Unabomber y sus bombas contra la industrialización

En una cabaña en mitad del bosque en Lincoln (Montana, EE.UU.), sin electricidad ni agua corriente, apartado de la sociedad y alimentándose de lo que cazaba. Así vivió Teodhore Kaczynski durante dos décadas. Mientras, totalmente ajeno al ruido, era buscado por el FBI y todos los llamaban Unabomber.

CARTAS BOMBA 

Desde finales de lo setenta hasta 1995, Estados Unidos vivió una serie de ataques terroristas y en plena incertidumbre, el FBI no lograba encontrar al autor de los hechos. Durante todo ese tiempo, Ted Kaczynski envió 16 bombas que causó 3 muertes y más de una veintena de heridos.

El que es considerado uno de los mayores criminales de EE.UU. quería enviar un mensaje, por ello, atacaba a todos aquellos que consideraba una amenaza y que desarrollaban lo que él más detestaba: la industrialización feroz de la sociedad y la creación de una dependencia entre el hombre y la tecnología.

Como cualquiera que quiere enviar una carta, Kaczynski utilizaba el correo ordinario para mandar sus paquetes bomba, con este modus operandi quedaba claro que detrás de esta cadena de actos terroristas había un mensaje para todos. Sus principales víctimas fueron aerolíneas, académicos, intelectuales, empresarios y tiendas electrónicas, esto hizo que se le bautizara con el nombre por el que todo el mundo lo conocería: Unabomb (University and Airline Bomber).

El primero de sus atentados fue en 1978, cuando envió una carta bomba a un profesor de la Universidad de Notrhwestern, Buckley Crist, quien tuvo sospechas desde un primer momento del origen del paquete y se lo entregó a los agentes de seguridad. Al intentar abrirlo, uno de los agentes resultó herido.

Después de este intento, hubo otros nueve atentados fallidos. En uno de ellos, el llamado Unabomb intentó explotar un avión de American Airlines, repleto de pasajeros.

La primera víctima mortal fue Hugh Scrutton, el propietario de una tienda de electrónica en California. Lejos de darse por satisfecho, Kaczynksi siguió intentando «calar su mensaje» en la sociedad por medio de cartas bomba hasta 1995, año en el que se cobraría dos muertes.

SU MENSAJE EN LA PRENSA

De esta manera, el autor de los hechos sembró el pánico en la sociedad estadounidense de la época y, todo ello, mientras el FBI no tenía ni una sola remota idea del paradero del terrorista.

El fin de los atentados parecía acercarse cuando el propio Unabomb le envió una carta al Washington Post y al New York Times. En el mensaje, Kaczynski proponía un trato: no más bombas si publicaban su manifiesto íntegro.

En The Future of Industrial Society (La sociedad industrial y su futuro), el terrorista exponía de manera detallada y a modo de tesis doctoral todo su pensamiento. Solo bastaba con leer algunas páginas para darse cuenta de que la persona que lo había escrito se acercaba bastante a un genio.

Lo escribió bajo el seudónimo de Freedom Club (El club de la libertad), pero estas páginas serían conocidas por todos como El manifiesto de Unabomber.

«La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Ha aumentado enormemente la expectativa de vida de aquellos de nosotros que vivimos en países avanzados, pero ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha conducido a extender el sufrimiento psicológico (en el tercer mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural.»

-Teodhore Kaczynski-

La prensa se enfrentaba en ese momento a un dilema, si ambos diarios lo publicaban estaban cediendo a las exigencias de un terrorista, pero la decisión de no hacerlo podría cobrarse más víctimas mortales.

Finalmente, el FBI le dio el visto bueno a la prensa para la publicación del manifiesto, sin embargo, lo que no sabía es que mediante este último mensaje  por medio de los periódicos, Ted Kaczynski se estaba tejiendo su condena.

SU PERDICIÓN: EL LENGUAJE

Comparó las cartas que le había enviado con el manifiesto publicado en los periódicos, así reconoció David Kaczynksi las palabras de su hermano mayor. EL agente del FBI James R. Fitzgerald analizó el lenguaje que se utilizaba en el manifiesto y el de las cartas. Mediante el análisis lingúístico, pudo determinar la edad y el lugar de residencia del sujeto. Fue a partir de los pequeños errores, cuando Fitzgerald se fue acercando más a Unabomber.

En el párrafo 185 había una frase antigua: «No puedes comer tu pastel y aún tenerlo». Este detalle le pareció significativo porque, ya por ese entonces, se decía de otra manera: «No puedes tener tu pastel y comerlo al mismo tiempo». Por esta serie de detalles, el agente del FBI descubrió que Teodhore Kaczynski era el autor de los atentados terroristas.

Sin embargo, Fitzgerald nunca llegó a verse con Kaczynski, como se ve en Manhunt: Unabomber, la serie de Netflix que ha recogido parte de la vida y los atentados de Unabomber. En un principio se solicitó una entrevista, pero, finalmente, nunca se vieron las caras.

4 CADENAS PERPETUAS 

Después de dos décadas, Unabomber fue detenido y, dos años más tarde, el genio de las Matemáticas se declaró culpable y fue condenado a cuatro cadenas perpetuas, más 30 años de prisión, lo que le evitó la condena de muerte. Hoy en día, Ted Kaczynski sigue encarcelado en una prisión de máxima seguridad en Colorado, donde sigue desarrollando sus intereses intelectuales.

VÍCTIMA DE UN EXPERIMENTO

Las capacidades intelectuales que demostró Ted Kaczynski desde pequeño obligaron a sus padres a adelantarlo un curso en el colegio. Era un niño introvertido y esto hizo que su aislamiento creciera, al igual que su rabia interna.

A la edad de 16 años, ya entraba en la Universidad de Harvard, en donde entabló amistad con uno de sus profesores, Henry Murray. Este lideraba un experimento y animó al joven a unirse. Murray consiguió reclutar a varios alumnos a los que le sometía a interrogatorios conectados a electrodos, mientras eran grabados. El objetivo de esto era la manipulación mental, un experimento financiado por la CIA para, probablemente, aplicarlo a rusos del régimen comunista arrestados en EE.UU.

Los abogados de Unabomb achacaron la inestabilidad emocional del acusado con este experimento. Sin embargo, Theodore Kaczynski siempre aseguró que se encontraba en sus plenas facultades.