Las Pseudoterapias, a examen

Cuando comenzó a hablarse de las pseudoterapias, miles de personas en todo el mundo confiaron en ellas para curar diversas enfermedades a las que se enfrentaban. Las pseudoterapias nacieron con el objetivo de sanar diferentes tipos de dolencias sin tener que recurrir a medicamentos o productos químicos que pudieran tener efectos secundarios en los usuarios afectados.

Técnicas varias como la acupuntura, los masajes, la magnoterapia o la ingesta de píldoras naturales, son algunas de las muchas técnicas pseudocientíficas que han ido surgiendo con el paso de los años, prácticas a las que han recurrido muchas personas con la idea de mitigar el dolor que le causan las enfermedades contra las que luchan.

Las pseudoterapias, también llamadas pseudociencias, juegan una baza contra la que, aparentemente, la ciencia no puede luchar: ofrecen productos libres de químicos con una finalidad sanitaria para paliar el dolor.

El problema de esta vertiente de solución sanitaria es que las pseudoterapias no tienen ningún tipo de soporte científico y, por lo tanto, tampoco existen evidencias que apoyen su eficacia en la mejoría de los pacientes y lo que es peor, tampoco aseguran que sean seguras para la salud de los mismos.

Entonces, ¿qué tienen las pseudoterapias para conseguir cada vez más adeptos?

¿SON EFECTIVAS LAS PSEUDOTERAPIAS?

En muchas ocasiones, la desinformación es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la ciudadanía cuando surgen corrientes con tanto peso como esta, y tiene una importancia aún mayor cuando se habla de una cuestión tan clave como la salud.

En situaciones de desesperación como la que viven todos aquellos usuarios afectados por dolencias varias que les complican día a día su rutina, son los propios afectados los que se agarran a cualquier solución que les promete acabar, o al menos reducir, con su dolor. Es aquí donde entra en juego el papel de las pseudoterapias.

Con la aparición de estas prácticas “milagrosas”, muchos usuarios dicen haber experimentado una mejoría en sus afecciones, mientras que los profesionales de la salud dicen que esto no es posible puesto que no está demostrado que las pseudoterapias tengan algún beneficio en las enfermedades con las que conviven.

Asimismo, muchos expertos y médicos ha manifestado su preocupación ante el auge de las pseudociencias, ya que son muchos los pacientes que han decidido abandonar sus tratamientos para hacer en el mudo de las pseudoterapias y sus soluciones.

Ante esta situación, y para demostrar a la ciudadanía que las soluciones ofertadas por este tipo de terapias no son reales, el Ministerio de Sanidad ha publicado un informe dentro de un ambicioso plan de salud para concienciar a la población de los peligros de estas técnicas que, lejos de ayudarles a mejorar su calidad de vida, les produce el efecto contrario.

PLAN PARA LA PROTECCIÓN DE LA SALUD

Al órgano público, con la ministra en funciones María Luisa Carcedo al frente, le preocupa especialmente la incidencia de estas prácticas en nuestro país, y por eso han creado el Plan para la protección de la salud, del cual se ha publicado la primera parte de la investigación esta semana.

El informe, centrado en evaluar los efectos, la eficacia y la veracidad del uso de estas técnicas en la salud de sus consumidores, han sido 5 terapias  – de las 138 reconocidas –  las que han tenido una evaluación permanente para demostrar que no tienen efecto alguno en la mejoría o cura de las enfermedades.

La magnetoterapia, la sanación espiritual, el masaje ayurvédico, las dietas macrobióticas y el masaje tailandés  fueron las terapias analizadas y, tras un exhaustivo análisis, desde el Ministerio concluyen que la efectividad de estas prácticas en la salud no pueden concluirse, y que sus beneficios no pueden ser demostrado.

Sin embargo, destacan que “solo el masaje tailandés y la dieta macrobiótica han dado un leve indicio de efectividad, sin ser esta cuestión determinante para definir ambas prácticas como curativas”.

Este plan, puesto en marcha desde el año 2018, todavía se encuentra en fase de investigación, puesto que aún quedan muchas pseudoterapias por ser examinadas para demostrar la supuesta incidencia positiva que tienen en la salud.

Asimismo, los primeros descubrimientos relacionadas con las terapias mencionadas, ya han sido enviadas a diversas sociedades y entidades científicas para que puedan constatar los resultados obtenidos y que ellos puedan aportar cualquier tipo de información nueva.

72 PRÁCTICAS SIN RESULTADOS

138. Este es el número total de prácticas pseudocientíficas que, por ahora, tiene identificadas el Ministerio de Sanidad. De ellas, según el informe publicado, 72 han sido calificadas como pseudoterapias porque “porque no se identificaron “ni ensayos clínicos aleatorizados, ni revisiones sistemáticas ni metaanálisis” sobre su eficacia o seguridad”.

Es decir, ninguno de ellos, pese a lo que muchos piensan, ha demostrado efectividad alguna en la cura de enfermedades.