El consumo y el crecimiento demuestran su fortaleza apoyados en la hiperliquidez y las tasas de interés negativas

En muchas ocasiones en estos días de reuniones con familiares y amigos, me están preguntando por las razones de estas viviendo unos meses de auténtica euforia en el consumo mientras todos y cada uno de los indicadores de coyuntura mundial mejoran. La respuesta no ha sido fácil porque a un montón de economistas les ha pillado con el pie cambiado. Antes del verano del 19, no nos cansábamos de marcar con nitidez y prudencia una línea descendente en la economía que nos llevaría a una recesión de menor tamaño de la que estamos saliendo. Pero no, desde octubre, la situación es otra y hasta los economistas que elaboran informes para los bancos apuntan a otro escenario.
Los acuerdos comerciales de las superpotencias conservadora, EEUU, socialdemócrata, UE, liberal, Japón y comunista, China; ponen las bases de este nuevo escenario global, pero la hiperliquidez del sistema contribuye aún más a esta alegría sobrevenida.
Ascienden a 17 billones de dólares los créditos del sistema financiero internacional con tasas de interés negativas (es 30% del total de la deuda emitida por los países con “Investment Grade”, sobre todo los de Europa y Japón). El resultado de este fenómeno de extraordinaria hiperliquidez, con las tasas de interés más bajas de la historia (+0.5%/+1.5% anual), es que hay una búsqueda desesperada de rendimientos de los inversores del mundo entero, encabezados por europeos y japoneses, que están dispuestos a colocar sus capitales en activos altamente de riesgo, como los de los países emergentes, e incluso los latinoamericanos. Algunos capitales están fluyendo en países peligrosos económicamente como México y Argentina (los nuevos gobiernos de izquierda apuestan por la vía socialdemócrata de gestión y eso facilita la confianza).
El Banco Central Europeo (BCE), puso su tasa de referencia en menos de cero (0%) en septiembre de 2019, e impuso a los bancos regionales una tasa negativa de -0.5%. Suecia, Suiza y Dinamarca ya se habían adelantado.
Una de las razones por las que EE.UU. recibió más de 12 billones de dólares de inversiones globales en los últimos 3 años, y la mitad proveniente de Europa, es que la Reserva Federal ofrece todavía tasas de interés positivas de +1.5% anual en los títulos del Tesoro a 10 años, lo que provoca una valorización creciente del dólar (+ de 20% entre 2018 y 2019) y perjudica a sus exportaciones de manera letal.
Más de 60% de los bancos alemanes cargan a sus clientes corporativos con tasas de interés negativas, en tanto que lo hacen con sus depositantes individuales más de 20%. La tasa de retorno de los bancos alemanes fue 6% en junio de 2019. Los “bunds” a 10 años rinden ahora -0.7 % anual, mientras que los de Japón ofrecen -0.27%; y en este marco es que adquiere relevancia que los “Treasuries” a 10 años otorgan una tasa de +1.5% anual, con la aclaración de que hace sólo 6 meses ofrecían 2% por año, una caída de 50 puntos básicos en ese periodo.
El fenómeno de las tasas de interés negativas ha vuelto a otorgar relevancia a los “bonos basura” (Junk Bonds), al punto de convertirlos en títulos estrellas del mercado global. Las compañías del mundo emergente que cotizan “bonos basura” colocaron 120000 millones de dólares en 2019, el doble que 5 años atrás. Claramente, la preocupación de los inversores hoy no son los altos riesgos inherentes a los “Junk Bonds”, sino los elevados rendimientos que ofrecen.
De ahí el papel crucial de los bonos soberanos emitidos por los países emergentes, incluyendo los latinoamericanos, que alcanzaron a 55 billones de dólares en 2018, el mayor nivel de la historia, según el Banco Mundial.
Esto ocurre cuando tres cuartas partes del mundo emergente tienen hoy un déficit fiscal pronunciado (3%/5% del PBI); y su déficit de cuenta corriente es 4 veces superior al que experimentaban en 2007.
EE.UU. repite la misma paradoja: las firmas de la categoría “Triple C”, la parte de abajo del mercado de bonos basura, ofrecen hoy rendimientos de 4.4% anual, el más elevado de los últimos 12 meses, en tanto que las empresas con rating “Doble B”, el tercio de arriba de los “Junk Bonds”, presentan rendimientos de 15.6%, los más elevados de la historia.
La mayor emisión de bonos de los países emergentes ocurrió este año en Brasil, cuando Petrobras colocó 3.000 millones en marzo de 2019, antes incluso de la aprobación por el Congreso de Brasilia de la reforma del sistema de seguridad social, que es la principal causa del déficit fiscal brasileño, y por lo tanto el mayor impulsor de la tasa riesgo-país.
En este contexto global, el problema de la refinanciación de la deuda argentina que enfrenta obligaciones por 29.000 millones en 2020, no está centrado en la disminución del total de la cifra a abonar, sino en la recuperación del crédito voluntario. No se trata de pagar, sino de refinanciar.
En esta situación nos estamos moviendo, y ¿que es lo que está ocurriendo en Europa y en particular en España? … pues es muy fácil de entender. El crédito al consumo relativamente barato unido a un evidente ascenso de salarios y pérdida del miedo económico a medio plazo, ha impulsado un crecimiento que ya lleva dos años robusto. Es verdad que el número de parados sigue alto (13%) pero no es el de 2014 del 27%, además la cobertura por desempleo nos cubre a muchos gran parte de necesidades y las nuevas leyes nos facilitan un futuro de cobertura a la seguridad social. Aunque el beneficio de los bancos se ha resentido mucho después de la enorme crisis (también recibieron mucho), es verdad que con los mercados latinoamericanos obtienen lo suficiente para seguir adelante….lo malo son los pequeños, aunque es motivo de otro análisis más complejo.
Sin duda las incertidumbres de estar sin gobierno en España, eran un lastre para elaborar leyes que marquen pautas para saber a qué atenernos, aunque países como Italia demostraron como era posible crecer sin gobierno….eran otros tiempos.
En resumen, la crisis que venía no viene y si se sigue llenando de liquidez el sistema y fluye el dinero en un contexto de libre comercio sin aventuras de hiperaranceles…tenemos asegurado un crecimiento por encima del 1,5%… que ahora ya es suficiente para no destruir empleo.