Bolsas compostables, ¿la alternativa?

Después de que en los últimos años la producción de plástico se haya cuadriplicado, la sociedad, poco a poco, parece concienciarse de la huella que deja este residuo en el mundo.

El primer país que prohibió las bolsas de plástico fue Bangladesh en 2002, después de que los desagües se obstruyeran por este residuo en unas inundaciones que asolaron al país. Europa, años después, también toma nota.

ADIÓS AL PLÁSTICO CON HUMOR 

Esto de dejar el plástico puede convertirse en una hazaña con gracia. Así se lo han tomado los tailandeses, después de que su país prohíba a partir de este año las bolsas de plástico de un solo uso.

Las costas de Tailandia están abarrotadas de este residuo y, por ello, varios centros comerciales han dejado de dar bolsas gratis a los clientes. En su lugar, en algunos establecimientos tendrán que comprar una bolsa de papel.

A tenor de esta nueva medida, los tailandeses se suman a la lucha, aunque, eso sí, hacen uso de los recursos que tienen a mano.

BOLSAS COMPOSTABLES

Hace diez años, México incluyó un apartado en la Ley de Residuos Sólidos en el que se prohíbe la utilización de bolsas de plástico no biodegradable. Desde principios de este año, las únicas bolsas que pueden utilizar los mexicanos son las compostables, es decir, deben llevar sus propias bolsas al supermercado.

Parecía que este era el mejor camino para todos, sin embargo, muchos estudios evidencian lo contrario: dejar el plástico puede ser hasta dañino para el medioambiente. ¿Cómo es posible?

En realidad, el plástico sí que es perjudicial para el planeta, a lo que se refieren los estudios como Plastic Promises: what the grocery sector is really doing about packaging («Promesas plásticas: qué esta haciendo realmente el sector de la alimentación sobre el empaquetado»), es que la sociedad está haciendo un mal uso de estas bolsas compostables.

El portavoz de Green Alliance, Libby Peake, asegura en BBC que «Muchas tiendas están vendiendo envases descritos como biodegradables o compostables. Pero en realidad esos artículos solo pueden ser covertidos en compost —un compuesto obtenido artificialmente por descomposición bioquímica en caliente de residuos orgánicos— por medio de un proceso industrial, e incluso así, algunos productos podrían no ser completamente asimilados»

De la misma manera, desde este organismo aseguran que tirar estas bolsas compostables junto a las de plástico, pensando que las primeras se biodegradarán como la cáscara de un plátano, puede generar un grave daño medioambiental.

¿QUÉ BOLSA UTILIZAMOS?

Mientras que el plástico es el residuo contaminante que más perdura en el tiempo y que se fabrica a partir de derivados del carbón; el papel, aunque se puede reciclar, genera un gran gasto de energía (tala de árboles, transporte…), al igual que el algodón.

Por lo tanto, y ante este escenario, la clave está en la utilización de las bolsas. Así lo indica la profesora de la Universidad de Northampton, Margaret Bates: «La clave es reducir el impacto de estas bolsas, sin importar el material y reutilizarlas tanto como sea posible».

Es decir, mientras mayor vida les demos a las bolsas que ya tenemos, menos daño haremos al medioambiente.