Sí, Australia sigue ahogada en llamas

El país lleva soportando numerosos incendios desde hace tres meses. A día de hoy, se han quemado más de 5 millones de hectáreas, han muerto alrededor de 19 personas, una treintena sigue desaparecida, 1.400 casas han sido destrozadas y, también, las llamas han provocado la muerte de 500 millones de animales.

Mass Flying Fox Rescue Flowing in from yesterdays record heat and very limited food supply the Grey Headed Flying…

Publicada por Native Wildlife Rescue en Sábado, 21 de diciembre de 2019

 

PLENO VERANO

Como si la mayor parte del norte de España se quemase, esto es, grosso modo, lo que están viviendo los australianos. Los incendios más voraces se han focalizado en el sureste del país, en Nueva Gales del Sur y en Victoria. Aunque comenzaron con la primavera austral, los incendios están animados ahora por las altas temperaturas y por el verano que comenzó a finales de diciembre en Australia, por lo que la lluvia tampoco va a aparecer para dar tregua en este infierno.

Aunque los incendios son habituales en el país durante la época de verano, esta vez, se han adelantado dos meses.

ESTADO DE EMERGENCIA 

Hoy ha comenzado el estado de emergencia en Nueva Gales del Sur, hasta dentro de 7 días, ya que se prevé que las condiciones metereológicas van a empeorar. Esta región es la más afectada por los incendios, con más de 3,6 millones de hectáreas arrasadas. El futuro es poco prometedor ya que, en estos días, la zona llegará a sobrepasar los 40 grados centígrados que irán acompañados de fuertes vientos.

Las zonas forestales están muy próximas a las urbanizaciones, por lo que no ha sido raro ver durante estos días colas kilométricas de automóviles intentando huir de la zona

En el estado de Victoria, los militares han tenido que intervenir para rescatar a alrededor de 4.000 vecinos y turistas que se encontraban atrapados en una playa en Mallacoota. Las autoridades confirmaron la muerte de una persona en la playa y otras 28 personas siguen desaparecidas. Las personas que se vieron atrapadas intentaron salvar su vida de cualquier manera, algunos, incluso, se llegaron a refugiar en botes a metros de distancia de la playa.

La ministra de Defensa del país, Lynda Reynolds, aseguró que profesionales de la marina se trasladaron para ayudar a los afectados.

MILLONES DE ANIMALES MUERTOS

Cuando finalicen los incendios, veremos si en Australia sigue habiendo más canguros que personas. Unas imágenes tomadas en Bredbo, Nueva Gales del Sur, muestran cómo decenas de estos marsupiales huyen de las llamas. Hace algunos meses, también podíamos ver otros vídeos en los que un canguro se metía en una piscina para salvarse de las llamas.

Sin embargo, y, a pesar de morir especies en peligro de extinción como los wombats y los demonios de Tasmania, entre otros; el caso que más alarma a los especialistas es el de los koalas, ya que se baraja que más de 8.000 han muerto a causa de los incendios, lo que sería un tercio de su población.

Ya lo aseguraba hace algunas semanas la ministra del Ambiente, Susan Ley, “hasta el 30% de su hábitat ha sido destruido”. Este auténtico caos ha provocado que a lo largo de estos meses se hagan virales en las redes las imágenes de personas dando de beber a koalas deshidratados por los incendios y las altas temperaturas.

EL PRIMER MINISTRO, EN TELA DE JUICIO

Mientras visitaba la localidad de Cobargo, el primer ministro australiano, Scott Morrison, recibió ataques verbales de los vecinos. Lo acusaron de “dejar arder el país” y aseguraron “sentirse avergonzados”, según la cadena de televisión ABC.

Sin embargo, el primer ministro, ha respondido a la prensa asegurando que entiende la “emoción” de la gente que lo ha perdido todo, y que, precisamente, él estaba allí para ofrecer “consuelo”.

Hace algunos días, podíamos ver en las redes cómo hasta Greta Thunberg se quedaba impresionada al ver que no se tomaban medidas políticas ante esta catástrofe.

Morrison, por su parte, se lavó las manos: “No me corresponde hacer comentarios sobre los que están fuera de Australia piensan qué debería hacer Australia”. Una afirmación que demuestra muchas cosas, pero no lo que necesita con carácter de urgencia el país: un compromiso medioambiental.