Primer plan de 2020: Concierto de Año Nuevo

Para muchos, el 1 de enero supone el comienzo de un nuevo año y de una nueva etapa. Para otros, este día significa uno de los acontecimientos culturales más importantes del año. Para los amantes de la música y de la cultura la entrada de año es sinónimo del Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena.

ANDRIS NELSONS

Nacido en el seno de una familia de músicos, Andris Nelsons será el encargado de llevar la batuta en la 79ª edición del Concierto de Año Nuevo, que abrirá el 2020. Este letón nacido en Riga en 1978, comenzó como trompetista en la Orquesta  de la Ópera Nacional de Letonia. Ahora, es el director musical de la Orquesta Sinfónica de Boston. Sus enérgicos y peculiares movimientos dirigirá la filarmónica más conocida del mundo en su ya tradicional ubicación: la Sala Grande o Sala Dorada (Groβe Saal o Goldener Saal) de la Sociedad Musical de la capital austriaca, considerada la meca de la música europea.

 

EL ACENTO ESPAÑOL: EL BALLET

En este tradicional acontecimiento cultural, los únicos movimientos corporales no los protagoniza el director de la orquesta. El son de la música irá acompañado de bailarines de ballet clásico bajo la dirección del español José Carlos Martínez (Cartagena, 1969). Hasta este año y desde 2011, Martínez ha sido director de la Compañía Nacional de Danza y ha obtenido el Premio Nacional de Danza (1999). Asimismo, fue nombrado Bailarín Estrella de la Ópera de París en 1997 y se estrenó como coreógrafo con La favorita en 2002 y, seis años después, llevó a los escenarios Les enfants du Paradis, que le supuso el Benois a la Danza, uno de los premios más insignes en el mundo del baile.

Por primera vez a lo largo de su gran trayectoria, el murciano será el coreógrafo de la compañía de Ballet Estatal de Viena dirigida por el bailarín francés Manuel Legris. En el concierto que abrirá el 2020, habrá dos actuaciones de ballet. En la primera bailarán el vals ¡Abrazaos, millones!, de Johan Strauss hijo. El segundo ballet irá dedicado al 250 aniversario de Beethoven, que se cumple en el próximo año, y por el que bailarán seis de las Doce Contradanzas del compositor alemán.

MISMO LUGAR, MISMA VOZ

Desde hace tres años, la voz de Martín Llade acompaña a los telespectadores en esta cita obligatoria que, un año más, será emitida en La 1 HD y RTVE. Este melómano vasco le cogió el relevo al crítico José Luis Pérez de Arteaga y, desde sus inicios hasta el momentos, Llade ha estado inmerso en programas de tinte musical como Sinfonía de la mañana, Los Conciertos de La 2 o La Zarzuela.

CONCIERTO CON HISTORIA Y PECULIARIDADES

Muchos acaban el año con el deseo de ver por la pequeña pantalla este concierto de lujo de Viena, pero ¿por qué siempre se celebra en esta ciudad?

FAMILIA STRAUSS

Durante siglos la capital austriaca ha visto por sus calles a infinidad de leyendas de la música, como Haydn, Mozart, Schubert o Beethoven, entre muchos otros. Sin embargo, y a pesar de que en muchas ocasiones se haga referencia a otros clásicos, el Concierto de Año Nuevo tiene unos claros protagonistas: la familia Strauss, sobre todo, Johan Strauss hijo. En el siglo XIX, esta familia de músicos austriaca cultivaron el vals y, hoy, Viena, es la capital de este género del baile.

En las más de dos horas y media que dura, la mayoría de las interpretaciones pertenecen a esta dinastía austriaca, aunque, como se ha indicado anteriormente, el que cobra más revelancia es Johan Strauss hijo, aunque también se pueden escuchar piezas de los hermanos y del patriarca de la familia.

AUSTRIA Y LA ALEMANIA NAZI

Este concierto tiene su origen en plena anexión de Austria a la Alemania de Hitler, en un ambiente cultural en el que se quería relacionar el vals con la música de los alemanes.

El primer Concierto de Año Nuevo no fue el 1 de enero, sino el 31 de diciembre de 1939, bajo la dirección del austriaco Clemens Krauss. No fue hasta el año 1941, cuando el concierto que hoy conocemos se empezó a celebrar el primero de enero.

A pesar de su origen, tras la Segunda Guerra Mundial, el espectáculo musical empezó a transformarse progresivamente hasta convertirse en lo que es hoy, un disfrute para los oídos que demuestra la alteza de la Orquesta Filarmónica de Viena y que está al alcance de millones de espectadores.

Para los que estén despiertos en casa, no hay mejor recibimiento para el nuevo año. Es decisión del espectador seguir con palmas al ya tradicional vals “El Danubio Azul” para dar por zanjado el siempre Concierto del Año.