciones será aceptar la implementación del pin parental. Esto es lo que ha ocurrido en Murcia. 

El pasado mes de septiembre se puso en marcha el uso del pin parental en la comunidad autónoma. Su presencia llegó después de que, un mes antes, la Consejería de Educación emitiera una orden en la que se establecía que el pin parental entraba en vigor desde los cursos de infantil hasta bachillerato, de tal forma que ya empezaba a ser necesario el permiso de las familias para decidir qué alumnos podían participar de los talleres que fueran a impartirse y cuáles no.

Ahora la preocupación da un paso más y se extiende en la Comunidad de Madrid y en Andalucía, lugares en los que el pin parental ha dejado de ser una propuesta para convertirse en el arma de negociación principal de los pactos.