Leonardo da Vinci, el mayor creador de misterios

Leonardo da Vinci sigue estando rodeado de misterios, aunque su obra sea una de las más estudiadas. A día de hoy, siguen habiendo cientos de enigmas alrededor del cuadro de La Gioconda. Hasta hace poco, también había dudas sobre los orígenes de su copia, conocida como La Gioconda del Prado, que muestra la figura de la Mona Lisa, tal y como hizo da Vinci.

GIOCONDAS HERMANAS 

Lo cierto es que el cuadro original y la copia tienen bastantes puntos en común. Tras un exhaustivo proceso de restauración del Museo del Prado, se llegó a la conclusión de que la copia que se encuentra en este museo de Madrid fue pintado a la misma vez que el de da Vinci. Pero ¿cómo llegaron a esa conclusión?

Mientras que en la obra original del Museo del Louvre, la Mona Lisa está delante de un paisaje rocoso, donde se advierte, entre otras cosas, un lago; el fondo de la copia era totalmente negro. Pues bien, en ese fondo negro es donde se escondía el enigma.

Detrás de él se encontraba el mismo paisaje que en La Gioconda y, además, se dieron cuenta que tanto este como la copia presentaban casi las mismas correcciones. Esto hace pensar que, mientras da Vinci pintaba su obra maestra, un discípulo lo acompañaba y copiaba cada paso. Sin embargo, el sfumato del original sigue denotando que su autor es el verdadero genio.

ESFERA DE SALVATOR MUNDI 

Al igual que la Mona Lisa, el cuadro que refleja a Jesucristo sujetando una esfera de cristal sobre su mano izquierda, mientras bendice con la derecha, es un óleo sobre nogal (1500). Vestido con una túnica propia del Renacimiento, el hijo de Dios se presenta como el salvador del mundo.

Es una de sus grandes obras maestras, pero en ella siempre ha habido un enigma: cómo es posible que el pintor italiano que cuidaba al detalle la óptica de sus obras, haya pintado una orbe y que el cristal no distorsione las formas que hay detrás de la esfera.

UNA ORBE HUECA 

Los investigadores de la Universidad de California Irvine han dado con la clave y han podido encontrar una respuesta científica a lo que se creía un posible fallo de da Vinci.

La investigación ha respondido a una cuestión clave: el florentino no cometió ningún error a la hora de pintar la esfera de cristal. Ahora bien, ¿por qué no cambian las formas que hay detrás del cristal?

Los expertos crearon un modelo virtual del Salvator Mundi con la más innovadora tecnología en 3-D, y se dieron cuenta de que, sí, debería haber cambiado la forma de la túnica de Jesús, si la esfera fuese sólida en su totalidad. No obstante, no tendrían que hacerlo, tal y como aparece en el cuadro, si esta fuera hueca.

Esto, según aseguran los investigadores en el estudio, «explicaría la aparente falta de distorsión de fondo y sus tres puntos blancos». Además, determinaron que la esfera tiene un grosor de 1,6 milímetros y un radio de 6,8 centímetros y aseguran que «Leonardo entendió estas propiedades ópticas de las bolas huecas y cómo evitar distraer las distorsiones ópticas de la representación de los pliegues de la túnica del sujeto», como se explica en la investigación.

LA OBRA DE ARTE MÁS CARA

La polémica parece no despegarse de Salvator Mundi. En una subasta en 2017 en Nueva York, esta obra se convertía en la más cara del mundo. La compra se le atribuye a un príncipe saudí, que la consiguió por 450,3 millones de dólares, superando el precio de Mujeres de Argel de Pablo Picasso, vendida por 160 millones de euros.

Desgraciadamente para los amantes del arte, esta obra maestra de da Vinci, se encuentra en paradero desconocido.